Viaje hacia lo exótico: inspiración polinesia en las barras

Sillones de ratán redondeados, totems de piedra en cada rincón de la barra, tragos con fuego servidos en vasos con forma de calavera. Al entrar a OhNo! Lulu, la atmósfera te transporta hacia tierras distantes con leyendas de dioses furiosos y collares de flores sin moverte de Villa Crespo. Es el primer bar Tiki de…

Viaje hacia lo exótico: inspiración polinesia en las barras

Sillones de ratán redondeados, totems de piedra en cada rincón de la barra, tragos con fuego servidos en vasos con forma de calavera. Al entrar a OhNo! Lulu, la atmósfera te transporta hacia tierras distantes con leyendas de dioses furiosos y collares de flores sin moverte de Villa Crespo. Es el primer bar Tiki de Buenos Aires y abrió sus puertas hace algunas semanas.

La flamante inauguración es indicio del entusiasmo que resurgió en el mundo por la coctelería tiki, tendencia que se acompaña a nivel local con una presencia cada vez mayor de tragos de estas características en las cartas de los bares.

Tiki es el nombre que reciben las estatuas de gran tamaño con forma humana en las culturas de Polinesia Central, ubicadas en el océano Pacífico. Estas estatuas suelen señalizar lugares sagrados. Entre los años 800 y 1300 d.C. los tikis llegaron a Nueva Zelanda, donde se convirtieron en uno de los símbolos más populares de la cultura maorí y representan al primer hombre en la Tierra. Siguiendo por la vía del Pacífico, estas creencias espirituales y elementos ceremoniales llegaron a Hawaii. Y desde allí, se extendieron a Estados Unidos.

Este estilo de cócteles nació de un movimiento cultural alrededor de los años 30 en Estados unidos. En la época de la gran depresión y luego del período de la ley seca, un contrabandista famoso de ron, crea el primer famoso Bar Tiki que planteaba una situación descontracturada, donde la gente asistía a despejarse de la realidad de aquel momento, en lugares aislados del exterior y completamente ambientados como si fueran un paraíso polinesio. El auge del tiki comenzó en los bares y se expandió a la TV con programas como “La Isla de Gilligan”.

Fuego y vasos de formas llamativas: es una coctelería muy instagrameable

“El boom se da a mediados de los 40. Los marines que habían estado en sitios exóticos quieren volver a casa y revivir esos lugares como Hawaii. En ese momento no era fácil viajar. Estos tiki rooms, como se los llamaba, totalmente lookeados como si fuese la polinesia, hasta con cascadas, ofrecían la posibilidad de viajar a esos oasis en plena jungla de cemento”, explica Ludovico De Biaggi, reconocido bartender, dos veces ganador del Bacardi Legacy Cocktail, quien junto a Luis Morandi y Patricia Scheuer son los creadores de Oh’No! Lulu, proyecto al que le dedicaron más de un año de preparación. Luis y Patricia fueron los mentores de Gran Bar Danzón y, junto a otros colegas desarrollaron emprendimientos como Sucre, Bar Uriarte y BASA.

Ludovico es el bar manager de esta original propuesta: dirige el equipo al frente de la barra, desplegando su magia coctelera. La carta gastronómica de “Oh’No! Lulu” es tan cuidada y especial como su coctelería. Según comenta, son “reversiones de platos asiáticos, polinesios y hawaianos que fueron recolipando”. Incluye alitas hawaianas, spring rolls, pechito de cerdo laqueado, coleslaw polinesio y un poke.

Fuego y especias

Tragos especiados, cítricos y con alta graduación alcohólica son las columnas de esta coctelería. Pese al entorno tropical y la presencia de frutas, no se trata de Piña colada o mix dulces. Pero hay algo más que marca el estilo teatral de la propuesta: los tiki mugs, los vasos con formatos llamativos en los que se sirven las preparaciones. Totems, calaveras y cabezas de tiburones de cerámica desfi lan por las barras con los mejores brebajes.

Ambientados como la Polinesia, los bares buscaban traer las vacaciones a la ciudad

“Es la moda coctelera más larga de la historia. Tuvo un revival entre los 80 y 90 y ahora está resurgiendo a nivel mundial. Los tragos son fotos para Instagram. Son muy ricos y llamativos”, describe Santiago Canepa, Head Bartender de Brukbar y especialista en el tema, quien junto con Martin Tummino, todo un referente, lanzaron un curso de cocteleria tiki. “Aparte de ser nuestra pasión, nos dedicamos a difundir y tratar de acercar la cocteleria tiki a toda la comunidad de bartenders. Es una de las ramas de la cocteleria mas interesantes y misteriosas”, destaca. El interés que despierta es tan alto que el curso se completó en un día y medio y ya prevén repetir.

Canepa menciona a un hombre clave en los inicios de este movimiento: “Donn Beach” (Ernest Raymond Beaumont Gantt), aventurero, empresario y veterano de la Segunda Guerra Mundial que fue el “padre fundador” de la cultura Tiki. “La gran depresión duro del 30 al 42. Para escaparse de todo esto y al no tener mucho capital para tomarse un barco e irse a una isla del caribe, él trajo el concepto de traer las vacaciones a casa”, explica.

El trago más representativo es el famoso Mai Tai, al que se suma otro clásico como el Zombie, que se sirve con llamarada, y en sus orígenes se decía que, por ser fuerte, los bares no permitían a los clientes tomar más de dos. “Fue la coctelería que salvó al ron. Antes era mal visto como bebida que tomaban los marinos. Está volviendo a ser tendencia y es una de las bebidas preferidas de los bartenders. Al menos es mi preferida”, dice Di Biaggi.

En las primeras épocas las recetas eran secretas: los empleados mezclaban las preparaciones de botellas sin saber qué contenían.

Conquista

Hasta ahora, más allá de algún intento menos contundente, no existía un bar Tiki en Buenos Aires. Sólo Mar del Plata cuenta con un exponente, elogiado por los bartenders. Sin embargo, varios bares como Puerta del Inca y Johnny B. Good ofrecen tragos de este estilo en sus cartas. En Brukbar se sirven creaciones en esta línea: “Médico brujo”, “Moai bueno” (en referencia a los monolitos de la Isla de Pascua) y “Pineapple Punch”.

“En nuestra carta tenemos una opción llamada Puente de los Suspiros. Los ingredientes que usé se acercan a los utilizados en la cockteleria tiki: Ron guatemalteco, Botran 15, Néctar de piña fresca, Bitter de hibiscos Palmer o también llamado flores de Jamaica y jugo fresco de media Lima”, señala Gastón Tonga Rodriguez, Bartender de Puente del Inca, y destaca que “desde la llegada de Martin Tumino, Patricio Pereyra o Santiago Canepa, entre otros, este tipo de cockteleria viene sumando adeptos y creciendo día a día”.

El Good Zombie es el único cóctel tiki de la carta de Johnny B. Good pero tienen pensado ampliar este segmento próximamente. “La coctelería y gastronomía tiki envuelve. La gente se acerca porque claramente tiene interés. Si bien soy partidario de marcar una identidad de la coctelería local, está bueno darle participación y espacio en carta a diferentes culturas¿, comenta Gustavo Brizuela, barmanager de la cadena.

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