Miedo e inseguridad: cómo afecta la crisis económica de nuestro país a la niñez.

Unicef, a través de un estudio cualitativo realizado a fines de 2018 llamado Efectos de la situación económica en las niñas, niños y adolescentes en Argentina, describió cómo azota la crisis económica de nuestro país a nuestra niñez.  El análisis fue llevado a cabo en diferentes puntos del país y explica que la situación de…

Miedo e inseguridad: cómo afecta la crisis económica de nuestro país a la niñez.

Unicef, a través de un estudio cualitativo realizado a fines
de 2018 llamado Efectos de la situación económica en las niñas, niños y
adolescentes en Argentina, describió cómo azota la crisis económica de nuestro
país a nuestra niñez. 

El análisis fue llevado a cabo en diferentes puntos del país
y explica que la situación de la pobreza en Argentina y, en particular de la
pobreza que afecta a niñas, niños y adolescentes sigue mostrando un panorama
preocupante. Los últimos datos analizados por UNICEF muestran que un 42% de los
niños, niñas y adolescentes viven bajo la línea de pobreza (5,5 millones de
chicos y chicas) y un 8,6% vive en hogares que no alcanzan a cubrir la canasta
básica de alimentos. Por su parte, el 48% de los niños, niñas y adolescentes
sufren al menos una privación en sus derechos básicos y fundamentales.

Detrás de cada uno de los datos brindados por el informe
hay  una historia real. Hay un niño o una
niña que va a dormir con hambre, que no asiste a la escuela, que no tiene
acceso adecuado a servicios de salud, que experimenta violencia en su hogar, en
su comunidad y cuya subsistencia depende en gran medida de los programas
sociales y de las asignaciones que recibe su familia. La desaceleración
económica exacerba estas vulnerabilidades, afecta su vida cotidiana y altera la
dinámica de las familias.

En comparación con 2017, la opinión de las familias, las
niñas, los niños y referentes que participaron en la investigación a lo largo y
ancho del país es la acentuación de problemáticas relacionadas con el desempleo
y la precarización del mercado trabajo, un mayor déficit habitacional y una
pérdida del poder adquisitivo. Estas situaciones inciden en la calidad de vida
de las familias al restringir su consumo, ponen en riesgo su supervivencia y
las someten a una mayor estigmatización y discriminación. Algunos niños y niñas
expresaron sentir miedo e inseguridad y mostraron disposición para apoyar sus
familias y hacer esfuerzos o “sacrificios” a manera de ayuda. Esto pone en
riesgo el goce de derechos en el presente y las posibilidades de su desarrollo
futuro.

Las principales consecuencias se observan en el plano nutricional,
dado que se incrementaron las restricciones de consumo de alimentos, tanto en
cantidad como calidad. El informe destaca que se suprimen comidas, que lxs
adultxs no comen para dejar que coman sus hijxs y que en oportunidades se
cocina sólo una vez al día.

Esto repercute directamente en el plano de la salud: se
valoró un aumento de las enfermedades transmitidas por los alimentos
(principalmente gastroenteritis y diarreas) y 
en un segundo plano (aunque no menos importante) aumento de afecciones
respiratorias asociadas a las condiciones habitacionales desfavorables.

Las condiciones habitacionales en las que viven las familias
también configuró un punto de preocupación: factores de hacinamiento debido a
las dificultades para el acceso a una vivienda en condiciones dignas vinculadas
directamente al aumento del precio del alquiler.

El informe completo revela que los niños, niñas y adolescentes sienten de manera directa los efectos de la situación económica, porque afecta su rutina, su entorno y el clima en su hogar. Versión PDF:

https://www.unicef.org/argentina/media/4776/file