Estados Unidos, el inédito destino al que también se marchan los rugbiers argentinos

El deporte de Estados Unidos está marcado fuertemente por tres competencias: la NFL, la MLB y la NBA. Las ligas de fútbol americano, béisbol y básquetbol son las que más pasión despiertan, seguidas por la de hockey sobre hielo, los circuitos de tenis de la ATP y la WTA, y el PGA Tour de golf. Pero hace tiempo que ese…

Estados Unidos, el inédito destino al que también se marchan los rugbiers argentinos

El deporte de Estados Unidos está marcado fuertemente por tres competencias: la NFL, la MLB y la NBA. Las ligas de fútbol americano, béisbol y básquetbol son las que más pasión despiertan, seguidas por la de hockey sobre hielo, los circuitos de tenis de la ATP y la WTA, y el PGA Tour de golf. Pero hace tiempo que ese país empezó a abrirse a deportes con mayor desarrollo y arraigo en Europa y en Sudamérica. El fútbol, con la MLS, abrió camino. Y el rugby​ lo siguió, con una liga que se inauguró hace apenas tres temporadas, pero que no paró de crecer y logró seducir a varios jugadores argentinos y a algunas estrellas internacionales.

Bautista Ezcurra es el último compatriota en sumarse a la cada vez más grande Major League Rugby (MLR) como jugador de Atlanta, uno de los equipos de la Conferencia Este. El back surgido en Hindú, ex integrante de Jaguares, olímpico en Río de Janeiro 2016​ con los Pumas 7’s y con paso también por el seleccionado nacional, se transformó en el 12° rugbier argentino en acordar su incorporación a esa liga.

Mirá también

En ese grupo de abanderados celestes y blancos aparece un histórico de Los Pumas: Juan Manuel Leguizamón. Tras bajarle el telón a su carrera con el seleccionado argentino luego del Mundial de Japón de 2019 y finalizar su vínculo con la franquicia argentina del Super Rugby​, el santiagueño de 37 años aceptó la propuesta de Seattle Seawolves, campeones en las dos primeras ediciones.

Legui nunca llegó a sumarse a su nuevo equipo, porque la pandemia de coronavirus​ le impidió viajar a Estados Unidos y forzó a cancelar la temporada 2020 de la MLR tras la quinta fecha. Pero se incorporará al plantel del bicampeón para la próxima temporada, que arrancaría en febrero. Allí será compañero de Benjamín Cima, un apertura nacido en Buenos Aires, pero criado y formado deportivamente en Estados Unidos.

Bautista Ezcurra, el último argentino en sumarse a la MLR. Foto: Instagram @rugbyatl

Entre los doce equipos que comenzaron a disputar el campeonato 2020, el que más acento “criollo” tiene es Houston. Los SaberCats arrancaron el torneo con cuatro argentinos en sus filas: Matías Freyre, nacido en Estados Unidos, pero que representó a la Argentina país en el circuito mundial de Seven; el salteño Diego Fortuny, con paso por Argentina XV, Jaguares y Los Pumas; Nicolás Solveyra, formado en CUBA; y Thomas Moroni, también nacido en ese club porteño.

Los otros argentinos que ya llevaron su talento al rugby estadounidense son Tomás de la Vega, Juan Cruz González (ambos surgidos de CUBA) y el cordobés Gastón Cortés, que comparten plantel en Toronto Arrows, el único equipo canadiense de la liga; Julián Domínguez y Juan Cappiello, que nacieron en Pucará y hoy juegan en New Orleans Gold; y Juan Pablo Aguirre, que salió del rugby universitario de Estados Unidos, tuvo un paso por Austin Gilgronis y se sumó este año a Rugby United New York.

Mirá también

La MLR no seduce solo a los argentinos y, claro, a los estadounidenses, que son mayoría, sino también a jugadores de todas partes del mundo. Esta temporada, hubo otros 12 sudamericanos en los planteles, entre brasileños, uruguayos, chilenos y hasta un colombiano. Y también rugbiers de Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Francia, Inglaterra, Italia, Fiji, Samoa e Irlanda, por nombrar ejemplos. 

El neozelandés Ma’a Nonu, campeón mundial con los All Blacks en 2011 y 2015, se sumó este año a San Diego Legion, donde también juega el inglés Chris Robshaw, ex capitán del seleccionado de su país. Su compatriota Rene Ranger, también ex All Black y con pasado en el Top 14 francés, integra el plantel de Colorado Raptors. Y New York tiene al francés Mathieu Bastareaud y al inglés Ben Foden

El bicampeón de la MLR le dio la bienvenida a Leguizamón a fines del año pasado.
Foto: Instagram @seawolvesrugby

“La liga está buenísima. Es un desafío nuevo que me llama la atención. Seattle es un equipo súper competitivo para esa liga y el torneo está creciendo al 100%. Estados Unidos, como en todo, quiere ser bueno y crecer rápido. El torneo va por su tercer año de vida y ya está dando pasos firmes”, analizó Leguizamón hace unos meses en charla con Olé.

