Gimnasia le ganó a un Independiente sin luces

¿Hay algo mejor que esperar el partido con Estudiantes con un buen triunfo? La euforia en el Bosque, adentro de la cancha y en las tribunas resultó elocuente después del 1-0 de Gimnasia a Independiente. Además, los tres puntos le dan un poco más de aire en la caliente tabla de promedios del descenso. El…

Gimnasia le ganó a un Independiente sin luces

¿Hay algo mejor que esperar el partido con Estudiantes con un buen triunfo? La euforia en el Bosque, adentro de la cancha y en las tribunas resultó elocuente después del 1-0 de Gimnasia a Independiente. Además, los tres puntos le dan un poco más de aire en la caliente tabla de promedios del descenso. El Rojo no levanta cabeza, suma tres encuentros sin ganar y por ahora se está quedando afuera de la Sudamericana 2020.

Luis Garisto, irrepetible defensor uruguayo de los años dorados del Rojo multicampeón de la década del 70, inolvidable técnico del Lobo tras el ascenso del 84, les pedía a sus jugadores que nada más le hicieran caso. Para él, la obediencia táctica como herramienta de trabajo era más importante que la calidad individual. Igual que los equipos del Gordo, Gimnasia mostró facetas de conjunto disciplinado. Una línea de cuatro ordenada, un volante central bien retrasado por delante, tres medios más adelantados para alimentar rápido a los ligeritos Jesús Vargas y Juan Hurtado (no había dos venezolanos en un equipo de Primera desde Armenio en 1988 con Carlos Maldonado y Daniel Francovig). Ese planteo complicó al Independiente de Holan.

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En la disputa posicional, Gimnasia fue un poco más en la primera etapa, forzó siempre a la equivocación en el pase y entonces Independiente, que le gusta tener la bastante la pelota, no tuvo circulación. Además, el equipo de Darío Ortiz utilizó mucho las bandas para después resolver por el centro y aprovechó que la línea media rival no cerraba bien los espacios. Prueba de ello fue que en antes de los primeros 45 minutos ya estaban amonestados Sánchez Miño y Bustos, los dos laterales. Esas infracciones le permitieron al Lobo utilizar los tiros libres, desde los pies de Víctor Ayala, como arma peligrosa. Sin embargo, la más clara fue la que le sacó el arquero Martín Campaña a Lorenzo Faravelli.

Hasta aquí, la campaña de Independiente se puede comparar a un electrocardiograma con pronunciados altibajos. Esa falta de resultados positivos la volvió a reflejar en la cancha. Maniatado, sin profundidad, sin juego asociado, sin circulación y con un Cecilio Domínguez sin socios.

Holan tomó nota de lo que sucedió en la primera parte y entonces hizo un cambio posicional para la segunda etapa: del 4-3-3 medio mentiroso pasó a un claro 4-2-3-1. Pero Gimnasia lo sorprendió con el gol de Faravelli (Gimnasia volvió al goles después de 324 minutos), quien sigue demostrando su buena pegada. El resultado adverso obligó al entrenador de Independiente a meter mano en el banco y buscar el empate con dos extremos: entraron Menéndez y Cerutti por Pablo Pérez y Silvio Romero, ambos de floja actuación. La presión de la visita se hizo sentir, aunque lo hizo a un ritmo lento, muy diferente a otros encuentros. Gimnasia defendió el triunfo y buscó ampliar de contra.

MFV