El Canelo Álvarez saca otra vez a relucir su implacable maquinaria de marketing ante 68 mil espectadores

“En algún momento tenía que volver todo a la normalidad”, celebró el jueves Saúl Canelo Álvarez. Esa supuesta vuelta a la normalidad estará representada el sábado por la presencia de 68.000 espectadores en el AT&T Stadium de Arlington (Texas), donde el multicampeón mexicano enfrentará al inglés Billy Joe Saunders en su penúltimo paso hacia la…

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“En algún momento tenía que volver todo a la normalidad”, celebró el jueves Saúl Canelo Álvarez. Esa supuesta vuelta a la normalidad estará representada el sábado por la presencia de 68.000 espectadores en el AT&T Stadium de Arlington (Texas), donde el multicampeón mexicano enfrentará al inglés Billy Joe Saunders en su penúltimo paso hacia la unificación de los cinturones de la división supermediano. El combate comenzará después de la medianoche y cerrará una cartelera que en Argentina solo podrá verse a través de la plataforma DAZN desde las 21.

Pensar en casi 70.000 personas juntas en los días que corren parece un desatino. Sin embargo la casa de los Dallas Cowboys, que tiene capacidad para albergar a casi 100.000, se convertirá en la sede de la mayor convocatoria de público en un espectáculo deportivo en Estados Unidos desde el inicio de la pandemia de coronavirus. Esta velada superará el récord que se registró el sábado pasado, cuando el Derby de Kentucky, una de las más tradicionales competencias hípicas del planeta, reunió en Louisville a 51.838 personas, entre las cuales era tan difícil encontrar un barbijo como un trabajador fabril de ingresos medios.

La cantidad de contagios de covid-19 descendió marcadamente en Texas en los últimos tres meses: tras alcanzar un promedio de casi 23.000 casos diarios a mediados de enero, hoy la cifra no llega a 3.000. Por eso las autoridades estatales dieron el visto bueno para esta convocatoria multitudinaria, que también quebrará la marca de asistencia a una pelea en suelo texano (Julio César Chávez y Pernell Whitaker reunieron a 63.000 personas en el Alamodome de San Antonio en 1993).


El AT&T Stadium de Arlington acogerá a 68.000 espectadores el sábado para la pelea entre Saúl Canelo Álvarez y Billy Joe Saunders. (Foto: Ed Mulholland / Matchroom Boxing)

Si en estas horas se habla de estas cifras récord es porque al cuadrilátero del AT&T Stadium trepará el gran magneto del pugilismo actual. Acompañado por una gigantesca maquinaria de marketing, Canelo convirtió sus dotes deportivas en una implacable máquina de generar ingresos. La semana pasada, el púgil nacido en Juanacatlán, a 35 kilómetros de Guadalajara, reveló que registraba ganancias trimestrales de cinco millones de dólares y anunció que en los próximos meses ampliaría su pool de negocios con una red de 100 estaciones de servicio en su país.

Las cifras astronómicas que atragantan su cuenta bancaria vienen respaldadas por las actuaciones del mexicano que, más allá de algunas críticas que no consigue pulverizar, es considerado uno de los tres mejores boxeadores de la actualidad (sino el mejor) por cualquier especialista de este deporte. Después de haber reinado en las divisiones superwélter, mediano y mediopesado, se ha fijado como objetivo acaparar los títulos de la categoría supermediano de los cuatro principales organismos.

Dueño de las fajas de la Asociación Mundial de Boxeo y el Consejo Mundial de Boxeo, Canelo, quien registró en el pesaje del viernes 75.930 kilos (270 gramos por debajo del límite de la categoría), intentará arrebatarle la de la Organización Mundial de Boxeo a Saunders (76,110 kilos), ante quien es favorito 5 a 1. Muchos ya dan por descontada la victoria del pelirrojo y presumen que el mismo sábado se anunciará para septiembre el duelo con el estadounidense Caleb Plant, titular de las 168 libras de la Federación Internacional de Boxeo.