El santiagueño resumió a la perfección a la MLR: una competencia muy joven, en constante evolución, rugbísticamente cada vez más fuerte y con un potencial de crecimiento enorme.

Fundada en 2017, la MLR disputó su primera temporada al año siguiente con siete equipos. Para 2019 ya se habían sumado dos. Y en este 2020 se llegó a 12 participantes. Los dos primeros campeonatos se disputaron con una etapa regular en la que jugaban todos contra todos y los cuatro primeros avanzaban a semifinales, pero este año se implementó el formato de conferencias y también se realizó por primera vez el draft, al mejor estilo NBA. 

Mirá también

La Oeste la integraron Austin, Colorado, Houston, San Diego, Seattle y Utah. La Este: New England, New Orleans, Old Glory DC (Washington), New York, Atlanta y Toronto. En la fase regular, que se debía jugar entre febrero y junio, cada equipo tenía que disputar 16 juegos: 10 con los rivales de su conferencia (uno de local y uno de visitante ante cada uno) y otros seis contra los de la otra zona.

Los playoffs iban a arrancar con el partido entre el segundo y tercero de cada conferencia, para determinar quién enfrentaría al primero en la final de esa zona. Y los ganadores del Este y el Oeste disputarían la Gran Final. Pero la pandemia mundial apenas dejó que se completaran cinco fechas.

El parate dejó a la MLR sin competencia, pero los doce equipos se comprometieron a pagar los contratos completos a todos sus jugadores. Es que al ser una liga muy nueva, no mueve tanto dinero como la NFL ni firma contratos millonarios.

Diego Fortuny, con la ovalada bajo el brazo, es uno de los cuatro argentinos de los Houston SaberCats, el equipo más “argentino” de la MLR.
Foto: Instagram @diegofortuny

El año pasado, cada equipo tenía un tope salarial de 500 mil dólares y cada jugador cobraba, aproximadamente, unos 50 mil dólares. Muy lejos de los sueldos millonarios que reciben las estrellas de fútbol americano y los mejores de la NBA y la MLB. Al menos por ahora. 

A pesar de que los ingresos que generó en sus primeros dos años no se dieron a conocer, los analistas de negocios y deportes de Estados Unidos aseguran que la MLR aún no es un negocio rentable. Sin embargo, no descartan que pueda llegar a serlo en el futuro, sobre todo porque el rugby está creciendo mucho en popularidad en ese país, impulsado por su práctica a nivel escolar y universitario. 

Mirá también

Con la llegada de cada vez más jugadores internacionales -para 2020 el cupo de extranjeros se subió a diez, algo que no le cayó muy bien a los estadounidenses-, el nivel deportivo de la competencia es cada vez mayor.

La incorporación de nuevos equipos también abre nuevas ventanas para mostrarse y nuevas posibilidades económicas. Para 2021, ya están confirmados dos nuevos clubes, uno con sede en Dallas y otro de Los Ángeles. Y también está cerca de sumarse un representante de Hawaii.

Ma’a Nonu, campeón del mundo con los All Blacks en 2011 y 2015, juega en San Diego.
Foto: Instagram @maanonu

La liga tiene contratos televisivos con la cadena CBS y con ESPN, que transmiten los partidos en horario central del fin de semana: los sábados a la tarde y los domingos por la noche. La final de 2019, que Seattle le ganó 26-23 a San Diego el 16 de junio del año pasado, fue el primer juego que se transmitió en televisión abierta y fue visto por cerca de 500 mil personas

En la primera temporada, el promedio de espectadores por partido fue de 1.833. En 2019 subió a 2.133 -la final marcó un record con 6.000 personas- y un total de 159 mil fans asistieron a los encuentros durante el campeonato.

Mirá también

Números bajísimos si se los compara, por ejemplo, con los 16.670.000 personas que asistieron a todos los juegos de la temporada regular de la NFL en 2019/20 y los 102 millones de televidentes que siguieron desde todo el mundo el Super Bowl​ que en febrero pasado San Francisco 49er le ganó a Kansas City Chiefs.

Pero esas cifras, en definitiva, marcan el crecimiento de una MLR que de a poco se gana su lugar en el deporte estadounidense y se perfila cada vez más como un destino buscado por figuras internacionales y jugadores argentinos. 

HS

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *