Por la crisis, el cepo y el dólar, cada vez menos extranjeros vienen a Argentina

El fútbol argentino siempre fue muy valorado en Sudamérica. Y para los futbolistas del resto del continente, una gran vidriera. Jugar en el campeonato de estas tierras, sobre todo en los equipos grandes, era un trampolín inmediato hacia Europa. Sin ir más lejos, la demanda era tan grande que en diciembre de 2017, luego de…

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El fútbol argentino siempre fue muy valorado en Sudamérica. Y para los futbolistas del resto del continente, una gran vidriera. Jugar en el campeonato de estas tierras, sobre todo en los equipos grandes, era un trampolín inmediato hacia Europa.

Sin ir más lejos, la demanda era tan grande que en diciembre de 2017, luego de arduas negociaciones con Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), se amplió el cupo de cinco a seis contratos de foráneos por equipo. Con un asterisco: sólo cinco pueden firmar la planilla entre los titulares y los suplentes. Además, aquellos extranjeros que hayan sido cedidos a préstamo y los mayores de 18 años que hayan jugado más de 30 meses en el territorio nacional no ocuparán las plazas disponibles.

El mercado cambió. No sólo en nuestro país; también, en todo el mundo. Ni siquiera se pagan transferencias de 100 millones de dólares. El ejemplo más cercano es Lautaro Martínez, cuya cláusula de rescisión supera esa cifra y un Barcelona más holgado desistió de su contratación hace dos años. El atacante de la Selección Argentina continúa en el Inter.

Eran otros tiempos, claro. No había pandemia. Sin embargo, el caso de Argentina es particular: aquí no sólo hay una crisis económica que golpea la economía interna; rige un cepo cambiario que hace dificultoso el acceso al dólar y los clubes no sólo están atravesados por sus propios problemas financieros; también, por la ausencia del público en las canchas que debilitan sus tesorerías.

Pablo Sabbag, de Estudiantes de la Plata. Llegó y le hizo un gol a Godoy Cruz.

En ese sentido, no debería sorprender la merma de jugadores importados en el amanecer de la temporada 2021/2022: apenas un 8% del padrón de 995 contratos registrados en la Asociación del Fútbol Argentino, casi la mitad de los que disputaron la 2019/2020, un 15,5% y dos puntos menos que la 2020/2021, recortada por la propagación del Covid-19.

El dato es contundente y marca una tendencia a la baja, por más que se trate del primer semestre del año y después de la Copa América de junio puedan modificarse los porcentajes. Resulta más parecida a la 2017/2018 (11%) y muy lejos de la 2018/2019 (14%) y la mencionada temporada que apenas superó el 15%. La Liga Profesional de Fútbol (LPF) ya no es la Meca de Sudamérica para los futbolistas extranjeros y los que se animan a la aventura del torneo vernáculo ni cerca están de ser primeras figuras.

Apenas 15 jugadores llegaron al país para reforzar a 11 de los 26 equipos de Primera División. Es decir, menos de la mitad de los clubes que integran la LPF eligieron el mercado exterior.

Godoy Cruz fue el equipo que adquirió más activos importados: los paraguayos Juan Espínola (arquero) y Cristian Colman (delantero) y el ecuatoriano Jeison Chala (atacante). Detrás delos mendocinos están Estudiantes, que apostó al uruguayo Agustín Rogel (defensor) y al colombiano Pablo Sabbag (delantero), y Sarmiento, que trajo al colombiano Sebastián Rincón (volante) y al ecuatoriano Edson Montaño (atacante).

El resto se dispersó en 8 clubes: los defensores colombianos Dixon Rentería (Central Córdoba) y José Moya (Huracán); su compatriota, el volante Yeison Gordillo (San Lorenzo); el lateral chileno Nicolás Peñailillo (Unión); el zaguero paraguayo Rolando García Guerreño (Patronato); su coterráneo, el mediocampista Cristian Núñez Morales (Platense) y los uruguayos Micheal Santos (delantero de Talleres) y Matías de los Santos (marcador central de Vélez).

En total, hay 89 extranjeros en los clubes que están disputando la Copa de la Liga Profesional. Dos menos que los jugaron la Copa Diego Maradona y el resto de las competencias (Copas Libertadores y Sudamericana). Con un detalle que no es menor: ahora hay más equipos en Primera (26 en lugar de los 24 del último certamen) y menos futbolistas importados.

De esos 89 jugadores de esta temporada 2021/2022, 9 fueron formados en las divisiones inferiores de la Argentina. Entre ellos, Lenny Ivo Lobato Romanelli. El pibe de 19 años, que nació en Buzios, es el nieto de Nélida Lobato, legendaria actriz y vedette en la década del 50, 60 y 70, fallecida en 1982. El extremo diestro brasileño no la conoció, lógicamente, pero la historia tomó cuerpo hace dos semanas, cuando debutó en Vélez ante Camioneros por la Copa Argentina.

