La desinflación llegará más tarde

La desinflación llegará más tarde. El año comenzó agitado y las perspectivas no son alentadoras. Con el cronograma de aumentos tarifarios concentrado en la primera parte del año, los precios regulados seguirán presionando a la inflación al menos hasta abril. A partir de entonces, a excepción de un aumento marginal de la energía eléctrica en…

La desinflación llegará más tarde

La desinflación llegará más tarde. El año comenzó agitado y las perspectivas no son alentadoras. Con el cronograma de aumentos tarifarios concentrado en la primera parte del año, los precios regulados seguirán presionando a la inflación al menos hasta abril. A partir de entonces, a excepción de un aumento marginal de la energía eléctrica en agosto, se espera que los aumentos se posterguen para después del período electoral.

En cuanto a los “precios libres”, las subas se moderarían a medida que se disipen los efectos de la crisis del año pasado. Este escenario se refleja en las expectativas de mercado, que prevén una desaceleración para el segundo semestre.

Aunque en menor magnitud a la que se estimaba tiempo atrás. Las proyecciones para fines de año pasaron de 29% a 32% anual en el último sondeo del BCRA.

La estabilidad cambiaria es clave para las proyecciones. Se estima que los movimientos en la tasa de referencia, sumados a las divisas de las exportaciones del agro y a la venta de los dólares del Tesoro serían suficientes para contener eventuales tensiones. En el mejor de los casos, la cotización podría volver a caer por debajo de la zona de no intervención y así ayudaría a encaminar el proceso de estabilización, mejorando en el camino las perspectivas electorales de Cambiemos. Pero los supuestos detrás de este escenario no dejan de ser cuestionables, sobre todo en una economía aún endeble y expuesta a shocks políticos (encuestas y elecciones) y económicos (Brexit, desaceleración global, guerras comerciales).