Cambiar un ministro o reformular todo el Gobierno, la duda que volvió a caminar por Olivos

La crisis política y económica en que está enredado el Gobierno, que se traga uno a uno cada intento que hizo Alberto Fernández por hacer pie, ganó más intensidad este sábado con la salida de Martín Guzmán.El ministro de Economía no será recordado por lo que hizo mientras estuvo en el cargo, que desempeñó como…

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La crisis política y económica en que está enredado el Gobierno, que se traga uno a uno cada intento que hizo Alberto Fernández por hacer pie, ganó más intensidad este sábado con la salida de Martín Guzmán.

El ministro de Economía no será recordado por lo que hizo mientras estuvo en el cargo, que desempeñó como pudo sin desentonar con el resto de la gestión del Frente de Todos, pero sí por la venganza chiquita que se tomó en su salida, cuando tuiteó su carta de renuncia de modo que coincidiera con el momento en que Cristina Kirchner hablaba en Ensenada. Fue una decisión que refleja muy bien las pavadas en las que piensan los funcionarios, obsesionados más con los berrinches internos que con los problemas verdaderos.

Enterado mientras alargaba un asado en un country club de Zárate de la renuncia de quien hasta pocas horas antes defendía como un funcionario exitoso, el Presidente confirmó lo que ya había recogido en sondeos anteriores: nadie quiere ocupar el puesto. Guzmán había avisado que quería irse, pero aún así, la tarea de conseguirle reemplazo había sido pateada hacia adelante. La previsión y la planificación son preocupaciones que no abundan en esta gestión.

“Estos están buscando un Lavagna, pero en realidad el que agarre esto tiene que ser un Remes Lenicov. ¿Quién está dispuesto a inmolarse por un Gobierno que no tiene poder y que está de salida?”, le dijo a Clarín para ilustrar la situación uno de los economistas que sonaron como candidatos a reemplazar a Guzmán.

Sumado a la precariedad económica y de la debilidad del Presidente, el modo en que se fue Guzmán del Gobierno refleja otra situación que se agudiza semana a semana: además de la pelea con Cristina Kirchner, ahora hay internas también dentro del grupito de leales a Fernández. Guzmán se fue denunciando que no le permitían confeccionar un formulario para que los usuarios puedan solicitar que se les mantengan las tarifas de gas y electricidad subsidiadas -difícil revestir con épica una batalla como esa, más acorde a la estatura de un empleado de tercer orden que a un ministro- y resaltando sus peleas con Miguel Pesce, Presidente del Banco Central.

¿Qué ministro va a querer asumir sabiendo que tendrá que lidiar con Cristina Kirchner, el propio albertismo y, cuando le queden ratos libres, con los gravísimos problemas económicos que siguen creciendo?

Desde que Guzmán tuiteó su renuncia, en el Gobierno comenzó a circular la pregunta que resurge con cada día de inquietud y cada rumor de salida. ¿El Presidente tiene que designar a un ministro de Economía o debe reformular todos los resortes importantes del Poder Ejecutivo? Más profundamente: ¿Alcanza con un cambio de funcionarios o es necesario modificar el funcionamiento, o incluso la integración, de la alianza de Gobierno?

La primera de esas preguntas puede resolverse este mismo fin de semana. La segunda tiene una respuesta ya asumida por los propios ciudadanos pero que podrá despejarse sólo el año que viene, cuando cada fuerza política tendrá que presentar al menos un orden mínimo para escribir la lista de nombres que competirán en las elecciones.

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