Daniele de Rossi bajo la mirada de un periodista italiano: “Un volante completo y con huevos”

¿Quién es De Rossi?, ¿cómo juega?, se preguntarán los hinchas, no sólo los de Boca, ante la expectativa que ha despertado su sorpresiva llegada a la Argentina. Empecemos diciendo que se trata de un volante completo, con llegada al arco, buen remate, mucha experiencia, personalidad, mucha personalidad, y huevos. Sí, huevos, en español. Tiene más…

Daniele de Rossi bajo la mirada de un periodista italiano: “Un volante completo y con huevos”

¿Quién es De Rossi?, ¿cómo juega?, se preguntarán los hinchas, no sólo los de Boca, ante la expectativa que ha despertado su sorpresiva llegada a la Argentina. Empecemos diciendo que se trata de un volante completo, con llegada al arco, buen remate, mucha experiencia, personalidad, mucha personalidad, y huevos. Sí, huevos, en español. Tiene más garra que técnica, pero tampoco es un negado con la pelota.

Lo podría comparar con Diego Simeone, aunque seguramente ya no tiene la velocidad que lo caracterizaba cuando fue campeón del mundo con Italia; entonces tenía 23 años y era uno de los más jóvenes del equipo.

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En ese título logrado con la Selección Azzurra en el Mundial 2006, el más importante de su carrera, vivió una particularidad: arrancó como titular y en el segundo partido, ante Estados Unidos, fue expulsado por pegar un codazo. Le dieron cuatro partidos de suspensión. Eso hubiera podido destruir a cualquier pibe de su edad, pero el técnico Marcello Lippi decidió esperarlo y como el equipo avanzó tuvo una nueva oportunidad. En la final ante Francia, recordada por el cabezazo de Zidane a Materazzi, De Rossi ingresó a los 61 minutos y tuvo la responsabilidad de patear (y meter) el tercer penal en la definición que ganó Italia.

Hay otra anécdota clave en su historia de Selección. En el partido decisivo del repechaje para el Mundial de Rusia, ante Suecia en San Siro, tuvo una discusión con el entrenador Gian Luigi Ventura que se vio en todo el mundo. Iban 76 minutos y el 0-0 dejaba a Italia fuera de la Copa del Mundo, como sucedió. El técnico le dijo que calentara y De Rossi se negó diciéndole: “Ponga a Insigne, necesitamos ganar, no empatar”. Ventura no le hizo caso y puso a Bernardeschi, sin suerte. No fue un acto de rebeldía, más bien una respuesta que daba prioridad a lo que necesitaba el equipo.

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Es que Daniele De Rossi es un tipo muy sincero y que no usa el cassette. A nivel periodístico es muy bueno también. Hijo de un jugador de fútbol, Alberto, quien todavía trabaja en la categoría Primavera de la Roma, viene de una familia que no tuvo dificultades económicas. Suele tomar posturas fuertes cuando opina, por ejemplo cuando estuvo en contra del carnet identificador que quisieron poner en Italia para ingresar a todas las canchas. Fue el único futbolista que se expresó. Es un tipo de coraje.

Es inteligente, no sé si diría intelectual, pero sí que está por encima del jugador promedio. Es romano y es ídolo del club de la capital. Cuando Francesco Totti todavía jugaba a De Rossi se le decía el “capitán futuro”. Los hinchas los aman a los dos. Su último año en la Roma estuvo signado por los problemas musculares, nunca estuvo en plenitud y jugó poco. Los nuevos dueños del club, cuya cara más visible es el norteamericano James Pallotta, encararon una desromanización en la que cayeron Totti primero (se retiró y duró apenas un año como dirigente) y De Rossi después.

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Por eso muchos pensaron que se iba a retirar, hasta que llegó la oportunidad de jugar en Boca. De Rossi hizo toda su carrera en la Roma y por eso sumó pocos títulos (dos Copas Italia y una Supercopa local), pero no le faltaron ofertas. Roberto Mancini, por ejemplo, se lo quiso llevar al Inter y al Manchester City. Pero él nunca quiso dejar su club.

AM