Entrenó en el garage de su casa durante la cuarentena y salió campeón mundial de jiu jitsu

Hay un argentino que es campeón del mundo en el más alto nivel global del jiu jitsu brasileño (BJJ). Pablo Lavaselli (25) es uno de los competidores más firmes que el país tiene en un deporte que, si bien creció de manera constante en la última década en el país, sigue teniendo nivel amateur. Un…

entreno-en-el-garage-de-su-casa-durante-la-cuarentena-y-salio-campeon-mundial-de-jiu-jitsu

Hay un argentino que es campeón del mundo en el más alto nivel global del jiu jitsu brasileño (BJJ). Pablo Lavaselli (25) es uno de los competidores más firmes que el país tiene en un deporte que, si bien creció de manera constante en la última década en el país, sigue teniendo nivel amateur. Un logro difícil de dimensionar.

El viernes 9 de abril venció en la final al noruego Espen Mathiesen por puntos (5-4) y logró, en Abu Dabi, el título mundial de “faixa preta” (cinturón negro) en la categoría 77 kilos de la UAE Jiu Jitsu Federation de los Emiratos Árabes.

Junto con la International Brazilian Jiu-Jitsu Federation (IBJJF), la emiratí es de las asociaciones más importantes de esa disciplina.

Lavaselli vive con su mamá y sus hermanos en una casa de Núñez donde, durante la pandemia, hizo del garage de la vivienda su tatame de entrenamiento.

El joven campeón estudió para profesor de educación física por “el peso de la familia”. Para que tuviera un plan B si su aventura en el BJJ no salía del todo bien.

En diálogo con Clarín, contó que hoy sólo se dedica a competir y dar clases de su especialidad.


Pablo Lavaselli, luchador profesional de jiu jitsu brasileño. Foto Facebook.

– ¿Cómo fue que te acercaste al BJJ y por qué?

– Me acerqué por las MMA, pero una vez que me metí, lo único que me llamó la atención fue la parte de la lucha en el suelo. El resto -boxeo, muay thai y demás- no me atrajo tanto. Me apasioné por el BJJ y me decidí a ir a un lugar que sea sólo de eso.

– ¿Cómo decidiste que te ibas a dedicar a tiempo completo?

– No lo recuerdo bien, sólo sé que desde los primeros meses ya quería hacer una carrera. No estaba seguro de cómo, pero la verdad que quedé enamorado y quería buscar la forma o construir una carrera para vivir de ello.

– Es casi imposible vivir del BJJ en la Argentina. ¿Cómo ves tu futuro? ¿Pensaste en mudarte a Brasil o USA?

– No es imposible. El problema es que si vos querés ir a competir afuera es complicado porque nuestra moneda no es muy fuerte y los costos son muy altos. Si uno tiene en mente irse afuera lo ideal sería hacer base en Estados Unidos o Brasil, y ahí es todo más fácil que tener que ir y volver, que es mucha plata.

– ¿Cómo hiciste para entrenar durante el ASPO por el coronavirus?

– En el garage de mi casa. Al principio, cuando arranqué, pertenecía a un equipo y luego dejé de entrenar ahí por temas personales. Con mis mejores amigos empezamos a entrenar en mi casa durante un año. Así que no fue algo fuera de lo común volver a entrenar en mi casa por esta pandemia. Estuvo muy bueno, pudimos hacerlo muy bien. Hicimos una pequeña inversión para poder tener pesas, barra olímpica y también poder hacer la parte física.


Pablo Lavaselli, luchador profesional de jiu jitsu brasileño. Foto Facebook.

– Ganar en preta en Abu Dabi: ¿Es el logro más grande de BJJ para la Argentina?

– No sé. No quiero sacarle mérito a ningún otro logro. Hay mucha gente que ha hecho mucho por el país. Uno es mi referente desde que arranqué, Franco Marini, un pionero del BJJ en la Argentina que tuvo su aparición en la Copa Podio y otros torneos en Brasil. Así que no me gusta poner el mío por encima de nadie. También teníamos un compañero, Ángel Alderete que, en su primer año y torneo de cinturón negro, salió segundo en el Nacional de Brasil. También es mucho mérito.

– ¿Qué dinero te da ganar un campeonato así?

Diez mil dólares. Generalmente esta es una liga que beneficia o valoriza a los atletas. No sólo en este Abu Dabi, sino que en los Grand Slam también tenés premios con pasajes a otras competiciones que ellos hacen. Esa federación creo que es, en cuanto a valorar a los atletas, la que está por encima de todas. Esta plata me va a ayudar mucho a poder invertirla para poder seguir viajando y compitiendo afuera.

– ¿Con quién viajaste?

– Con un compañero de “treino” (entrenamiento), profesor mío, Lucas Galbusera. Sumándose también al viaje vino Eliana Carauni, que es de otro equipo pero nos conocemos. Viajamos nosotros tres del país y allá tenemos amigos de otros lados. Esta fue mi cuarta vez luchando en EAU.

– Competiste muchas veces nacional e internacionalmente. ¿Te acordás de alguna que te haya dado más orgullo?

– Creo cuando competí de azul en el Mercosur o el Argentina Open, en Parque Sarmiento. Porque logré ganar mi primer absoluto (compiten todas las categorías de peso juntas). Venía haciendo semifinales y finales de absoluto, pero nunca lograba concretar la victoria. Quería ganarlo mucho y fue muy lindo. Otro fue de violeta, cuando viajé al Grand Slam de Río en la federación de la liga árabe y salí primero. No sé por qué tengo esos dos muy presentes.

– ¿Qué es lo más difícil de entrenar BJJ en el país?

– No sé si hay algo que sea difícil en cuanto al entrenamiento. Yo tuve la suerte de tener un equipo o un grupo de gente que, si bien no todos buscan competir y ganar en alto nivel, sí buscan perfeccionar su BJJ todo el día. Y eso requiere compromiso y dedicación de ir todos los días a entrenar por más que estés cansado. Y tener un grupo de gente así, es imposible no mejorar. En la Argentina siempre pude entrenar muy bien, sin ningún problema. Lo único es que acá no hay frecuencia competitiva. No hay torneos importantes -cada vez hay menos- y esos están afuera. La única manera de competir es poner mucha plata y se hace complicado. Pero después, en cuanto al nivel, tengo un entrenamiento fantástico y un equipo muy duro.

– Seguramente fuiste a Brasil. ¿En qué academias entrenaste?

– Siempre fui a competir y, como consecuencia, antes o después del torneo iba a entrenar en ciertas academias. Entrené en varias: Nova Uniao y Checkmat de Río de Janeiro. También entrené en San Pablo y la que más rescato es la de Cícero Costha, que fue increíble. Lo hice después del mundial y fue una de las mejores experiencias en otras academias.

– Estás en un gimnasio (United) donde entrenan MMA. ¿Te interesa?

– No. Mi foco está 100% en el BJJ y me gustaría hacer una carrera deportiva de varios años. Si tengo la suerte espero seguir hasta los 35 y, después de eso, me gustaría tener una buena academia con mis amigos, en la que pueda construir campeones para las siguientes generaciones. Ese sería otro de mis sueños.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA