Se duplicaron las colocaciones de obligaciones negociables y fideicomisos financieros en abril

Las colocaciones de fideicomisos financieros y obligaciones negociables por parte de las empresas crecieron 93% durante abril. Al compás del avance de la supertasa, que derivó en la séptima caída mensual consecutiva de los préstamos bancarios, las compañías locales se volcaron al mercado de capitales para financiar sus actividades. Un cambio más accesible para los…

Se duplicaron las colocaciones de obligaciones negociables y fideicomisos financieros en abril

Las colocaciones de fideicomisos financieros y obligaciones negociables por parte de las empresas crecieron 93% durante abril. Al compás del avance de la supertasa, que derivó en la séptima caída mensual consecutiva de los préstamos bancarios, las compañías locales se volcaron al mercado de capitales para financiar sus actividades. Un cambio más accesible para los grandes jugadores que para las pymes.

Según un informe de First Capital Group (FCG), durante el mes pasado las empresas argentinas se fondearon por $4.735 millones a través de la emisión de fideicomisos financieros, mientras que colocaron obligaciones negociables, títulos de deuda corporativa, por $6.917 millones. Entre ambas herramientas sumaron $11.652 millones, casi el doble de los $6.000 millones de marzo.

En abril, el BCRA profundizó su política contractiva en línea con el directriz oficial de ir a fondo para intentar domar el dólar durante la campaña electoral y elevó 5,8 puntos la tasa de Leliq hasta el 73,9%. Un apretón monetario que asfixia al sector productivo. “La utilización de esta herramienta tanto para cumplir con el target de emisión monetaria cero y luchar incansablemente contra el precio del dólar generó un enfriamiento en la economía que desalienta la actividad, el consumo y la producción”, señaló Augusto Quiñones, analista de FCG.

Con las entidades financieras abocadas a maximizar sus rendimientos a través de las Leliq, uno de los principales factores de ahogo fue la caída sostenida del volumen de créditos otorgados por los bancos debido a que los costos financieros se elevaron a alrededor del 100%. Sólo durante el mes pasado el stock de préstamos bancarios disminuyó en $2.500 millones. Y respecto de un año atrás, cayeron 39,8% en términos reales.

“La pérdida de poder adquisitivo de los consumidores significo una fuerte caída de ventas para los distintos rubros, que al no poder conseguir fondos para solventar sus operaciones se vieron forzados a recortar costos lo que continúo retroalimentando la tendencia”, planteó Quiñones.

En este marco, el mercado de capitales fue el refugio para muchas empresas argentinas, sobre todo las de mayor porte. Allí, encontraron una tasa promedio de 65% para los fideicomisos en pesos y de Badlar +10,3% para las obligaciones negociables, lo que a fines de abril significó una tasa del 63,7%. “Esto genera no solo que las empresas consigan financiamiento en un contexto muy desfavorable, sino que otorga a los ahorristas una oportunidad de conseguir rendimientos (con garantías) mayores a los que otorgan los bancos”, apuntó el analista.

De por sí, el mercado de capitales suele ofrecer mejores tasas y financiamiento a más largo plazo que los bancos. Sin embargo, se requiere de trámites más largos y costosos y de una serie de rendiciones de cuentas cotidianas para poder cotizar en la Bolsa, que resultan más esquivos para las pequeñas empresas.