El pianista armenio estadounidense Sergei Babayan brilló en el Festival Argerich

Presentar con seguridad y elegancia un repertorio sumamente complejo es signo de maestría. Esto es lo que logró con creces el armentio-estadounidense Sergei Babayan, en un programa que despliega obras desafiantes para el más avezado pianista.La noche comenzó con la Chacona de Bach, cuyas 64 variaciones son tan complejas como bellas. Varios compositores se encargaron de…

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Presentar con seguridad y elegancia un repertorio sumamente complejo es signo de maestría. Esto es lo que logró con creces el armentio-estadounidense Sergei Babayan, en un programa que despliega obras desafiantes para el más avezado pianista.

La noche comenzó con la Chacona de Bach, cuyas 64 variaciones son tan complejas como bellas. Varios compositores se encargaron de transcribir esta obra, pero Babayan eligió la realizada por Ferruccio Busoni. El pianista logró una lectura trascendental de la Chacona, aprovechando todas las posibilidades del piano que Busoni explora en su escritura, sin descuidar la magnificencia de la arquitectura musical bachiana.

Fue notable la nitidez con la que logró proyectar cada variación, a la que sumó una capa de sobrio dramatismo con los cambios de tempi y dinámicas.


Sergei Babayan, ovacionado en el Teatro Colón. Foto Prensa

Parecía imposible que, luego de tal inicio de concierto, al pianista le quedara demasiado por agregar sobre su capacidad técnica e interpretativa. Hasta que llegó el momento de Rachmaninoff con el Étude-Tableaux (No. 5) y los Six moments musicaux (No. 2 y No. 6).

La dificultad de estas partituras es notable, incluso dentro del repertorio del compositor ruso posromántico. Aún con esta consideración de por medio, Babayan logró una interpretación llena de vigor e intensidad en la que sus dedos parecían incansables.

El apogeo del romanticismo

En la primera parte del concierto el pianista también visitó lieder de Schubert, en la transcripción de Liszt, para introducir en la velada el puro espíritu del piano romántico, que llevó al esplendor en la segunda parte de la noche.

Ésta comenzó con la Balada N° 2 en Si menor (F. Liszt), en la que Babayan hizo notar su capacidad de llevar adelante momentos de grácil lirismo. Para completar el panorama de obras propias del apogeo del romanticismo, el programa cerró con la célebre Kreisleriana de R. Schumann.

El intérprete recorrió las ocho piezas que la forman con un franco conocimiento de sus contrastes, con el que logró un efecto sobrecogedor.


Babayan articuló muy bien las dos partes de su concierto. Foto Prensa.

Ante un teatro lleno de jóvenes, resultado de la propuesta del Colón de vender entradas asequibles a menores de 35 años, el pianista agradeció la ovación y ofreció como encore el aria de las Variaciones Goldberg.

Sin dudas el plato fuerte del Festival Argerich son los conciertos que ella protagoniza con sus invitados, pero esto no entró en consideración cuando Babayan ofreció una noche en la que, con enorme expertise, celebró la grandeza de su instrumento.

Ficha

Calificación: Excelente

Recital de Sergei Babayan Teatro Colón, Festival Argerich Fecha: 14 de agosto, a las 20.30.

Programa, primera parte: Chacona de la Partita para violín solo N°2 de J.S. Bach/F. Busoni, transcripciones de lieder de Schubert por Liszt, obras de Sergei Rachmaninoff (de Étude-Tableaux y Six moments musicaux).

Programa, segunda parte: Balada N° 2 de F. Liszt y Kreisleriana de R. Schumann.

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