Michael Schumacher y los 14 meses previos a su accidente: de su discutido retiro de la Fórmula 1 al hermetismo total

La vida de Michel Schumacher estuvo iluminada por los flashes desde que ganó su primer título de Fórmula 1, en 1994 con Benetton, hasta que se convirtió en el piloto más ganador de la historia, con los cinco títulos en Ferrari entre 2000 y 2004, con los que superó al argentino Juan Manuel Fangio. Pero…

michael-schumacher-y-los-14-meses-previos-a-su-accidente:-de-su-discutido-retiro-de-la-formula-1-al-hermetismo-total

La vida de Michel Schumacher estuvo iluminada por los flashes desde que ganó su primer título de Fórmula 1, en 1994 con Benetton, hasta que se convirtió en el piloto más ganador de la historia, con los cinco títulos en Ferrari entre 2000 y 2004, con los que superó al argentino Juan Manuel Fangio. Pero un día las luces se apagaron y el hermetismo lo rodeó.

Prometen que el misterio que gira en torno a su salud desde el accidente de esquí del 29 de diciembre de 2013 se develará con el estreno del documental Schumacher, disponible en Netflix desde este miércoles. Lo que sí se puede reconstruir hasta entonces son esos 14 meses desde que se retiró de la Fórmula 1, en el Gran Premio de Brasil de 2012, hasta que sufrió un traumatismo craneal que demandó dos cirugías en las primeras 24 horas.

Después de dos etapas en la Fórmula 1 y un dominio arrollador, el inicio del final en la categoría en la que se convirtió en el mejor piloto de la historia comenzó el 28 de septiembre de 2012. Ese día, Mercedes anunció la contratación de Lewis Hamilton, que había sido campeón con McLaren en 2008, para convertirlo en el nuevo socio de Nico Rosberg. Pero aún tenía a Michael Schumacher en su equipo.


El accidente de Michael Schumacher en la edición papel de Clarín.

Los rumores empezaron a girar en torno al futuro del alemán: ¿buscaría butaca en un equipo menor o, finalmente, anunciaría el retiro, aquel que no pudo cumplir cuando el 10 de septiembre de 2006 dijo que al final de la temporada dejaría Ferrari? “Tengo las pilas vacías”, argumentaba entonces.

Tres años después, sin embargo, el regreso de Mercedes, la escudería que lo había apoyado en sus inicios como piloto, a la F1 después de 55 años lo convenció de volver a intentarlo. Puso sus pergaminos en juego -siete títulos y 91 victorias en 250 carreras- en aquella temporada 2010 pero coincidió con el comienzo del dominio de Red Bull y Sebastian Vettel.

En aquellos tres años con las Flechas Plateadas, Schumacher no pudo sumar victorias -su récord fue derribado justamente por Hamilton en 2020- y el equipo apenas consiguió una, la de Rosberg en el Gran Premio de China 2012. “Le deseo a Lewis lo mejor. Tuve tres buenos años en un equipo al que lamentablemente no le fue bien en lo deportivo”, resumió aquel Schumi de 43 años.

Aunque la directora de Sauber en ese momento, Monisha Kaltenborn, expresaba sus ganas de contratar al alemán cuando se terminara su contrato con Mercedes en diciembre, Schumacher se adelantaba a un futuro ofrecimiento y anunciaba su retiro, esta vez definitivo, en la previa del Gran Premio de Japón, cuando quedaban aún cinco fechas del Mundial.

“Probablemente no sea una sorpresa. Básicamente, decidí retirarme a fin de año. Aunque todavía soy capaz de competir con los mejores pilotos, es bueno decir adiós. Perdí la energía y la motivación que sin duda son necesarias. Quiero que llegue mi libertad”, decía aquel primer fin de semana en octubre.

Su última función fue el 25 de noviembre en Brasil. “No estoy triste ni mucho menos. Sacaré lo máximo para llegar arriba y lo disfrutaré tanto como pueda. Y luego, cuando vuelva a casa, iré a por una vida nueva otra vez“, explicaba antes de ese séptimo puesto en Interlagos. “Me divertí bastante, la pasé bien, corrí relajado”, concluía al bajarse por última vez de un F1 en Interlagos.


La última carrera. Michael Schumacher se retiró tras 308 carreras y saludó a su compatriota Vettel por su tercer título con Red Bull.

Pero no se alejó del automovilismo. En diciembre, unas semanas después del retiro, ganó junto a Vettel -entonces tricampeón- la Copa de Naciones de la Carrera de Campeones por sexta vez al hilo al derrotar a Francia. En enero del 2013, en tanto, la noticia que irrumpía era que Schumi había sido contratado como piloto oficial del fabricante de karting italiano Tony Karts para correr en la clase KZ.

Buscó la adrenalina en otros lados, como cuando en marzo apareció en el circuito de Valencia con un mono de Honda y probó la CBR 1000RR del Holzhauer Racing. El motociclismo no era ajeno a su vida; incluso, lo había tentado tras su primer retiro de la F1, pero un accidente en el que se lesionó una vértebra cervical lo asustó y lo alejó de las dos ruedas.

También siguió conectado a la Fórmula 1 y a Mercedes, donde ayudó a desarrollar el monoplaza de la escudería para la temporada 2013. “Sin duda el desarrollo lleva parte de mi firma, como también lo han hecho los autos de los últimos dos años”, remarcó. También fue el designado por la escudería alemana para conducir el Mercedes W02 (usado en 2011) en la exhibición previa a las 24 Horas de Nürburgring.

