El trigo sostiene el ingreso de divisas de la producción agrícola

A partir de la sequía por la que atraviesa Australia, Argentina logró aumentar sus exportaciones de trigo a mercados de Medio Oriente. La mejora permitió que el ingreso de divisas que perfilaba a caer en los primeros dos meses del año, por el contrario ,se mantengan similares a lo visto en 2018. Fuentes de la…

El trigo sostiene el ingreso de divisas de la producción agrícola

A partir de la sequía por la que atraviesa Australia, Argentina logró aumentar sus exportaciones de trigo a mercados de Medio Oriente. La mejora permitió que el ingreso de divisas que perfilaba a caer en los primeros dos meses del año, por el contrario ,se mantengan similares a lo visto en 2018.

Fuentes de la industria adelantaron que febrero terminó con un total de envíos por aproximadamente u$s1.400 millones frente a los u$s1.378 millones que se registraron el año pasado. Si se suman enero, el total para el periodo actual asciende a u$s3.155 millones mientras que en 2018 fue de: u$s3.260 millones.

La baja del solo un 3,2% fue gracias al crecimiento de las exportaciones de trigo. Es decir que el cereal frenó una caída más abultada. Los valores para este commodity llegaron a pagarse hasta los u$s210 la tonelada frente a los u$s170 que en promedio recibía el productor.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), señaló que a menos de tres meses de iniciada formalmente la campaña comercial 2018/2019 ya se llevan compradas entre exportadores y molineros 12 millones de toneladas de trigo el mayor volumen negociado a esta altura del año en la historia argentina. Cabe destacar que el 85% las compró el primero de este grupo.

Esto significa que apenas restan disponibles 7,6 millones de toneladas de trigo para negociar en los próximos nueve meses, el segundo menor registro histórico sólo por detrás de la difícil campaña 2012/2013.

Para el economista Salvador Di Stefano, “el trigo se vendió de forma excepcional gracias a los buenos precios del mercado de futuro, aunque ahora está el peligro de que falte en la segunda mitad del año para la plaza interna”.

Esto anticipa una futura pelea de la molinería con la exportación por el trigo que queda. El mejor postor deberá pagar un alto valor por el cereal, eso se trasladara a la harina y por ende al pan.

Por lo pronto el trigo ayudó a que la ausencia de la soja en el mercado afectada por la sequía del año pasado no se plasme en los ingresos que llegan al Central, que espera que ingresen a partir de abril próximo.