Cristina Kirchner busca desviar la atención del escándalo judicial y despega del ajuste

Noam Chomsky, una de las voces de la disidencia intelectual norteamericana de los últimos tiempos sintetizó las diez estrategias más comunes y efectivas para manipular a la opinión pública, una de las cuales, la primera, era la de la distracción. Consideraba un elemento primordial del control social “desviar la atención del público de los problemas…

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Noam Chomsky, una de las voces de la disidencia intelectual norteamericana de los últimos tiempos sintetizó las diez estrategias más comunes y efectivas para manipular a la opinión pública, una de las cuales, la primera, era la de la distracción. Consideraba un elemento primordial del control social “desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas” a partir de la generación de otro tipo de noticias, en algunos casos de un peso específico insignificante.

La carta –o la estrategia de distracción según Chomsky-que Cristina Kirchner hizo subir a las redes sociales, titulada “De silencio y curiosidades. De leyes y responsabilidades”, en verdad decía muy poco. Más bien, reiterar algunos conceptos que la vicepresidente ya había mencionado. Como la de la responsabilidad de la oposición respecto al pago de la deuda o que es Alberto Fernández el que tiene la lapicera. No mucho más.

El texto fue difundido por los canales habituales que utiliza la vicepresidenta, Twitter o Facebook, el día sábado por la tarde. Causalmente, un día después del escándalo judicial en torno a su sobreseimiento y el de sus hijos Florencia y Máximo, de la causa por presunto lavado de dinero a través de los hoteles Hotesur y Los Sauces. Escandaloso porque sienta un precedente según el cual dos jueces –Daniel Obligado y Adrián Grünberg- decidieron que ya no hace falta más un juicio oral para probar si alguien es inocente o culpable, directamente se lo puede sobreseer antes. Incluso, pese a tratarse esta de una causa con pruebas irrefutables.

¿Cristina buscó tapar con su texto lábil, el escándalo judicial? Probablemente. Incluso, podría darse que fuera escrito varios días antes porque, en verdad, por primera vez en sus intervenciones epistolares, no habló de persecuciones políticas hacia ella y su familia, ni tampoco del remanido lawfare. Las liberaciones con disminución de condenas por hacer talleres irrisorios en la cárcel, como en el caso del condenado por corrupto Amado Boudou, así como de Julio de Vido, Luis D’Elía, Cristóbal López, Lázaro Báez, José López, Juan Pablo Schiavi, denota que ahora el lawfare juega en favor del kirchnerismo. O, en realidad, nunca existió, sino que hay un grupo de jueces federales obsecuentes del poder de turno y otros, alineados con el cristinismo.

El argumento de que se trata de una carta-distracción también es sostenido por la profundidad de los textos que Cristina Kirchner publicó anteriormente y que tuvieron otra relevancia porque contenían un mensaje político.

En ocasión de dos aniversarios y de un contexto político y económico que se había complicado por la pandemia y por la negligencia de la gestión de Alberto Fernández, Cristina titulaba “27 de octubre: a 10 años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas” su balance. Allí ponía a la luz sus cuestionamientos hacia el gabinete nacional con “los funcionarios que no funcionan”, decía que la “lapicera” la tenía el Presidente y delineaba una suerte de acuerdo amplio, admitiendo en realidad que al Frente de Todos se le iba a dificultar el panorama.


Alberto Fernández desde la Plaza de Mayo en el Día de la Militancia. Foto captura

Luego, la carta del 16 de setiembre después de la derrota de las PASO, que hizo temblar al oficialismo. Las serias discrepancias con el Presidente sobre la necesidad de cambiar el gabinete para darle una señal al electorado que le había dado la espalda, y la falta de un entendimiento, generaron primero las renuncias de los funcionarios cristinistas encabezados por el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro. En “Como siempre, sinceramente”, Cristina habla de una “catástrofe política” al referirse al triunfo de la oposición en todo el país, critica el ajuste fiscal que lleva adelante Martín Guzmán, y le exige a Alberto Fernández que “honre” aquélla decisión tomada por ella, de ungirlo Presidente en representación del Frente de Todos.

A diferencia del mensaje de este sábado, el 18 de mayo sí presentaría una nueva pieza electoral dedicada a la Justicia. En “De impune y prófugos: o cuando se caen las máscaras” manifestaría su “estupor e indignación” ante el pedido de asilo político en Uruguay de Fabián Rodríguez Simón, alias Pepín, ex asesor judicial del gobierno de Mauricio Macri.

La primera carta de la vicepresidenta desde su regreso al poder había sido “¿Reforma? Algunas consideraciones sobre las palabras, los acuerdos, el Congreso y la democracia”, en la que se despegaba de la reforma judicial anunciada por Alberto Fernández, y que sigue en espera para ser tratada en la Cámara de Diputados, porque el oficialismo no tiene el número necesario para aprobarla.

Claramente, el peso del contenido de las distintas misivas marca un salto en la última, porque es poco nuevo lo que dice la ex presidenta pero es consciente que los medios hablarán varios días de su texto.

Entre los referentes de la oposición la interpretación varía. “Para mí el dato político es que le tira el fardo a Alberto y a nosotros nos pega como siempre”, describe un importante dirigente. “Todavía no escribieron una sola línea del proyecto que van a mandar al Congreso y ella nos quiere hacer responsables a nosotros cuando el pésimo gobierno es el del Frente de Todos”, agrega un legislador. Un legislador radical coincidió en que se trató de una suerte de “pantalla de humo”.

Lo que sí está claro es que Cristina no quiere hacerse cargo, en absoluto, del ajuste que se impondrá a partir del acuerdo con el FMI. No porque el organismo lo exija sino que el “cómo” dependerá del Gobierno, pero surge inevitable. Por eso ella repite que la decisión y la negociación con el Fondo corren por cuenta de Alberto F.

Cuando el FMI planteé reducir la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el dólar blue o la necesidad de aumentar las reservas del Banco Central, dos cuestiones lógicas, invariablemente el Gobierno deberá ordenar las cuentas, tender a recortar el déficit fiscal y, por ende, sobrevendrá un ajuste, tal vez vía inflación. El experimentado economista y ex titular del Banco Central Martín Redrado, en una entrevista con Clarín acaba de afirmar que en 2022 la inflación superará al 50% que se prevé para 2021: “Sí, será más alta”, respondió.

Allí reside el motivo por el cual, más allá del intento por desviar la atención de sus causas judiciales a las que quiere bloquear, Cristina Kirchner no acepta de ningún modo aparecer como la autora del ajuste.

“Es un momento histórico de extrema gravedad y la definición que se adopte y se apruebe, puede llegar a constituir el más auténtico y verdadero cepo del que se tenga memoria para el desarrollo y el crecimiento con inclusión social de nuestro país”, razonó en su carta la vicepresidenta. Si algo así ocurriera, lo más probable es que Cristina culpe a Alberto Fernández y a la oposición.

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