Empleo, contra el discurso: menos puestos y peor calidad

La creación de 700.000 puestos de trabajo desde 2015 a la fecha que declamó el presidente Mauricio Macri ante la Asamblea Legislativa no resiste el mínimo análisis según lo expresaron técnicos que analizan el escenario laboral tanto en universidades como en centrales obreras y desde datos oficiales. Desde el observatorio de Derecho Social de la…

Empleo, contra el discurso: menos puestos y peor calidad

La creación de 700.000 puestos de trabajo desde 2015 a la fecha que declamó el presidente Mauricio Macri ante la Asamblea Legislativa no resiste el mínimo análisis según lo expresaron técnicos que analizan el escenario laboral tanto en universidades como en centrales obreras y desde datos oficiales. Desde el observatorio de Derecho Social de la CTAA su coordinador, Luis Campos, le reseñó a BAE Negocios que “desde diciembre de 2015 al mismo mes de 2017 los ocupados registrados se incrementaron un poco más de la mitad, es decir 368.000, salvo que sumen a los trabajadores informales los números no cierran. Y de esos registrados el 60% fueron monotributistas”, afirmó. Ni cantidad y calidad son variables a mensurar ya que el monotributo trajo aparejado una precarización de labor, no sólo desde la flexibilización de convenios de labor como el caso de los otrora combativos petroleros. Por efecto directo sobre el trabajo en negro el impacto negativo se incrementa.

Desde el Centro de Capacitación y Estudios sobre el Trabajo y el Desarrollo de la Universidad de San Martín (Cetydunsam), el investigador Matías Maito aseveró que la reducción de trabajo es notoria y una constante de la era Cambiemos y citó a los números de 2018, apuntando que más de 190.000 trabajadores perdieron su puesto de labor. “El empleo de calidad fue la principal víctima de la crisis. Dos de cada tres empleos formales que se destruyeron fueron de asalariados registrados del sector privado”, le apuntó a este diario.

El 50% de esa corrosión laboral se verificó en la actividad industrial, con menor impacto destacó Maito, otras áreas claves como el comercio o la construcción también verificaron cesantías de trabajadores. “Entre las excepciones al deterioro laboral tenemos a la actividad primaria como agricultura, pesca y minería”. Y según ponderaron desde el centro de la Unsam lejos está 2019 de ofrecer un final a la crisis porque desde enero el nivel de contrataciones de personal fue el más bajo desde 2002. “Los empresarios desconfían que la situación mejore en el corto plazo. Cerca del 8% cree que va a reducir su plantilla de trabajadores en los próximos meses configurando el peor valor desde al menos 2005, ya que no hay datos previos”.

El Jefe de Estado no abundó en datos concretos en el mensaje enérgico que pronunció en el Congreso y puntualmente respecto a los 700.000 empleos para el economista Martín Kalos, director de EpyCA Consultores, “se arriba a ese número al comparar solo el fin de 2016 con el mismo tramo de 2017, ni hablar de la mensura de 2018, como también de extrapolar al total de la población donde la muestra de la EPH son 31 conglomerados urbanos. De ahí llegan a los 700.000, resulta un poco tortuoso el cálculo a todas luces, desde ya”. La herramienta de activar un blanqueo de trabajadores en la consideración de la Unsam tampoco será medicina apropiada “porque sólo mejorará la rentabilidad de las empresas a costa de un deterioro de la recaudación fiscal” explicó Maito. Las pautas que impone el FMI son determinantes y se expresan como efecto directo en el número de procedimientos preventivos de crisis que se duplicó en 2018 respecto del año anterior, y es cinco veces mayor al de 2015. La conclusión de los analistas es que la crisis con impulso de la recesión continuará expresándose en caída de empleo y en el mejor de los casos en precarización constante.