La “picadora de carne” también dice presente en las Eliminatorias: no hay DT que se haya salvado

El título en la Copa América de 2011 en Argentina. El cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica 2010. El resurgir de un seleccionado que parecía condenado al sufrimiento. Ciento ochenta y cinco partidos en 15 años y medio. Su nombre en el libro Guinness. Un reconocimiento planetario. Nada de eso mantiene a resguardo a…

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El título en la Copa América de 2011 en Argentina. El cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica 2010. El resurgir de un seleccionado que parecía condenado al sufrimiento. Ciento ochenta y cinco partidos en 15 años y medio. Su nombre en el libro Guinness. Un reconocimiento planetario. Nada de eso mantiene a resguardo a Oscar Washington Tabárez, que por estos días debe escuchar y leer, como nunca en los últimos tres lustros, cuestionamientos a su trabajo al mando del seleccionado uruguayo y dudas sobre su futuro. Seguramente no le servirá como consuelo, pero no es el único entrenador al que las Eliminatorias le están pasando factura. Casi sin excepciones, el viaje a Qatar 2022 se transita por un sendero de espinas.

La goleada ante Argentina en el Monumental y la paliza frente a Brasil en Manaos, separadas por apenas cuatro días, relegaron a la Celeste del tercer al quinto puesto de la clasificación. Pero lo más preocupante fue el rendimiento. “Fuimos muy superados y me hago cargo, soy el total responsable de esta derrota”, admitió Tabárez tras el 4 a 1 que le endosó la Verdeamarela.

Como música de fondo sonaban las críticas para el DT al que la Intendencia de Montevideo propuso en 2018 homenajear con una escultura en la explanada del Palacio Municipal (el Maestro se negó porque la iniciativa podía “romper ese espíritu de unidad y encuentro que la selección nacional busca generar y fomentar”).

“Estamos preocupados. Ni nosotros ni los futbolistas estamos bien. Pero nadie tira la toalla. Ni cerca. Los que arreglan las cosas en el fútbol son los resultados y para eso vamos a trabajar”, avisó el entrenador de 74 años. La revancha llegará en menos de un mes, ante Argentina en Montevideo y contra Bolivia en La Paz. Por el momento, no muchos se atreven a hablar en voz alta de renuncia y, mucho menos, de destitución.

También en Perú los buenos recuerdos parecen haber alcanzado su fecha de vencimiento. Ricardo Gareca, el técnico que llevó a la selección a un Mundial después de 36 años y el que más partidos dirigió en la historia del elenco blanquirrojo (lleva 86 encuentros en seis años y medio), viene conviviendo con cuestionamientos desde hace meses. El cuarto puesto en la Copa América le había dado un respiro, pero los tropiezos en las Eliminatorias otra vez lo pusieron en cuestión.


El Mundial es un objetivo cada vez más lejano para Ricardo Gareca y sus jugadores. (Foto: Juan Mabromata / AFP)

Las derrotas consecutivas ante Bolivia y Argentina dejaron contra las cuerdas a un equipo que marcha penúltimo. “No era lo que esperábamos sumar en las tres fechas, pero hay que seguir hasta el último momento. Más allá de que el balance fue negativo en cuanto a números y resultados, me voy con esperanza y fe en que seremos capaces de revertir la situación”, sostuvo Gareca luego de la caída en el Monumental.

Si de números se trata, el muy buen arranque de Ecuador en esta clasificación no fue reaseguro suficiente para Gustavo Alfaro. Siete puntos sobre 21 durante este año en las Eliminatorias, una floja Copa América y la experimentación permanente con jugadores poco conocidos habían multiplicado los reproches contra el exentrenador de Boca, Huracán y Arsenal, entre otros.

El empate con sabor a hazaña frente a Colombia en la tórrida Barranquilla mantuvo a los ecuatorianos en puestos de acceso a Qatar. “Sacamos los puntos que necesitamos. Por más que critiquen como critican, nosotros seguimos estando terceros. Sé cuál es el camino y no le tenemos que dar explicaciones a nadie”, desafió Alfaro después de esa igualdad.

A Eduardo Berizzo, en cambio, el crédito se le agotó el jueves: la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) lo despidió apenas unos minutos después de la goleada 4 a 0 frente a Bolivia. El Toto estaba en el ojo de la tormenta desde hacía meses, pero la tunda en el Hernando Siles precipitó su salida. Desde su asunción en febrero de 2019, dirigió 31 partidos, de los cuales su equipo solo ganó 7. En las Eliminatorias, apenas logró 2 victorias, ambas frente a la colista Venezuela.


Eduardo Berizzo fue despedido después de 32 meses de trabajo en Paraguay. (Foto: Juan Karita / AP)

La APF ya inició gestiones para designar a un reemplazante y los principales candidatos son dos extranjeros que están trabajando en clubes paraguayos: el español Fernando Jubero (Guaraní) y el uruguayo Hernán Rodrigo López (Nacional). Quien asuma será el cuarto entrenador que tome la conducción de un seleccionado durante el transcurso de estas Eliminatorias.

