¿Dónde se encuentra la experiencia consciente?

“Creo en un dios personal, que es la conciencia: a ella es a la que le debemos rendir cuentas cada día” Mario Benedetti Durante siglos los filósofos se han preguntado y generado hipótesis sobre dónde se encuentran las sensaciones conscientes. Desde sentir un dolor de cabeza hasta observar un cielo azul. Así también lo adivina…

¿Dónde se encuentra la experiencia consciente?

“Creo en un dios personal, que es la conciencia: a ella es a la que le debemos rendir cuentas cada día”

Mario Benedetti

Durante siglos los filósofos se han preguntado y generado hipótesis sobre dónde se encuentran las sensaciones conscientes. Desde sentir un dolor de cabeza hasta observar un cielo azul. Así también lo adivina el poeta del siglo XVII Lupercio de Argensola, quien describe en un poema: “Porque ese cielo azul que todos vemos no ni es cielo ni es azul: ¡lástima grande no sea verdad tanta belleza!”.

Esta poesía que fue incluida también como como el comienzo del famoso tango “Maquillaje” expresa profundamente el valor de la experiencia consciente, como una instancia puramente subjetiva.

Los filósofos de la mente y los neurocientíficos estudian e investigan qué es y donde se encuentra la verdad sensorial individual.

Debemos partir además que esa premisa es subjetiva, la experiencia no sólo implica la impronta física de la persona en un momento; sino que también aparece el pasado presentificados fenomenológicamente y las expectativas de futuro.

Existen muchos estudios que buscan de diferentes maneras encontrar una respuesta localizacional a la consciencia. Pero no han llegado a una conclusión definitiva, a pesar que se ha avanzado mucho.

Por lo pronto se adjudica la conciencia al sistema nervioso: es decir serán las neuronas y sus conexiones quienes las contienen. Estos sectores están planteados en un comienzo como una pizarra cognitiva de la experiencia. Sin embargo no todas las células del sistema nervioso de una persona sirven para este fin, por lo contrario son muy pocas las que podrían adjudicarse una relación funcional o estructural con lo consciente

Por ejemplo, una lesión medular es un motivo de alteración neurológica grave por una lesión motora. Sin embargo está injuria u otros trastornos del cerebelo o lesiones de muchas otras importantes áreas complejas cerebrales, como la del lenguaje, no alteran los sistemas de conciencia.

Este tipo de injurias producen problemas motores o lingüísticos (afasias) pero no afectan la experiencia sensible. Generan síndromes neurológicos importantes, pero sin embargo el paciente siente calor, huele, percibe dolor, reconoce una cara o una sonata, etc…

Comenta el investigador Christof Koch, del Instituto Allen de Ciencias del Cerebro de Seatle; (quien trabajó con Francis Crick , uno de los descubridores del ADN quien luego se dedicó al estudio de la conciencia) que existen zonas cerebrales específicas para la conciencia. Donde se produce las correlaciones neuronales de la conciencia(CNC).

Una de las cuestiones centrales es que estas regiones pertenecen a la neocorteza cerebral. La otra es que corresponde a un lugar específico llamado “zona caliente posterior” por los especialistas en consciencia. Zona que abarca la encrucijada de corteza cognitiva parieto-temporo-occipital. Es decir una triple frontera de neocorteza que organiza, comunica y mantiene una retroalimentación de la experiencia sensorial consciente.

Existen una importante zona subcortical talámica defendida por neurocientíficos como Stephen LaBerge o Rodolfo Ginas; descripta como lugar de control de la información sensorial. Si se descontrola puede generar un proceso de alteraciones perceptivas. Específicamente es el núcleo laminar del tálamo, que hace control de la información aferente errónea, determinado por la experiencia y normas sociales. Sin embargo este importante sitio sería más un coordinador o un tamiz sensorial que una zona de función consciente en sí misma.

El reconocido neuropsicofarmacologo Stephen Stahl, plantea también a este lugar talámico como una zona de control neuroquímico. Por ejemplo, sucedería su alteración en el caso de una persona con psicosis graves como la esquizofrenia.