En una entrevista brindada en junio de ese año, el heptacampeón contaba que el alejamiento lo había cambiado físicamente. “Engordé tres o cuatro kilos. Nada de cerdo y papas fritas, solo más músculo. Es que ya no practico tanto la resistencia. Y estoy feliz de cómo está todo ahora“, confesaba.

Al mismo tiempo, sorprendía con una campaña en Chile de seguridad vial. El 13 de junio, Schumacher se convirtió en la cara de una campaña de seguridad vial impulsada por el Ministerio de Transportes chileno y la Comisión Nacional en Seguridad del Tránsito (Conaset), en la que el piloto pedía a quienes no respetan los límites de velocidad e invocaban su nombre que no fueran “estúpidos”.

Mientras tanto, la Fórmula 1 seguía sin él. “El reemplazo de Schumacher por Hamilton fue la mejor decisión que pudo haber tomado el equipo”, observaba Niki Lauda, asesor de Mercedes.

Aunque incluso se llegó a hablar de un regreso temporal, cuando la prensa alemana afirmó que Schumacher le había dicho que “no” a Lotus para volver a la Fórmula 1 reemplazando a Raikkonen en las dos últimas carreras del año y su representante explicó que “Michael estaría en condiciones de competir, pero tiene otros proyectos”, también sus récords, de a poco, eran batidos.

El 30 de junio, en Silverstone, el finlandés Kimi Raikkonen fue quinto en el Gran Premio de Gran Bretaña y quebró su marca de 24 carreras consecutivas en zona de puntos. El 13 de octubre, en Japón, Fernando Alonso rompía el récord de puntos en la F1 al sumar 12 con su cuarto puesto y llegar a 1.571 unidades, cinco más que el alemán, que en su época sumaba diez por cada triunfo y no 25.

Mientras que el 24 de noviembre, en Brasil, Vettel lograba su cuarto título y superaba las nueve victorias consecutivas conseguidas por el italiano Alberto Ascari entre las temporadas de 1952 y 1953 y los 13 éxitos en un solo certamen que consiguiera su compatriota al coronarse en el 2004.


Récords caídos. En la temporada 2013, Vettel logró su 13ª victoria del año (la novena al hilo) para igualar el récord de Schumacher de 2004.

“Los récords son una cosa, las dudas creo que son muy importantes para no tener demasiada confianza, para ser escéptico y buscar mejoras y dar el siguiente paso. Siempre he pensado: ‘No soy demasiado bueno, tengo que trabajar más’. Creo esa es una de las recetas para convertirme en lo que me he convertido”, reconoció Schumacher en una entrevista realizada el 30 de octubre de 2013 pero que su familia divulgó recién cinco años después del accidente que sufrió mientras esquiaba en los Alpes franceses.

Desde entonces, su familia resguardó su estado bajo siete llaves. Hasta la decisión de hacer este documental.

¿Saldrán a la luz detalles ocultos?

El documental Schumacher, codirigido por Hanns‑Bruno Kammertöns, Vanessa Nöcker y Michael Wech y respaldado por la familia del alemán, promete ofrecer un “un retrato íntimo” del heptacampeón de la F1 mediante entrevistas exclusivas e imágenes de archivo. La duda es si entregará algún detalle del accidente del 29 de diciembre de 2013.

Como cada fin de año, la familia Schumacher había ido a la casa que tenía en el complejo de esquí de la estación Méribel, en los Alpes franceses. Aficionado a esa práctica deportiva, el piloto salió con su hijo Mick, que hoy corre en la Fórmula 1 pero entonces tenía 14 años, y al menos tres amigos.

En un lugar reconocido por sus 600 kilómetros de pistas, tanto que hasta se realizan pruebas de la Copa del Mundo de esquí alpino, el alemán que entonces tenía 44 años se accidentó esquiando fuera de pista, algo que hacen los expertos. Su estado pasó de un “fuera de peligro”, según las primeras informaciones en los medios, a un “crítico y en coma”, cuando, en la noche europea, salió un comunicado oficial.

Los médicos del Centro Hospitalario Universitario de Grenoble, los primeros en atenderlo hasta su traslado, no tardaron en asegurar que estaba “luchando por su vida”. “Sufrió un traumatismo craneoencefálico grave e ingresó con estado de agitación, hematomas intracerebrales y un edema cerebral difuso. Su condición es crítica; su condición vital está muy comprometida. Se lo ha reanimado, pero los problemas son graves. Cualquier persona que hubiera sufrido este accidente sin casco no hubiera sobrevivido. Por el momento, no podemos pronunciarnos sobre su futuro. Podríamos decir que está luchando por su vida”, expresaron en ese parte médico. Unos días después se supo que su casco se partió en dos al chocar con una roca y que perdió mucha sangre.

Es increíble que a un piloto que se mantuvo con vida en 300 carreras de F1 le pase esto. Solo Dios puede ayudarlo”, reflexionaba Niki Lauda. “Todos los días intentas llenar el vacío que deja la Fórmula 1. No hay nada que dé tanta adrenalina. Fue mala suerte”, opinaba Alain Prost, entre tantas otras figuras que rezaron por su recuperación.

Cumplió 45 años en el hospital y sus cumpleaños se fueron sucediendo en internaciones, ya sea en hospitales o en mansiones acondicionadas con elementos médicos y enfermeros permanentes. Los fanáticos tuvieron que acostumbrarse al nombre de Sabine Kehm, vocera de la familia y única voz oficial. El hermetismo se agigantó y en ocho años poco se supo sobre su evolución, apenas que, según su amigo Jean Todt, “ha sido tratado para poder volver a una vida más normal”.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA