¿Por qué Natalia Oreiro se salva del naufragio de Quién es la máscara?

En su rol de conductora, la actriz apela al oficio, carisma y glamour para sacar adelante el big show de Telefe. En su rol de conductora, Natalia Oreiro echa mano a todas sus herramientas para sostener ¿Quién es la máscara?, el big show anunciado con bombos y platillos, pero que no logra acaparar el rating en…

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En su rol de conductora, la actriz apela al oficio, carisma y glamour para sacar adelante el big show de Telefe.

En su rol de conductora, Natalia Oreiro echa mano a todas sus herramientas para sostener ¿Quién es la máscara?, el big show anunciado con bombos y platillos, pero que no logra acaparar el rating en el prime time de Telefe. La actriz hace lo que puede para sacar adelante el programa, pero con el carisma parecería no alcanzar.

La conductora (que ya venía con la experiencia de conducir las versiones uruguayas de Got Talent y La Voz) le pone histrionismo, sentido del humor, sutileza, simpatía y mucho glamour a su tarea. Sin embargo, el programa no logra levantar cabeza. Este miércoles obtuvo 7,4 puntos de rating, por debajo de los cinco más vistos.

La uruguaya tiene herramientas suficientes como para salir airosa de los bajos números que genera el ciclo en el que también participan Wanda Nara, Lizy Tagliani, Karina La Princesita y Roberto Moldavsky, en su rol de investigadores. Natalia se las ingenia para interactuar con ese ecléctico panel y seguir a cargo del timón sin salpicarse (demasiado).




Oreiro le aporta al programa una cuota de estilismo y glamour. Foto: @nataliaoreirosoy

Los números no ayudan, pero ella tracciona

En lo que va de esta semana, el rating fue en bajada: el lunes alcanzó 7,9 con Marcela Tinayre escondida bajo la máscara de la chancha Chincha; el martes logró 6,6 puntos con Pedro Alfonso como el famoso descubierto tras Salvador, el pavo. Este miércoles, con Fátima Florez, la celebridad camuflada bajo la máscara de Mamba, tampoco llegó a los dos dígitos, algo impensado para el prime time.  

Muchas veces, Oreiro tiene que lidiar con la espontaneidad de Wanda que suele lanzar frases al límite, o con el histrionismo de Lizy que puede desbordarse un poco. Sin embargo, ella se adapta al humor más sutil o más guarro, según la circunstancia y, en el último caso, sabe cuándo poner el freno a tiempo.

Su soltura le sirve para interactuar con los diferentes estilos tanto de los participantes como de los investigadores, a quienes, sin divismos, les da lugar para que se luzcan y desplieguen su personalidad, equilibrando para que alguno no tape a los demás.




Simpatía y soltura para llevar adelante la conducción de ¿Quién es la máscara? Foto: @nataliaoreirosoy

Con mucha gracia, habla con los famosos camuflados bajo la máscara con total naturalidad, intentando averiguar la identidad, y lo mismo con la tribuna del público, donde a veces le gusta mezclarse para arengar desde ahí.

Los looks de nati

Pero, además, sin dudas, Oreiro le impone al programa una cuota de estilismo que es única en la televisión argentina. Más allá de que muchos, desde el anonimato de las redes sociales, le critiquen algunos outfits o digan de otros que son plagio de grandes marcas internacionales, cualquier cosa que se ponga Natalia le queda bien.

Y aunque parezca un dato frívolo, no lo es si hablamos de un gran show que responde a un formato internacional. Oreiro también lo entiende así y presta su imagen para sumarle fantasía al programa, lo que no le viene nada mal, más bien todo lo contrario.

Con la presencia de los disfraces tan llamativos de los participantes en el estudio, el vestuario de cada noche de Natalia la ayuda a destacarse, a veces incluso más que las propias máscaras. La conductora sorprende y deslumbra con cada atuendo y más allá de gustos personales (de nuevo, a ella todo le queda perfecto) es algo que se agradece como espectador.

Como anfitriona, Natalia la rema hasta las últimas consecuencias, sin perder la templanza. Canta, baila, hace chistes y pocas veces se sale del libreto. Tiene la discreción de las estrellas que no necesitan encandilar para brillar.




Natalia Oreiro. En medio de las llamativas máscaras de los participantes, se destaca por sus looks Foto: @nataliaoreirosoy

Cuando en uno de los programas se descubrió que su marido, el músico Ricardo Mollo, era el famoso bajo la máscara del dinosaurio cantando un bolero (dedicado a ella, además), supo manejar la situación demostrando ternura y romanticismo, pero sin soltar nunca su rol “neutral” de conductora.