Las patentes no resisten más presión impositiva

En tiempos en los que la coyuntura macroeconómica obliga al aumento del valor de bienes y servicios, los vehículos radicados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no obtuvieron la excepción. Este año, a través de la Resolución N° 2, la Administración General de Ingresos Públicos (A.G.I.P) ratificó la base imponible de los vehículos alcanzados…

Las patentes no resisten más presión impositiva

En tiempos en los que la coyuntura macroeconómica obliga al aumento del valor de bienes y servicios, los vehículos radicados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no obtuvieron la excepción. Este año, a través de la Resolución N° 2, la Administración General de Ingresos Públicos (A.G.I.P) ratificó la base imponible de los vehículos alcanzados por el gravamen anual de Patentes, reconociendo un aumento promedio en la valuación de los automotores de producción nacional del 70%.

Este porcentaje es superior para los vehículos importados estando su valor condicionado principalmente al dólar que en el último año se ha disparado a valores cercanos a los $43,50.

Pero al parecer, la adecuación de la escala que define el importe de tributo a pagar no se adaptó al escenario económico actual. Igual suerte sufrieron los valores de los automotores por parte de la Administración de la Ciudad, lo cual lleva a cuestionar la presión fiscal que sufren los dueños de los automotores dado que, aquellos que poseen menor capacidad contributiva, deberían pagar más, lo cual deja de ser justo y equitativo.

Los salarios de los dueños de autos no tuvieron la misma suerte que las bases imponibles

A este hecho se le suma que los aumentos salariales de la mayoría (por no decir la totalidad) de los dueños de los automotores no corrió la misma suerte que las bases imponibles sobre la que se calcula el tributo (no es impuesto porque es provincial).

Por si fuera poco, en términos de exenciones los contribuyentes sólo se ven beneficiados en caso de que el vehículo en cuestión involucre el uso o traslado de personas con discapacidad, o si su vehículo supera una antigüedad superior a 25 años.

Otro punto para analizar es si la valuación fiscal de los automotores coincide con su valor de mercado. La AGIP prevé la posibilidad que el contribuyente inicie un Expediente de Revaluación en caso de que considere que el valor fijado favorezca al fisco provincial (en este caso de CABA) en detrimento del patrimonio del contribuyente.

Esta opción es onus probandi, con lo cual es el dueño del automotor quien debe comprobar su situación de vulnerabilidad, aportando las pruebas a la administración. Pruebas que no siempre son admitidas como válidas y que requieren de tiempo y recursos extra que el contribuyente debe asumir.

Hasta el momento, ninguno de los recursos planteados por los contribuyentes obtuvo respuesta favorable.

Las patentes de automotores en la Ciudad de Buenos Aires no son inmunes al Incremento de tarifas, eso está claro. Pero aun así, da la sensación de que el contribuyente no podrá soportar la enorme presión tributaria que ejerce el fisco local.

*Magíster, docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UADE.