Alan Soñora nació en Dallas, pero juega en Independiente. Su hermano Joel en Talleres. Son los hijos de Chiche, ex Boca.

También alumbraron en el exterior, pero se formaron futbolísticamente acá: Mateo Pellegrino, hijo de Mauricio, técnico de Vélez, delantero nacido en España, cuando su padre era jugador del Valencia; el mexicano Luca Martínez Dupuy, atacante de Rosario Central; el volante paraguayo Cristian David Núñez, de Huracán; Dylan Gissi, defensor de Patronato que nació en Ginebra porque su padre, Oscar, también era futbolista y jugó en el Chenois y el Granghen; el defensor uruguayo Fernando Prado, de Racing; y tres norteamericanos: dos de ellos, Alan (Independiente) y Joel (Talleres) son hijos de Diego Soñora (Chiche, ex Boca). El otro es Matías Soria Zárate, arquero de Godoy Cruz.

La opinión de los especialistas del mercado

Hay pocos casos como el que, por estas horas, tiene como protagonista a Rafael Santos Borré. El delantero de River rechazó una propuesta de 14,7 millones de dólares por un contrato de cinco años que le ofreció Palmeiras. El colombiano no se quiere ir libre. Se trata de una excepción, claro. Porque la mayoría de los representantes de jugadores e intermediarios -todos consultados por Clarín– creen que cada vez es más difícil retener a los futbolistas argentinos y, mucho más, a los extranjeros que se encuentran con contratos en pesos y con un tope para la moneda norteamericana. No obstante, consideran que la Liga Profesional sigue teniendo prestigio.

Esa pelota es mía. Rafael Santos Borré rechazó la oferta del Palmeiras. Una excepción.

Hernán Berman, justamente, es el agente de Santos Borré, Sebastián Driussi y Jonathan Maidana por citar tres casos. Y opina:“Al mercado lo veo deprimido, caído. Llegan extranjeros de Segunda División. Y ahora compiten desde Chile y Uruguay con mucha fuerza. A cualquier jugador argentino le conviene esos países porque va a cobrar mucho más que acá. Incluso, hasta jugar en el Ascenso de Brasil. Para el extranjero es muy difícil. Tiene que priorizar mucho lo deportivo, porque no le conviene desde lo económico”.

“Cada vez es más difícil traer jugadores de afuera porque no hay una moneda sólida y a los pesos se lo come la inflación. Además, los dirigentes empezaron a tomarle el gustito a darle cabida a los chicos de las inferiores, que es un patrimonio del club. ¿Para qué van a comprar un extranjero si tiene a mano a un juvenil que es un capital propio? Los ejemplos de Racing, Lanús y Banfield son para imitar. Esto lleva a pensar seriamente en reforzar la estructura de las inferiores. Y lo que está pasando es una consecuencia de la pandemia y la situación económica del país que se viene arrastrando el último año”, dice Juan Cruz Oller, uno de los agentes que más conoce el mercado.

Pascual Lezcano, representante de José Pekerman con vínculos en Colombia, analiza:“El fútbol argentino hoy presenta la contingencia de la disparidad económica y la inestabilidad con respecto a otros mercados. Eso influye mucho. No sólo para traer jugadores del exterior sino también para los entrenadores y dirigentes que recién logran cerrar los planteles muy sobre el arranque del torneo porque los jugadores esperan hasta último momento también alguna chance de emigrar. Por eso las primeras fechas se genera una inestabilidad tan grande de entrenadores en sus cargos. No tienen tiempo de acomodar las piezas”.

Y pondera dos ítems:“Lo que no podemos dejar de remarcar es que Argentina, más allá de algunas carencias económicas, va a ser siempre atractivo por la competitividad de la liga y ser un canal muy efectivo para finalizar en ligas predominantes a nivel mundial”.

Para Martín Guastadisegno, apoderado de Julio Buffarini y Jonatan Cristaldo, entre otros jugadores, “la realidad es que el coronavirus afectó a todas las economías del mundo y Argentina es la más golpeada por la variación del dólar. Acá se paga en pesos y la imposibilidad de comprar moneda extranjera juega en contra. Al futbolista que llega del exterior no le podés garantizar que va a poder conseguirla. Económicamente, esto no le sirve a nadie. Acá vienen por una cuestión deportiva”.

Para Gustavo Goñi, representante de Lucas Pratto entre otros, “el motivo más claro por el que no viene el extranjero es por el tipo de cambio. Quieren ganar en su moneda o en dólar. Y acá no hay un dólar real por el que se motive para venir. Alguno puede aceptar jugar en la Argentina porque pasa del Ascenso a un equipo grande, pero son los mínimos. La gran mayoría de jugadores se quiere ir. El fútbol de países menos seductores desde lo deportivo, lo son desde lo económico”.

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