Tokio 2020: Agustín Vernice no llegó al podio pero cumplió su sueño y corrió la final olímpica del K1 1000 de canotaje

“Ojalá que más gente conozca el canotaje y que pueda incentivarla con un buen rendimiento en los Juegos Olímpicos”. Agustín Vernice seguramente logrará su objetivo con el deporte que ama y practica, tal como había expresado en su deseo final en la entrevista publicada el domingo en Clarín. Es que el palista nacido en Bahía…

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“Ojalá que más gente conozca el canotaje y que pueda incentivarla con un buen rendimiento en los Juegos Olímpicos”. Agustín Vernice seguramente logrará su objetivo con el deporte que ama y practica, tal como había expresado en su deseo final en la entrevista publicada el domingo en Clarín. Es que el palista nacido en Bahía Blanca pero criado y residente en Olavarría desde siempre, muy activo en el club Estudiantes de esa ciudad bonaerense, logró el gran objetivo de ser finalista olímpico en Tokio 2020. Y aunque se despidió luego con un octavo lugar en la final del K1 1000, lejos del podio, esa actuación final no opacará un debut olímpico enorme.

Vernice, doble campeón panamericano en Lima 2019, se hizo enorme sobre el agua en su primera carrera del martes japonés, al finalizar cuarto en la segunda semifinal, a la que había entrado de manera directa, tras quedar segundo en su serie y no tener que pasar por los cuartos de final. Su tiempo fue de 3m24s734, a 1s792 del ganador de esa semi, el portugués Fernando Pimenta, quien logró la mejor marca olímpica.

Desde la señal de largada se vio que Vernice tenía entre ceja y ceja el pasaporte a la final. Por el carril 6, con una gorrita blanca con la visera hacia atrás, al estilo de Diego Schwartzman, fue de menor a mayor, como hay que hacer en una prueba de resistencia.


Vernince es el segundo palista argentino varón en ser finalista olímpico en una prueba individual. Foto EFE/ José Méndez

Así fue que pasó los 250 y los 500 metros en el quinto lugar, “relojeando” que Pimenta y el húngaro Adam Varga se habían despegado. Su carrera para entrar entre los cuatro mejores, lo que le garantizaría el pasaje a la final, era con otros dos rivales: el australiano Thomas Green y el australiano Jean van der Westhuzen. Entonces Vernice comenzó a apretar. Y en los últimos 500 metros pasó al cuarto puesto.

Van der Westhuzen se desmoronó y ahora la lucha era con Green, que fue palo y palo hasta el final, ya sabiéndose ambos clasificados, aunque el italiano Samuele Burgo llegó a 939 milésimas del argentino.

Apenas se escuchó la bocina de la llegada, Vernice celebró su pasaje a la final y luego se acercó a charlar con el portugués Pimenta, quien lo felicitó. Competir al lado suyo evidentemente le vino fenómeno al argentino, porque el europeo derrocha experiencia y logros: fue campeón mundial de esta prueba en 2018, subcampeón en 2017 y tercero en 2015 y 2019, además de haber sido quinto en Río de Janeiro 2018.

Un rato más tarde, las ganas de subirse a un podio le jugaron en contra al bonaerense. Porque en la final -que tuvo una largada en falso, culpa del checo Josef Dostal y el húngaro Adam Varga-, salió demasiado fuerte y no pudo mantener el ritmo. 


En la final, Vernice salió muy fuerte pero no pudo aguantar el ritmo. Foto EFE/ José Méndez

Cruzó la primera marca de referencia en el sexto lugar, por delante del chino Dong Zhang y el alemán Jacob Schopf. Pero el germano, que había arrancado muy flojo, se fue recuperando -terminó cuarto- y para la mitad de la carrera había superado al argentino, que estaba séptimo al pasar los 500 y los 750 metros. Y luego finalizó octavo, con 3m28s503, lejos de los primeros lugares.

Adelante, la carrera fue casi un mano a mano entre el húngaro Balint Kopasz y el portugués Pimenta en los primeros tres cuartos de la prueba. Sobre el final, se metió en la discusión el otro representante de Hungría y el podio lo integraron, al final, Kopasz (oro con 3m20s643, mejor tiempo olímpico), su compatriota Varga (plata con 3m22s431) y Pimenta (bronce con 3m22s478).

La actuación de Vernice -campeón mundial Sub 23 en Pitesti (Rumania) en 2017- fue histórica para el canotaje nacional, porque fue el segundo palista argentino varón en ser finalista olímpico en una prueba individual y apenas el sexto en competir en este tipo de pruebas en los Juegos.


El lunes, Vernice terminó segundo en su serie clasificatoria del lunes. Foto AP Photo/Lee Jin-man

Todo comenzó en Los Ángeles 1984 con César Atilio Vázquez, quien fue 16° en el K1-500 metros y en el K1-1.000, prueba en la que ocupó la misma ubicación en Seúl 1988. En Atlanta 1996, Abelardo Sztrum fue décimo en el K-1.000 y comenzó el camino olímpico de Javier Correa, quien fue 14° en el K1-500.

El histórico palista, multicampeón panamericano y dos veces subcampeón mundial, fue finalista olímpico por duplicado: terminó quinto en el K1-1.000 de Sydney 2000 y octavo en el K1-500 de Atenas 2004. Sus otros resultados fueron: en el K1-500, 17° en Sydney 2000; y en el K1-1.000, 11° en Atenas 2004.

El cuarto singlista argentino en Juegos Olímpicos fue su hermano, Miguel Correa, 18° en el K1-500 de Beijing 2008. Y Rubén Rézola Voisard, quien competirá en la noche del martes en el K1-200, fue 16° en esa prueba en Londres 2012, donde junto a Miguel Correa fueron finalistas y quintos en el K2-200. Y en Tokio, Vernice sumó su nombre a esos grandes palistas con un octavo lugar -y un diploma olímpico- en su primeros Juegos. Enorme. 

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