Otro fin de temporada oscuro para Barcelona ¿y el último partido de Messi en el Camp Nou?

Como si se tratara de un electrocardiograma, la temporada del FC Barcelona estuvo llena de altibajos. Y este cierre apático, de éxito esquivo, pareció ser un resumen inequívoco de un camino repleto de piedras que difícilmente hubiese merecido terminar de otra manera: el 1-2 contra el Celta de Vigo en el Camp Nou, que dejó…

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Como si se tratara de un electrocardiograma, la temporada del FC Barcelona estuvo llena de altibajos. Y este cierre apático, de éxito esquivo, pareció ser un resumen inequívoco de un camino repleto de piedras que difícilmente hubiese merecido terminar de otra manera: el 1-2 contra el Celta de Vigo en el Camp Nou, que dejó a Lionel Messi y compañía sin posibilidades de ganar la Liga de España a una fecha del final, es la radiografía de la frustración.

¿Cómo podía terminar una campaña que arrancó casi sin el crack argentino, de relación con el club prácticamente rota, con burofax y pedido de salida de la institución?

¿Qué otro corolario podía tener un recorrido que incluyó no sólo un alejamiento insólito como el de Luis Suárez (el mismo que este domingo bien pudo haber marcado el gol del campeonato para el Atlético de Madrid), la salida del presidente, el llamado a elecciones?


Ronald Koeman consuela a Messi tras la derrota con Celta de Vigo. Foto AFP

¿De qué manera podía acabar un año que comenzó con un tropiezo en la Supercopa y que, salvo por algunos atisbos de reacción, siempre mostró a un equipo cabizbajo y a un entrenador (Ronald Koeman), al margen de pequeños aciertos, continuamente en el ojo de la tormenta?

El cachetazo del Celta, que le ganó 2-1 con un gol en el minuto 44 del segundo tiempo, lo dejó sin posibilidades matemáticas de ganar el torneo doméstico. Con 76 puntos, quedó más cerca del cuarto puesto (Sevilla, con 74, sólo no lo superó porque cayó ante Villarreal 0-3) que del segundo (Real Madrid, 81), que ya ni siquiera podrá alcanzar.

Será la primera vez en 13 años que los catalanes no terminen campeones o subcampeones. Y podría ser la primera en casi dos décadas (18 temporadas) que no termine en el podio.

Cambios de sistemas, tres centrales, carrileros, jóvenes prometedores (de la cantera, como Ansu Fati o Riqui Puig; o adquiridos, como Francisco Trincao, Pedri o Matheus Fernandes) que rindieron más o menos pero que no terminaron, junto a los experimentados de siempre (Messi, Piqué, Jordi Alba, Busquets, Griezmann), de conformar un equipo sólido.


Pedri se mostró como un potencial gran socio de Messi, pero les faltó regularidad. Foto EFE

Porque el Barcelona nunca ofreció certezas. Nunca dejó de ser candidato, pero siempre pasó más por nombres o por momentos puntuales que por un rendimiento sostenido.

Cada vez que el equipo amagó con una recuperación, con un equilibrio, algo sucedió que no permitió solidificar bases.

En la Liga pasó los diez primeros partidos sin siquiera aparecer entre la primera decena de equipos en la tabla. En su casa, donde juega contra un enorme porcentaje de equipos menores, cosechó apenas 11 triunfos y no ganó en los otros 8 partidos. Poquísimo para un equipo del poderío culé.

En los cuatro partidos contra el Real y el Atlético de Madrid sacó tan sólo un punto de doce.

Entre enero y abril vivió un espejismo con 13 triunfos en 14 fechas, racha que se cortó justamente ante los de Zinedine Zidane.


Messi, brazos en jarra tras quedar eliminado de la Champions League. Foto EFE

Entre febrero y marzo, el otro duelo que tuvo contra un rival de jerarquía fue ante el Paris Saint-Germain por la Champions League: se fue eliminado por primera vez en 13 años antes de cuartos de final y sumó la quinta paliza consecutiva que lo dejó afuera del certamen. Fue 1-4 en la ida, para añadirlo al 2-8 contra el Bayern en 2020, el 0-4 con Liverpool en 2019, el 0-3 con Roma en 2018 y el 0-3 con Juventus en 2017.

La Copa del Rey -que corresponde festejarla, como todo título- igualmente sabe demasiado a poco. Recién en semifinales jugó contra un equipo de cierta jerarquía (Sevilla). El 4-0 en la final a Athletic de Bilbao fue tal vez el punto más alto de la temporada.


Messi con la Copa del Rey. Su único trofeo en 2020/21. Foto Reuters

Allí se vio a un Messi sonriente, feliz, como pocas veces en la campaña. ¿Habrá sido ese último trofeo con la camiseta blaugrana? Ahora se termina su contrato y, si bien las elecciones pusieron en la presidencia a Joan Laporta, el hombre que estuvo al frente del club en la gloriosa etapa de Pep Guardiola, y aunque se habla de su amigo Sergio Agüero como posible refuerzo, no hay certezas de continuidad. ¿Habrá sido este el triste y solitario final?

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