Lo que se espera del 2020: el fin de los celulares y otras predicciones tecnológicas

La década que acaba de comenzar plantea múltiples desafíos desde todo punto de vista. Si de algo estamos seguros es que el dominio de la tecnología en el pasado lustro aún permanece fuera de nuestros límites, por eso los especialistas auguran un mayor número de regulaciones, ya que gran parte de las innovaciones aún son adictivas y…

Lo que se espera del 2020: el fin de los celulares y otras predicciones tecnológicas

La década que acaba de comenzar plantea múltiples desafíos desde todo punto de vista. Si de algo estamos seguros es que el dominio de la tecnología en el pasado lustro aún permanece fuera de nuestros límites, por eso los especialistas auguran un mayor número de regulaciones, ya que gran parte de las innovaciones aún son adictivas y el odio digital se manifiesta velozmente antes que la verdad, pero existen algunas grandes ideas positivas que llegarán en los próximos años.

Con la llegada de 2020, el diario The New York Times reveló sus cinco predicciones tecnológicas que asoman con el foco puesto en vivir de manera más pacífica con las innovaciones que aprendimos a necesitar y también odiar.

Más inversiones para el cambio climático

La cantidad de inversiones en tecnologías ecológicas sigue siendo tercamente baja en comparación con otros sectores tecnológicos. Bill Gates y Elon Musk han estado invirtiendo más en ese rubro, pero siguen siendo los únicos grandes nombres que lo hacen. Qué mal, pues creo que el primer billonario del mundo será un emprendedor de la tecnología ecológica. Hay muchas áreas que explorar, entre ellas el almacenamiento de baterías, los productos renovables, el software y la inteligencia artificial para ayudarnos a entender los datos del clima, el ecosistema alimentario e incluso la manera en que construimos nuestros edificios. El desafío más importante es encontrar una manera de mantener el carbono en el suelo, y averiguar la mejor manera para proporcionarles a los emprendedores una oportunidad de oro.

Robótica e Inteligencia Artificial para siempre

Una combinación de automatización, robótica e inteligencia artificial auguran la muerte de los empleos tradicionales. En efecto, muchos de ellos quizás se remplacen con tecnología, sobre todo los mecánicos y también muchos que pagan muy bien en la medicina, el derecho y otros ámbitos. Pero esta también es una oportunidad para volver a idear cómo imaginamos el empleo y la educación. Las mentes más inteligentes de la tecnología deberían estar pensando en reformular y recalibrar el espacio laboral y la estructura de los negocios. Y en vez de aceptar que los malos salarios y las malas protecciones para los trabajadores temporales son inevitables y que las presiones de una fuerza laboral global son demasiado fuertes para rechazarlas, las compañías tecnológicas deberían averiguar cómo desplegar el talento de manera creativa y humana en todo el mundo para mostrar que están interesadas en lidiar con las consecuencias de sus invenciones

Unas redes despolarizadas

Entiendo que las fuerzas del cinismo, la manipulación y el odio siempre forman parte del avance digital, pero estoy convencida de que se puede generar dinero apelando a nuestras preocupaciones sobre cómo se le ha dado forma a nuestras vidas tecnológicas. Hay maneras de fomentar la interacción digital que no tienen por qué incitar la furia. La razón por la que gran parte de las redes sociales resultan tan tóxicas es que se han construido para ser veloces, virales y llamar la atención en vez de basarse en el contexto y la precisión. Aunque parece imposible imaginar un nuevo tipo de red social bajo la sombra de Facebook, TikTok, a pesar de toda su controversia por ser una compañía china, ha sido un éxito arrollador (el primer gran éxito social desde que llegó Snapchat en 2011), y hay espacio para más. Hay oportunidades para crear nuevas formas de comunicación que les dan la ventaja a los usuarios al hacer cumplir de manera estricta estándares de comportamiento y eliminar el anonimato, y, sobre todo, con planes de negocios basados en la publicidad que no saquen provecho de nuestros datos personales.

A mayor diversidad, productos más innovadores



Una de las grandes decepciones de la última década ha sido la continua falta de equilibrio racial, de género y de edad en los equipos de liderazgo y, lo más importante, en la participación de la mayoría de las empresas tecnológicas. Todos los informes que han realizado las compañías acerca de esta falta de equilibrio —felicidades por al fin tomar en cuenta lo que ha sido claro para cualquiera— también muestran que los números no se están moviendo en una dirección más inclusiva. Podemos debatir todo lo que queramos sobre cómo el talento se descubre y se desarrolla, pero la conclusión es que una fuerza de trabajo más diversa origina productos más innovadores. Por eso, el inicio reciente de varias firmas de capital de riesgo dirigidas por mujeres —muchas de las cuales han sido financiadas por inversionistas como Melinda Gates— es una señal alentadora. La formación del capital es donde todo comienza, y eliminar la “brecha de límite” —las mesas de capitalización que están sesgadas a favor de un tipo de inversionista— nos permite llegar al meollo del problema.

¿Una década sin celulares?



Estos aparatos fueron diseñaron para engancharte, algo no muy distinto del azúcar, los cigarrillos, las apuestas o los opioides. Tristan Harris, el renombrado experto en tecnología, lo llama “degradación humana”, y tiene razón. Sin embargo, hay una oportunidad para impulsar la ética del diseño, un movimiento que creo que se volverá popular conforme evaluemos lo que nuestra incursión en el mundo digital le ha hecho a la humanidad. Aunque nuestros dispositivos tecnológicos en general han sido buenos para la mayoría de la gente, hay una verdadera oportunidad de negocios en hacer que funcionen de manera más eficiente y sin depender de una adicción. Ya sea que avancemos hacia una tecnología creada de manera intuitiva en nuestro entorno o una tecnología que se incorpore en nuestros cuerpos (sí, eso también se aproxima), mi predicción es que llevar con nosotros un dispositivo en la mano y verlo fijamente será cosa del pasado para 2030. Además, como la red eléctrica de la que dependemos a diario, la mayor parte de la tecnología se volverá invisible.

Fuente: The New York Times

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