Apagón: “resultado lógico de un proceso de privatizaciones de las empresas públicas”

El apagón de ayer que afecto a casi todo el país, fue una situación “novedosa” para los y las argentinas. También afecto a países como Brasil y Uruguay. Produjo una mezcla de resignación y consuelo al saber que nadie estuvo exento de usar velas. No quedo otra que bancarse doce horas como en el siglo…

Apagón: “resultado lógico de un proceso de privatizaciones de las empresas públicas”

El apagón de ayer que afecto a casi todo el país, fue una situación “novedosa” para los y las argentinas. También afecto a países como Brasil y Uruguay. Produjo una mezcla de resignación y consuelo al saber que nadie estuvo exento de usar velas. No quedo otra que bancarse doce horas como en el siglo XVIII. Hoy los principales medios hablaron de varias hipótesis que van desde la falla “automática” hasta el sabotaje, incluso terrorista!! Pero nada se dice sobre el problema fundamental de la energía en nuestro país. Por eso a continuación reproducimos parte de un artículo de Julio Gambina Doctor en Ciencias Sociales y Profesor de Economía Política y Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP sobre lo sucedido ayer:


La ganancia es lo que interesa


Imprevisión es poco decir para identificar lo ocurrido, que es resultado lógico de un proceso que lleva tres décadas desde las privatizaciones de las empresas públicas, donde la extranjerización ha sido el resultado evidente con la consecuencia directa por el interés privado por la ganancia, agravado en estos años de aumentos impresionantes de las tarifas de servicios públicos, sin el correlato de inversiones.

No hay que sorprenderse, la energía es una mercancía en la lógica neoliberal que nos gobierna desde 1975/76, exacerbada en los 90 del siglo pasado (Menem y De la Rúa) y reafirmada en este ciclo del PRO y Cambiemos, que pretende sucederse otro periodo de gestión presidencial, entre 2019 y 2023.

Desde los años de la genocida dictadura se avanzó en un proceso deliberado de destrucción de los servicios públicos, como antesala de las privatizaciones ocurridas bajo la gestión Menem. A contramarcha podemos registrar variadas resistencias populares y escasos intentos de activos militantes por instalar una concepción de “derecho a la energía”, que entre pocos difunde el sindicalismo de la energía, desde la militancia de José Rigane, el sindicato de base en Mar del Plata y la Federación de Trabajadores de la Energía, la FeTERA en la CTA Autónoma.

Es una batalla desigual, no solo contra el poder de las transnacionales y los gobiernos a su servicio, sino de aquellos que no incorporan a la energía como parte de los derechos humanos imprescindibles para la sociedad.

Asistimos a un proceso electoral en el que se define el futuro cercano de la Argentina, donde se discute la continuidad o no del gobierno Macri.


En rigor, no alcanza con obstaculizar un nuevo ciclo del PRO-Cambiemos, aun con ampliación de aliados, sino que se debe poner en discusión el modelo productivo y de desarrollo y señalar, en un proceso de transición, el rumbo a seguir relativo al papel de la sociedad en la toma de decisiones, cuales son las prioridades a resolver y en ese marco definir la política económica.

No alcanza con no reiterar las pautas sostenidas en el acuerdo entre el FMI y el Gobierno Macri, sino revertir el rumbo, cambiando de beneficiarios y perjudicados, para encarar una etapa de cambios que encaminen un proceso de liberación nacional y social. Es algo en discusión a partir de las alianzas actuantes para el debate electoral y las candidaturas que se definen en las próximas horas.

El apagón de luz puede anticipar el político, pero no nos alcanza con que se apague Macri en la presidencia para el próximo turno, sino que lo que necesitamos es que se apague la política neoliberal consensuada electoralmente por la sociedad.