“Cristina mantendrá a rajatabla un superávit de 4% del PBI”, dijo Néstor Kirchner en 2007

“Cristina me reprocha que he gastado mucho estos años. Me dice que no bajará del 4% del PBI de superávit fiscal”.La frase es de Néstor Kirchner. La dijo el 6 de septiembre de 2007. Cristina Fernández era entonces la candidata a presidente por el kirchnerismo. Su vice de fórmula era Julio Cobos.Quince años después, la…

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“Cristina me reprocha que he gastado mucho estos años. Me dice que no bajará del 4% del PBI de superávit fiscal”.

La frase es de Néstor Kirchner. La dijo el 6 de septiembre de 2007. Cristina Fernández era entonces la candidata a presidente por el kirchnerismo. Su vice de fórmula era Julio Cobos.

Quince años después, la semana pasada, Cristina habló en una universidad sobre “insatisfacción democrática”, también acerca de que a los trabajadores no les alcanza el dinero para salir de la pobreza y, como diría Charly García, ‘de tantas otras cosas’. No mencionó para nada el término fiscal. Tampoco el déficit o el Presupuesto. Cristina obvió directamente el concepto de restricción presupuestaria en la Universidad Nacional del Chaco Austral.

Podría decirse que su gestión llevó esa misma impronta, el desapego por lo fiscal. Los resultados así lo muestran:

– Kirchner recibió de Eduardo Duhalde, su antecesor y ‘elector’, un superávit fiscal de 2,3% del Producto Bruto interno,

– Dejó a su esposa 2,9%,

– La herencia fiscal recibida por Cristina se transformó, cuatro años después, en un déficit de 0,7%,

– En 2015 —cuando finalizó su segundo mandato— el resultado ya era un rojo de 3,8% (siempre medido en términos de resultado primario. Incluyendo el pago de intereses de la deuda el kirchnerismo dejó un rojo de 8,9%).

Resumiendo: Kirchner llegó a tener un superávit fiscal de 3,6% (2004) y terminó con un déficit (primario) casi equivalente.

“Cristina me reprocha que he gastado mucho en estos años”, dijo el presidente aquel 6 de septiembre, casi autoinmolándose delante de ella.

Kirchner ese día fue interrumpido siete veces por los empresarios de la Unión Industrial. El acto se celebró con motivo de la celebración del Día de la Industria. Había 1.500 personas y se quedó a almorzar.

“Raro en él, Néstor no era habitual de compartir una comida así”, recuerda Miguel Peirano, entonces ministro de Economía y presente en aquel momento.

“Era un dirigente pendiente del tema fiscal. Para él no era sólo un tema económico. Significaba no volverse vulnerable y depender de los mercados o los organismos. Era una cuestión de fortalecerse políticamente”, agrega el ex ministro. “Unos días antes me había pedido una proyección: cuánto sería el superávit en 2008. Calculábamos cerca de 4% del producto”.

Peirano se fue al poco tiempo, por diferencias con Guillermo Moreno y el manejo del Indec.

Volviendo a la cuestión fiscal y el kirchnerismo, esta semana el actual ministro de Economía, Martín Guzmán, criticó la gestión económica del último tramo de la presidencia de Cristina por la cuestión fiscal. “¿En qué país funcionan subsidios energéticos de 4 puntos del Producto Bruto?”, ¿En qué país del mundo funciona un déficit financiado con una moneda que la gente deja de querer?”.

Al argumento político de por qué el superávit es virtuoso para un dirigente (no ser vulnerable y acumular poder) que señalaba Peirano, se le suma el macroeconómico. “Si tenes déficit permanente, la deuda se te hace insostenible y si lo financias con emisión monetaria, no te aguanta la demanda de dinero”, explica Andrés Borenstein, economista y profesor de Finanzas Públicas.

¿Y Estados Unidos acaso no tiene déficit fiscal?

“Tiene más margen diría yo. Pero con todo lo que emitieron les explota la inflación”.

Guzmán, que por momentos parece declarar más como comentarista que como hacedor de política económica y responsabilidades, se mostró en línea en la semana con lo que aporta Borenstein: la relevancia macroeconómica de contar con superávit fiscal.

Cuando un país lleva mucho tiempo con inflación de dos dígitos, eso tiende a generar una desconfianza en la moneda. No es consistente pensar que el Estado puede vivir de prestado o emitir una moneda que la gente quiere menos (…) Si decimos que hay bimonetarismo, al mismo tiempo tenemos que ser cuidadosos con la emisión. Y si no abunda el crédito hay que tener cuidado con lo fiscal y elegir dónde se utilizan los recursos”, se expresó el ministro.

Más de Néstor Kirchner aquel Día de la Industria de 2007. Cristina escuchaba delante suyo.

Hay que preservar un tipo de cambio competitivo y no repetir las nefastas experiencias de atraso cambiario que causaron cierres de industrias, desempleo y crisis fulminantes en aquellos sectores de mano de obra intensiva”, dijo el ex presidente. “El elevado superávit fiscal es central para sostener el tipo de cambio. Nosotros, hasta ahora, nos hemos movido en un promedio de entre 3 y 4,10% del PBI. Cristina me dice todo el tiempo que hemos gastado mucho, que ella no lo bajará de 4%”.

El ex ministro de Economía Juan Sourrouille solía decir: “Una cosa es hablar de economía y otra hacer política económica”.

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