En su última presentación, Saúl Álvarez superó fácilmente al turco Avni Yildirim en Miami. (Foto: Ed Mulholland / Matchroom Boxing)

Después de 13 meses de parate impuestos por la pandemia, Álvarez le imprimió un ritmo inhabitual a su carrera: esta será la tercera pelea en menos de cinco meses. En diciembre del año pasado superó por puntos al inglés Callum Smith en San Antonio y en febrero pasado noqueó en tres asaltos al limitado turco Avni Yildirim en un combate que duró casi lo mismo que el show que brindó el reggaetonero J Balvin antes de la contienda en el Hard Rock Stadium de Miami.

Su escollo esta vez será un púgil que ostenta un récord impecable de 30 victorias (14 antes del límite), pero que nunca ha enfrentado a un adversario de la talla de Canelo. Saunders, nacido hace 31 años en Welwyn Garden City y descendiente de una familia romaní, fue campeón mediano de la OMB entre diciembre de 2015 y octubre de 2018, cuando debió renunciar a la corona luego de dar positivo en un control antidoping por consumo de oxilofrina.

En mayo de 2019 obtuvo el campeonato supermediano del mismo organismo, al batir por puntos al serbio Shefat Isufi. Lo defendió dos veces: primero, en noviembre de ese año, cuando noqueó al entrerriano Marcelo Cóceres, y luego en diciembre del 2020, cuando superó por puntos al veterano Martin Murray, otrora rival de Sergio Maravilla Martínez.


Billy Joe Saunders ganó el título supermediano de la OMB frente al serbio Shefat Isufi en mayo de 2019. (Foto: Andrew Couldridge / Reuters)

En estos días, la estrategia del británico fue empiojar y recalentar la previa. Primero se quejó por el tamaño del ring y amenazó con no combatir si no era agrandado de 16 pies (4,9 metros) de lado, la medida mínima establecida por el Departamento de Licencias y Regulaciones de Texas, a 24 pies (7,3 metros), la medida máxima contemplada.

“El problema es que vengo acá e intentan meterme en una cabina telefónica en vez de en un ring”, se quejó el europeo, cuyo boxeo huidizo y contragolpeador cuadra mejor en una superficie más amplia. “Si se siente cómodo, le doy todo el estadio”, retrucó el mexicano, quien seguramente saldrá a atacar a su adversario desde el primer campanazo, para lo cual le encaja mejor un cuadrilátero pequeño.

Saunders también se mostró provocador en el primer cara a cara entre ambos en Texas el miércoles. “¿Te gusta la carne?”, le espetó a su rival. La pregunta aludía al resultado positivo que Álvarez registró en un control antidoping en febrero de 2018, antes de su segunda pelea con el kazajo Gennadiy Golovkin, y que el púgil atribuyó al consumo de carne contaminada con ese fármaco que se utiliza para acelerar el desarrollo del ganado vacuno.


Canelo Álvarez y Billy Joe Saunders intercambiaron metralla verbal el miércoles en su primer cara a cara en Texas. (Foto: Ed Mulholland / Matchroom Boxing)

“Nada de lo haga o diga me afecta. Veo muchas excusas, quizá sea un poco de miedo”, sostuvo el mexicano, quien, de todos modos, reconoció que el inglés era “un muy buen peleador, más allá de la forma en que habla”. “Tiene un estilo complicado. Es zurdo, se mueve muchísimo. Va a ser difícil en los primeros asaltos, pero voy a encontrar la manera para ganar esta pelea”, aseguró.

Para Saunders, la de este sábado será la oportunidad más grande de su carrera. “He estado soñando esto desde que era un niño. He visualizado este día desde que tenía cinco o seis años”, contó el jueves. Para Álvarez, que registra una marca de 55 victorias (37 antes del límite), 1 derrota y 2 empates, la dimensión del pleito no es tal. “Estuve en muchas peleas importantes. Este es otro día en la oficina”, aclaró.

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