El primer cambio de timonel se produjo en Colombia: en diciembre del año pasado y después de dos derrotas abultadas frente a Uruguay y Ecuador, Carlos Queiroz fue despedido. “La Federación no ha tenido coraje de enfrentarse a las tormentas que llegan. Han tomado una decisión que tengo que aceptar, pero con la que no estoy de acuerdo”, disparó el portugués. A la dirigencia no le hizo mella el dardo y fue en busca de un viejo conocido: Reinaldo Rueda.

Por entonces, Rueda estaba dirigiendo a Chile. ¿Un impedimento? No, ni mucho menos: el entrenador armó las valijas y en enero de este año volvió a su tierra. Entonces la Roja también tuvo que buscar a alguien que la condujera hacia Qatar. El elegido fue el uruguayo Martín Lasarte. Hoy Colombia está cuarta, en puestos de clasificación al Mundial, y Chile ocupa el sexto lugar, a tres puntos del escalón que da pasaje para disputar un repechaje y que por el momento pertenece a Uruguay.

También cambió de conductor Venezuela, pero en su caso no debido a los resultados (que, por cierto, no habían sido demasiado auspiciosos): el portugués José Peseiro renunció en agosto, dos semanas antes de recibir a Argentina en Caracas, debido a que él y los integrantes de su cuerpo técnico llevaban 14 meses sin percibir sus salarios.

Leonardo González fue designado como reemplazante interino. Antes de esta triple fecha, en la que la Vinotinto venció a Ecuador y cayó ante Brasil y Chile, el DT de Deportivo Lara había planteado un ultimátum: o recibía una confirmación tras estos tres juegos o se iba. La Federación Venezolana deberá resolver en los próximos días.


Leonardo González pretende ser designado definitivamente para continuar a cargo del seleccionado venezolano. (Foto: Claudio Reyes / AP)

Los problemas institucionales y la falta de billetes que eyectaron a Peseiro de Venezuela son los que mantuvieron a César Farías en el banco de Bolivia, una selección que cambió de mando nueve veces en los últimos siete años. La Federación de ese país (FBF) atraviesa una grave crisis institucional desde la muerte, en junio del año pasado, de su presidente, César Salinas, y no cuenta con los recursos para afrontar una indemnización en caso de despedir al DT venezolano que conduce al combinado nacional desde septiembre de 2019.

En un juego de ajedrez dialéctico, Fernando Costa, el nuevo mandamás de la FBF, le había marcado la cancha al DT antes de esta triple fecha. “Siempre se ha conversado con el profesor Farías que los resultados deben darse, por eso estamos haciendo los máximos esfuerzos para dar todas las condiciones, pese a las dificultades que atravesamos”, advirtió.

Las victorias ante Perú y Paraguay colocaron otra vez a la Verde en carrera en las Eliminatorias. “Lo único que le pido al país es que defiendan, quieran y se organicen para su selección. Un entrenador lo consiguen a la vuelta de la esquina”, manifestó Farías el jueves. ¿Seguirá?

En unas Eliminatorias sumamente condicionadas por la pandemia de coronavirus, con calendarios más apretados que de constumbre, jugadores afectados por la enfermedad, restricciones en los traslados y batallas con las ligas europeas por la cesión de los futbolistas, ni siquiera los entrenadores de los dos seleccionados que desfilan sin dificultades rumbo al Mundial han estado exentos de dificultades.

Tite debió soportar una campaña de hostigamiento a través de las redes sociales (con mensajes con los hashtags #ForaTite y #TiteComunista y fotomontajes en los que se veía al entrenador con una boina o con un uniforme rojo con una hoz y un martillo) y hasta se rumoreó sobre su despido.

¿Su pecado? Haber apoyado a los jugadores de la Verdeamarela cuando manifestaron su oposición a disputar en Brasil la Copa América, acogida por el presidente Jair Bolsonaro en uno de los momentos más complicados de la pandemia de covid-19 en ese país.


Tite superó un intento de destitución en junio y ahora está a un paso de clasificar a Brasil para Qatar 2022. (Foto: Fernando Bizerra / EFE)

Según la prensa brasileña, el presidente de la Confederación (CBF), Rogério Caboclo, había prometido al gobierno que despediría al técnico. Tite resistió; Caboclo, no: fue apartado de su cargo tras ser denunciado por acoso sexual y moral por una empleada de la CBF.

¿Y Lionel Scaloni? Su equipo le dio a Argentina un título en la Copa América después de 28 años de sequía y marcha sobre ruedas hacia Qatar. Pese a que a la Albiceleste solo le falta un puñado de puntos para asegurar su clasificación, el DT nacido en Pujato no puede siquiera pensar en la Copa del Mundo. Según reveló el jueves, su único deseo en este momento es reunirse con su esposa y sus hijos, que residen en Mallorca.

“Me quiero ir. Fueron muy duros estos meses. No quiero saber más nada. Hoy se terminó esta triple fecha y ya veremos qué hacemos más adelante. Fueron momentos muy difíciles para mí y para mi familia. No estoy como para pensar en el Mundial. Sinceramente no me interesa en absoluto”, contó el DT después de la victoria ante Perú. La incertidumbre sobre el futuro quedó flotando.

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