Del Rumble in the Jungle al Toronto Five: la patética velada en la que George Foreman hizo cinco peleas en una noche

El Payaso Pepino y el Caballero Rojo frente al Gitano Ivanoff y el Mercenario Joe. El Vaquero Smith contra Chicho de Catanzaro, Short y El Padrino, respaldados por William Boo. Los combates con múltiples protagonistas eran frecuentes en Titanes en el Ring, un espectáculo artístico y deportivo, como definía Martín Karadagián a su gran creación.…

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El Payaso Pepino y el Caballero Rojo frente al Gitano Ivanoff y el Mercenario Joe. El Vaquero Smith contra Chicho de Catanzaro, Short y El Padrino, respaldados por William Boo. Los combates con múltiples protagonistas eran frecuentes en Titanes en el Ring, un espectáculo artístico y deportivo, como definía Martín Karadagián a su gran creación. En las disciplinas de combate de alto rendimiento, esas excentricidades están cuidadosamente vedadas. Aunque siempre queda algún resquicio para las excepciones.

En un rincón del cuadrilátero montado en el centro del Maple Leaf Gardens, George Foreman, vestido con una bata blanca que en el dorso tiene bordado su nombre en letras rojas. En la esquina opuesta, cinco hombres, todos más pequeños que él, ataviados con indumentarias de distintos colores. Una Armada Brancaleone dispuesta a plantar cara durante unos minutos ante el ex campeón mundial. Al pie de ring, Muhammad Ali grita y gesticula desaforado, como para resaltar el carácter de espectáculo artístico y deportivo del que hablaba Karadagián. Ocurrió el 26 de abril de 1975 en Toronto. Seguramente nadie lo recuerda como un día brillante para el boxeo.

Seis meses antes de ese show, Foreman había sido noqueado por Ali en Kinshasa (Zaire) en el inolvidable Rumble in the Jungle y había cedido los títulos de la división pesado de la Asociación Mundial de Boxeo y el Consejo Mundial de Boxeo. Pero no solo los cinturones había perdido: también su invicto de 40 peleas (con 37 definiciones antes del límite) y su aura de hombre indestructible.

Para relanzar la carrera del púgil nacido en Marshall (Texas) con miras a una revancha con Ali, Don King consideró que un buen primer paso (y un negocio lucrativo) sería una exhibición en la que el exmonarca enfrentara en una noche a cinco adversarios en combates de exhibición pactados a tres asaltos. La duración máxima de esos cinco pleitos enlazados sería la equivalente a la de una pelea titular.

El lugar elegido para la velada, presentada como Foreman vs Five, fue el Maple Leaf Gardens, un estadio de hockey sobre hielo que utilizaban los Toronto Maple Leafs, de la National Hockey League, y también los Toronto Toros, de la efímera World Hockey Association. El coliseo tenía capacidad para 16.000 espectadores y se esperaba que las tribunas se llenaran.


Un afiche de la exhibición entre George Foreman y los Toronto Five.

Los actores de reparto elegidos inicialmente para el espectáculo (identificados como los Toronto Five) fueron Alonzo Johnson, Pedro Agosto, Terry Daniels, Charley Polite y Boone Kirkman; pero el puertorriqueño Agosto renunció a último momento y fue reemplazado por Jerry Judge (“Me avisaron con dos días de anticipación, no estaba en forma para pelear con nadie”, reconoció 20 años después). Cada uno cobró alrededor de 10.000 dólares por su tarea y a todos se les había prometido un extra de 5.000 si conseguían derribar al protagonista del espectáculo, una misión que ni el más optimista imaginaba realizable.

A fin de añadir algo de morbo a la atípica exhibición, la cadena ABC, encargada de la emisión del evento en territorio estadounidense, le propuso a Ali que acompañara al periodista Howard Cosell durante la transmisión. Se suponía que el astro de Louisville oficiaría de comentarista, pero durante la hora en que su viejo rival estuvo sobre el ensogado se dedicó a provocarlo, a alentar a sus rivales, a gesticular y a azuzar al público desde la mesa de transmisión. Catorce meses después, Ali llevaría al límite el concepto de espectáculo artístico y deportivo en su circense enfrentamiento con Antonio Inoki, un héroe de la lucha libre en Japón.

Pese a la promoción que Don King le inyectó, el evento no sedujo demasiado al público canadiense: cuando Foreman subió el ring en el que lo esperaban sus cinco rivales, las tribunas distaban mucho de estar llenas. Según la organización, se habían vendido 10.700 entradas (costaban entre 5 y 20 dólares). Según The New York Times, había poco más de 5.000 personas en el Maple Leaf Gardens.

Después de las presentaciones, el primero en salir a la acción fue Alonzo Johnson, quien tenía como carta de presentación un currículum que incluía a rivales importantes como un muy joven Ali (en 1961, cuando todavía era Cassius Clay), el excampeón mediopesado Willie Pastrano y los retadores mundialistas Zora Folley, Cleveland Williams, Eddie Machen y Karl Mildenberger. Sin embargo, tenía ya 40 años, se había retirado en 1965 y desde entonces había trabajado como sparring y solo había hecho un combate más en 1972.


