Boca y Racing y una postal que hizo viajar a todos en el tiempo: fútbol con hinchas de los dos equipos en las tribunas

No es un viaje en el tiempo. No, claro que no. No hay cápsula. Tampoco, el famoso De Lorean del Doc Emmet Brown que piloteaba Marty Mc Fly en Volver al Futuro. Sin embargo, aquellos que llegan a la cancha de Lanús pueden vivir una experiencia de antaño. Fútbol con hinchas en ambas tribunas. Y…

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No es un viaje en el tiempo. No, claro que no. No hay cápsula. Tampoco, el famoso De Lorean del Doc Emmet Brown que piloteaba Marty Mc Fly en Volver al Futuro. Sin embargo, aquellos que llegan a la cancha de Lanús pueden vivir una experiencia de antaño. Fútbol con hinchas en ambas tribunas. Y por si fuera poco, se trata de un clásico. Juegan Racing-Boca y las tribunas están cargadas, como en esa época en la que se podía ir a cualquier cancha. En terreno neutral, la Academia ocupa la cabecera local y los xeneizes, la habitualmente destinada a los visitante. Y a excepción de una interna que se desactivó en la barra azul y oro, en las tribunas sólo se vive una fiesta folclórica.

La Doce ocupó el sector central con sus habituales banderas. Los micros escoltados por la Policía bonaerense ingresaron por Esquiú y Purita, accediendo desde Hipólito Yrigoyen (ex Pavón). Faltaba media hora y una decena de ómnibus de la facción de Lomas, que conducen Maxi Mazzaro, Walter Coronel y Fido Debaux, se bajaron 400 barras. “Venían a pudrirla con la oficial”, le dijeron a Clarín autoridades del operativo que contó con 1300 agentes, 1000 de la Bonaerense y 300 de seguridad privada.

La Policía frenó a la horda, pero se mezclaron con la gente común. Desde el cielo se filmó a todos con un dron. Y cuando estaba terminando el primer tiempo, se fueron. Ahí, entró un remanente que estaba a la espera del desagote. Infantería no tuvo que intervenir.

En definitiva, hubo 30 detenidos, entre algunos trapitos, borrachos e infracciones, según informaron fuentes policiales.


Hubo un fuerte operativo de seguridad para evitar incidentes en Lanús. Foto Juano Tesone

También se produjeron problemas de conectividad, lo que complicó no sólo a los medios que tenían que trabajar;también, a los controles que tenían que validar el QR de las entradas que los hinchas habían adquirido a través del sistema online.

Ayer mismo, hubo 1.500 entradas para los hinchas de Racing que se terminaron de vender por el sistema de expendio electrónico.

Los accesos no estuvieron colapsados porque la gente empezó a llegar desde muy temprano. La Guardia Imperial se trasladó por el otro sector, con sus bombos a cuestas. Ingresaron por las calles Guidi y Cabrero, vía Lanús Este. En todo momento se evitó algún cruce con los hinchas de Boca.


La gente de Racing llega a la Fortaleza. Foto: Juano Tesone

Sólo hubo tiempo para el ida y vuelta de tribuna a tribuna, el típico folclore que se vivió hasta que, hace 10 años, se prohibió la asistencia de público visitante a las canchas de nuestro país. La excepción son este tipo de encuentros en terrenos neutrales. Como es el caso de la Copa Argentina, algo que se repitió en el estadio Néstor Díaz Pérez. Será del mismo modo esta tarde en Huracán, donde se enfrentarán Argentinos y Tigre y el fin de semana que viene en Córdoba, sede de la final en la que estará Boca.

Las dos parcialidades fueron ruidosas. Hubo momentos de tensión, sobre todo el primer tiempo, cuando Racing atacaba y no lograba doblegar a Agustín Rossi.

Se vendieron 33 mil localidades en un estadio con capacidad para 47 mil espectadores. A ojo de buen cubero, es posible que hubo apenas un poco más de concurrencia de lo que se anunció oficialmente.

Los hinchas de Racing salieron primero. Los de Boca tuvieron que esperar, como mínimo, 45 minutos para abandonar el estadio. Nadie se quejó, claro. Estaban felices por la agónica clasificación en los penales.


Los hinchas de Racing salieron primero. Foto: Juano Tesone

La Liga felicitó a través de las redes sociales el comportamiento del público. No está mal. En definitiva, el fútbol con las dos hinchadas debería ser habitual. Se trata de un partido, en definitiva. Uno gana, el otro pierde. La vida sigue.

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