Se ha propuesto también otro sector cerebral subcortical controlador llamado “claustrum”. Un núcleo muy fino, pero extendido, por el que al igual que el tálamo debe pasar casi toda la comunión intracerebral. Es sugerido como una especie de director de orquesta de sistema subjetivo.

Pero la que se describe en la actualidad como el posible depósito central de la conciencia, es finalmente y materialmente la mencionada porción posterior caliente neocortical.

La información sensorial pueden ser desactivada o alterada con una cirugía cerebral o con la estimulación eléctrica de la zona caliente.

Cuestión que no sucede incluso con el estímulo o lesiones de una de las zonas más complejas del encéfalo que es el lóbulo prefrontal. Pero, que sin embargo no altera los procesos de conciencia sensorial .Si bien pueden modificar la interpretación de los mismos.

Dentro de las teorías más aceptadas que más estudian la conciencia se encuentran la del Espacio de trabajoneuronal global (EtNG) (propuestas por Dehaene, Changeaux,Baars) que plantea a la misma como una computadora compleja en la que se interrelacionan los procesos de experiencia subjetiva. Pudiendo alcanzar con el tiempo un conjunto de redes interconectadas que alcancen los niveles de conciencia del humano.

Por otro lado existe otra teoría de Giulio Tononi de la Universidad de Wisconsin que habla de la conciencia como la Teoría de la información integrada (TII). Donde mínimas experiencias acumuladas en forma subjetiva, a través a un proceso sumamente complejo que se da en una en el cerebro humano, actúan en forma integrada. Habiendo un cuantificación de la misma, pudiendo existir materia que puede acumular información, pero sin llegar a tener información consciente.

Entonces el cerebro humano es la estructura que mayores posibilidades tiene de presentar esa integración consciente. Que permanece subjetiva e inimitable.

Sienta favor de esta teoría el haber mensurado estados de conciencia en un trabajo revolucionario que realizó Tonioni junto Marcelo Massimini de la Universidad de Milan; una investigación clave llamada “zap and zip” en la cual generaron a través de una importante estimulación magnética del cerebro el reconocimiento matemático de la respuesta cerebral a la misma, marcando nivel de actividad relacionada con el grado de experimentación consciente.

Este estudio se realizó en pacientes despiertos, dormidos, anestesiados en los que la medición matemática cambiaba: con menos de 0.31 la persona estaba sin conciencia demostrable.

Pero además fue estudiado en pacientes con estados mínimos de conciencia y en estados vegetativos persistentes.(cuadros profundos de inconciencia pero en los que se sobrevive desconectados de un respirador).

El estado vegetativo generó respuestas menores de 0.31 es decir los pacientes no tendrían ninguna respuesta magnética consciente. Pero de los estados mínimos de conciencia la mayoría de ellos mostraban actividad consciente, aunque no se comunicaban ante ningún estímulo (estos pacientes muestran mininas actividades, como mover alguna parte del cuerpo, pero sin ninguna respuesta a estímulos.)

Koch los cuenta con un muy buen ejemplo: estos pacientes serían como un astronauta que queda incomunicado en el espacio, pero que puede escuchar lo que le hablan en tierra. Por cierto, una situación desesperante pero probablemente existente en los estados de conciencia mínima. Que responden a una duda de años en la ciencia y ayudan a entender los proceso de la filosóficos y fisiológicos de la sistemas de conciencia experiencial.

Algunos neurocientíficos creen que la conciencia experimental sería la mezcla de estas dos teorías antes mencionadas. Pero lo que se debe explicar es como un tejido de una materia gelatinosa de apenas 1.5.kg, que es el cerebro es la estructura más compleja y misteriosa de la naturaleza, que da paso a la subjetividad, la cognición social y la metacognición. Se avanzado mucho puede que algún día estemos aún más cerca de conocerla.

Neurólogo cognitivo.

Doctor en Filosofía. Prof. Tit. UBA-Conicet