Alonzo Johnzon (derecha) había sido sparring de Muhammad Ali.

Foreman, quien había registrado 105,2 kilos en el pesaje, había pronosticado que noquearía a sus cinco rivales, todos más pequeños y livianos que él. Arrancó cumpliendo con Johnson (94,3 kilos). Después de un primer asalto a media máquina, lo mandó a la lona con un uppercut de izquierda. Mientras el árbitro Harry Davis contaba, el campeón olímpico en México 1968 discutía con Ali. El púgil nacido en Aberdeen (Mississippi) logró ponerse de pie, pero solo para recibir una tormenta de golpes que enseguida volvió a derribarlo. Fue suficiente a ojos de Davis, que detuvo la contienda. “Esto es un carnaval y no es agradable de ver”, sentenció Howard Cosell.

Luego llegó el turno de Jerry Judge, de 27 años, que atesoraba un récord profesional de 15 victorias, 4 derrotas y 1 empate. En enero de 1971, había noqueado al entonces ignoto Chuck Wepner, quien cuatro años después enfrentaría a Ali e inspiraría a Sylvester Stallone para construir el personaje de Rocky Balboa. Judge también había soportado seis rounds de pie en noviembre de 1973 frente al muy joven Larry Holmes, aunque había sufrido una fractura en la mandíbula en el primer asalto de ese combate.

Al púgil nacido en Bensalem, 30 kilómetros al noreste de Filadelfia, no le fue mucho mejor que a Alonzo Johnson. Cayó cuando faltaban 30 segundos para el final del primer round tras recibir un derechazo ascendente en el mentón. Cuando se levantó, conectó el mejor golpe que Foreman endosó esa noche: un cross de derecha que sacudió su cabeza. Pero solo eso. Al final de ese capítulo y a modo de adelanto, ambos contendientes se quedaron discutiendo cara a cara en el centro del cuadrilátero.

Durante el descanso, el público coreó el nombre de Ali y abucheó al protagonista estelar de la noche, quien, visiblemente molesto, discutió con algunos espectadores. En el inicio del segundo episodio, Big George se dedicó a bailotear y a hacer gestos. Cuando los abucheos reaparecieron, aprovechó un descuido defensivo de Judge (quien había pesado apenas 88,4 kilos) y le descargó un bombazo que lo puso nocaut.


George Foreman no tuvo problemas para noquear a Jerry Judge.

Cuando el partenaire recuperó la vertical, intercambió algunas palabras con su rival. De las palabras pasaron a los empujones y, casi inmediatamente, a los puñetazos. Los dos cayeron y siguieron forcejeando sobre el tapiz hasta que los segundos intervinieron y los separaron. El público celebró la escaramuza y reprobó a Foreman. Algunos objetos volaron hacia el ring. Fue uno de los momentos más emocionantes de la noche.

Cuando la calma volvió a reinar (al menos durante un rato), tomó su lugar en el encordado Terry Daniels, el más conocido de los Toronto Five y una rara avis del boxeo. Miembro de una familia de clase alta de Willoughby, a 30 kilómetros de Cleveland, estudiaba en la Southern Methodist University de Texas y aspiraba a jugar al fútbol americano o al béisbol cuando una lesión en la rodilla izquierda lo había alejado de las canchas y le había permitido descubrir el deporte de los guantes en el gimnasio Pike Park de Dallas, donde hacía la rehabilitación. Contra la voluntad de su padre, había hecho una aceptable carrera amateur y se había convertido en profesional en 1969.

Un récord de 28 victorias, 4 derrotas y 1 empate (aunque sin triunfos de relieve en su foja de servicios) y una buena gestión de su mánager Doug Lord lo habían llevado, en enero de 1972, a combatir por el título mundial ante Joe Frazier, quien lo había noqueado en el cuarto round después de derribarlo cinco veces.

Tras esa derrota, su carrera había iniciado un marcado declive: había perdido 13 de sus siguientes 19 combates. En paralelo, había completado sus estudios universitarios y se había graduado como licenciado en ciencias políticas en diciembre de 1972. Un par de meses antes, el 24 de octubre de 1972, había participado de una exhibición en el Auditorio Municipal de San Antonio en la que Muhammad Ali había enfrentado a tres adversarios (él, Ronnie Wright y Sonny Moore) en duelos a tres asaltos.

En Toronto, no fue mucho lo que Daniels (88,4 kilos) pudo hacer. Un uppercut de zurda lo sentó en la lona cuando habían transcurrido dos minutos de acción unilateral. La golpiza, en la que Foreman no ponía demasiado empeño, se extendió hasta que el árbitro Harry Davis paró la pelea a falta de 25 segundos para el final del segundo episodio.


Terry Daniels yace en la lona tras ser derribado por George Foreman.

La decisión dejó muy disconformes al perdedor y a sus segundos. Mientras sus asistentes discutían con Davis, el boxeador encaró a Foreman y el debate nuevamente se transformó en tole-tole, al que se sumaron los miembros de ambos rincones. Esas escaramuzas parecían ser el mayor foco de atracción para el público, que terminó ovacionando a Daniels.

