Femicidio de María Puebla: “Mi hermano me contó que la mató”

La tercera jornada del juicio oral contra Roberto Fabián Lescano estuvo acaparada por los testimonios de su propia familia, ya que a pedido de la defensa declararon su padre, un tío y cuatro hermanos. Uno de ellos reveló que cuando fue a visitarlo a la Seccional Tercera, el acusado le confesó que había matado a…

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La tercera jornada del juicio oral contra Roberto Fabián Lescano estuvo acaparada por los testimonios de su propia familia, ya que a pedido de la defensa declararon su padre, un tío y cuatro hermanos. Uno de ellos reveló que cuando fue a visitarlo a la Seccional Tercera, el acusado le confesó que había matado a María Guadalupe Puebla.

Lescano, una persona de 57 años y sordomuda, está siendo juzgada por el delito de homicidio doblemente calificado, por haber sido cometido criminis causa y femicidio. Según la acusación del Ministerio Público Fiscal –que permanentemente describió a Puebla como “vulnerable, discapacitada y esquizofrénica”– , el hecho ocurrió entre la noche del viernes 15 de agosto y la madrugada del lunes 18 de 2014, en un en un descampado de la calle Niñas de Ayohuma, después de haber abusado sexualmente de la joven. Por eso otro delito está cumpliendo una condena a 12 años de prisión.

El Tribunal de Juicio subrogante está conformado por la jueza María Florencia Maza y los jueces  Néstor Daniel Ralli y Carlos Ordas. También participan del proceso el fiscal general   Máximo Paulucci; la fiscala Cecilia Molinari; el defensor oficial Pablo De Biasi; y otro defensor oficial, Juan José Hermúa, aunque en este caso en representación del querellante particular, José Alberto Puebla, padre de la víctima. Además interviene Raúl Hansen, en calidad de intérprete.

La primera testigo del tercer día fue María Angélica Montivero, una vecina que vive frente al descampado donde habría sido asesinada Puebla. Ella manifestó brevemente que “todos los días se juntaban ahí” la víctima, una hermana, su novio Walter Baigorria y otro joven. Sobre Lescano afirmó que no lo conoce.

Luego fue el turno de Juan Carlos Lescano, tío del imputado. Dijo que lo veía todos los días porque lo ayudaba en un horno de ladrillos. También que lo observaba recolectando aluminio y cobre. El sábado 16, a la tarde, relató que llegó Baigorria a la quinta donde estaba él, conversó con Lescano y luego ambos se fueron juntos. Más tarde volvió a ver a los dos charlando con Puebla. A partir de ese momento no vio más a su sobrino, pero sí el lunes 18, a la mañana, a Baigorria.

Ramón Alberto Lescano es el padre de Roberto. Ellos vivían en la misma casa y el acusado colaborara con él en el horno y juntando cobre y aluminio. La noche anterior al hallazgo del cuerpo, el testigo dijo que su hijo lo invitó a cenar y, una vez que comieron, él se fue a acostar. Afirmó sobre su hijo que “nunca tuve quejas, nunca se portó mal. Es buenísimo con las nietas, con sus sobrinas, con todos”. Y agregó que ese fin de semana ya no tenía más la moto porque él mismo se la había vendido.

“Le pegó con el ladrillo”

Lo más impactante llegó a las dos horas del debate, cuando Ramón Omar Lescano, hermano de Roberto, afirmó que fue a visitarlo a la Seccional Tercera –junto a otro hermano, Rubén– y allí le confesó que había matado a Puebla. “Me contó que la mató. Me hizo señas de que le había pegado con un ladrillo y que la había trasladado en la moto”. Incluso, a pedido de la defensa, se puso de pie y explicó con señas cómo le entendió al acusado cuando le develó que había sido el autor del femicidio.

– ¿Usted le preguntó algo más cuando su hermano le contó eso? ¿Le preguntó por qué lo había hecho?

– Me dijo que no sabía en qué estaba pensando. Que le pegó con el ladrillo, que tenía la moto escondida y que la cargó en ella. Pero no me dijo si estaba solo o no.

De acuerdo a Ramón, a esa visita a la comisaría fueron otros familiares, pero solo ingresaron ellos dos a verlo y el resto se quedó esperando afuera.

– ¿Alguna otro ves fue a visitarlo?

– No.

– ¿Por qué?

– Por bronca y porque una vez se propasó con mi exseñora.

– ¿Le contó eso a alguien?

– Solamente a mi exseñora.

– ¿A nadie más?

– No, porque estaba esperando este momento.

– ¿Rubén se lo contó a alguien?

– No sé.

Su testimonio fue ratificado por su expareja, quien incluso mencionó que existió un pacto de silencio entre los Lescano para no decir una palabra de esa revelación, ni para hablar de los acosos e insinuaciones constantes del imputado sobre las mujeres de la familia.

Más adelante, Ramón Lescano contó que su hermano llegó a su casa el martes 19 al mediodía y que poco después, mientras iba caminando por el descampado, halló la ropa de Puebla ensangrentada. “Me avisó, le dije que no tocara nada y mi exseñora llamó a la policía. También me comentó que la campera era de la novia de (Walter) Baigorria”, en alusión a la víctima.

– ¿Su hermano estaba tranquilo?

– Sí. Me avisó, yo fui hasta el lugar y le pedí que no tocara nada.

– Usted vive a metros del descampado. ¿Esa noche no escuchó ruidos?- interrogó el fiscal Paulucci.

– A las cuatro o cinco de la mañana escuché a los perros enloquecidos, pero no le di bolilla porque por ahí pasa mucha gente para ir al basural.

– ¿Él se propasó con alguna otra mujer de sus hermanos?

– Sí. Con la mujer de Darío. Él me lo contó.

Sin pacto de silencio

Al final de la audiencia declararon otros tres hermanos de Lescano que no estaban en el listado original de testigos y que fueron citados para responder un par de cuestiones específicas: Brisa, José Alberto y Darío Carlos.

Ante preguntas de la defensa, todos negaron que existiera un pacto de silencio en la familia para ocultar que Roberto mató a Puebla. También desmintieron a Ramón, al negar –o al menos no recordar o no saber– que todos los hermanos fueron juntos a ver al imputado a la Seccional Tercera a los pocos días de ser detenido.

Brisa y José contaron que ellos lo visitaron en la alcaidía, un tiempo más tarde. La joven detalló que siempre acompañó a su madre y el segundo que “a mí nunca me importó nada” sobre lo ocurrido.

– José, ¿alguna vez Ramón y Rubén le contaron que Roberto les dijo que había matado a Guadalupe?

– No.

Finalmente, Darío aseguró que Roberto “me dijo que él no fue” el autor del femicidio, y añadió que “me hizo señas como que hay un Dios que sacaría todo a la luz”.

El juicio continuará mañana con los testigos que faltan y, en principio, el lunes concluiría con los alegatos de la fiscalía, la defensa y la querella.​


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