El cuarto turno en el ring fue para Charley Polite, el dueño del peor récord entre los desafiantes: había sido derrotado en 31 de sus 49 salidas profesionales y en 13 de sus últimas 14 (seis veces antes del límite), aunque entre sus vencedores había nombres fuertes como Joe Frazier, Floyd Patterson, Cleveland Williams y Bob Foster. Y también Foreman, quien lo había noqueado, en su 14ª pelea rentada, en enero de 1970 en Houston.

Esta vez, el púgil de Garnett (Carolina del Sur), que había sido sparring de Frazier y, en los meses previos, de Chuck Wepner en la preparación para el enfrentamiento con Ali, completó de pie los nueve minutos de acción después de haberle lanzado dos besos a su rival mientras el árbitro Sammy Luftspring, encargado de las últimas dos contiendas de la noche, daba las indicaciones en el centro del ring.

Ante un adversario que peleó con la guardia baja, bailoteando y lanzando golpes ampulosos, Polite, el más corpulento de los cinco invitados (medía 1,91 metro y registró en el pesaje 100,6 kilos), procuró evitar el combate frontal y se defendió con el rope-a-dope, la táctica que Ali había utilizado ante Foreman en Zaire: se recostó sobre las cuerdas, cerró su guardia y resistió todo lo que recibió. Eso le permitió ser el primero en llegar hasta la distancia pactada y el único que nunca visitó la lona.


Charley Polite resistió los tres asaltos pactados ante George Foreman.

El encargado de cerrar el espectáculo fue Boone Kirkman, un boxeador muy popular en Seattle (vivía en Renton, en las afueras de la ciudad, aunque había nacido en Vallejo -California-) que había llegado a ocupar el séptimo puesto en el ranking mundial unos años antes, pero que había sido noqueado en sus últimas tres peleas por Ron Lyle, Ken Norton y Al Jones.

Antes de esos tres reveses, había anotado 32 victorias y 2 derrotas. Una de esas caídas había sido justamente ante Foreman el 18 de noviembre de 1970 en el Madison Square Garden de Nueva York. Aquella contienda había durado menos de cuatro minutos y Kirkman, cuyo verdadero nombre de pila era Daniel Víctor, había sido derribado tres veces.

Su modesta revancha en Toronto fue durar más y caer menos. Fue vapuleado y probó el sabor de la lona en el primer round, aunque consiguió sobrevivir. El segundo episodio fue más tranquilo para él, pero en el tercero volvió a recibir duro castigo y sufrió un corte sobre el ojo izquierdo. Sin embargo, eso no le impidió escuchar la última campanada. Y fue el único que recibió un abrazo de Foreman.

Esa noche, el excampeón trabajó 42 minutos y 7 segundos, por los cuales cobró 100.000 dólares, y no consiguió noquear a sus cinco rivales, como había prometido. “Pensé que ellos vendrían principalmente para obtener su pago, pero fue más difícil de lo que imaginaba. Tuve que trabajar. Boone Kirkman sufrió un corte, Terry Daniels recibió una paliza. Charley Polite peleó con todo su corazón”, argumentó, satisfecho.


George Foreman y Boone Kirkman se abrazan al final del último combate en el Maple Leaf Gardens de Toronto.

Mucho menos conforme quedó el público, que invirtió buena parte de su tiempo en el Maple Leaf Gardens en silbidos y gritos de reprobación. “El abucheo no me molestó. Ellos habían pagado su entrada, podían hacer eso”, sostuvo Foreman. Las respuesta de los concurrentes dejó en evidencia que el show no había salido demasiado bien. “El absurdo y el humor también tienen sus reglas muy precisas, todo tiene que funcionar como un mecanismo de relojería”, sentenciaría Martín Karadagián dos años después, haciendo referencia al espectáculo de sus titanes.

Después de esa exhibición, el boxeo no ofreció grandes chances para los Toronto Five. Alonzo Johnson nunca volvió a subir a un ring. Terry Daniels perdió 13 de sus siguientes 14 peleas y se retiró en 1981. Charlie Polite lo hizo en 1979, tras caer en 7 de sus 10 presentaciones posteriores. A Boone Kirkman le quedó muy lejos el sueño de pelear por un título mundial y abandonó la actividad en 1978. Luego fue camionero durante 34 años y practicó alpinismo, remo y ciclismo. Jerry Judge se ganó la vida como oficial de policía durante 20 años y también trabajó como vendedor de chocolates y cerveza y en una maderera.

Para Foreman, la historia tenía reservado un capítulo más: el 5 de noviembre de 1994, venció a Michael Moorer en Las Vegas y recuperó el título de la AMB que había perdido con Ali 20 años y 6 días antes (también obtuvo en la Federación Internacional de Boxeo). Así, se convirtió en el púgil más longevo en conseguir una corona de los pesados, con 45 años y 299 días.

Ese mismo año, comenzó a operar George Foreman Grill, la empresa con la que construyó un emporio: vendió más de 100 millones de parrillas eléctricas en todo el mundo y ganó más de 250 millones de dólares gracias a ese negocio.


George Foreman amasó una fortuna con la comercialización de parrillas eléctricas.

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