Argentina se abstuvo de apoyar la apertura de un debate sobre violaciones de Derechos Humanos en China

El Gobierno decidió abstenerse este jueves de apoyar la apertura de un debate en las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos de los musulmanes en la región china de Xinjiang, que promueve Estados Unidos. Sin embargo, el proyecto se le cayó a Washington porque 19 países votaron en contra y 17 a…

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El Gobierno decidió abstenerse este jueves de apoyar la apertura de un debate en las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos de los musulmanes en la región china de Xinjiang, que promueve Estados Unidos.

Sin embargo, el proyecto se le cayó a Washington porque 19 países votaron en contra y 17 a favor. Argentina estuvo entre los 11 que se abstuvieron.

Tal como lo anticipó Clarín el miércoles, la resolución crispaba  fuertemente los ánimos chinos, y así lo hizo saber en Buenos Aires el embajador Zou Xiaoli y sus colegas en el mundo. La resolución que promovía Estados Unidos este jueves fue parte de la finalización del período 51 de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, que coincidentemente es presidida por Argentina este año.

La resolución denominada Debate sobre la situación de los derechos humanos en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang (China) fue promovida, además de por Estados Unidos, por 26 países entre los que se destacan Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Irlanda, Letonia, Países Bajos, Noruega, Suecia, Turquía, y Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Luego se sumaron otros.

Y dice que “decide celebrar un debate sobre la situación de los derechos humanos en dicha región” a partir de 2023 cuando Argentina ya no presida el Consejo.

“Votamos abstención porque se pretende tratar este informe que fue voluntario sin el consentimiento de China. Eso rompe el fundamento de cooperación entre los miembros de Consejo y solo busca politizar el mecanismos”, dijo una fuente del Gobierno argentino a este diario, buscando hacer equilibrio ya que Beijing quería un voto en contra.

“No queremos que se politice el Consejo, no queremos que se transforme en un ámbito de disputa entre potencias; que se siga fortaleciendo la cooperación para promover y proteger los derechos humanos”, agregó la fuente en referencia a que esta fue promovida por Washington en el marco de su última escalada con Rusia.

La propia Michelle Bachelet, Alta Comisionada por los Derechos Humanos de la ONU hasta agosto pasado, se fue de su puesto presionada por las dos potencias.

Primero la criticaron por no presionar a los chinos. Pero después, Beijing se disgustó con ella por el informe publicado tras su visita a China de mayo pasado. Este afirmó que “las denuncias de patrones de tortura o malos tratos, incluidos los tratamientos médicos forzados y las condiciones adversas de detención, son creíbles, al igual que las denuncias de incidentes individuales de violencia sexual y de género”.

E indicó  que el alcance de las detenciones arbitrarias contra los uigures y otras personas, en el contexto de “las restricciones y la privación más general de los derechos fundamentales, disfrutados individual y colectivamente, pueden constituir crímenes internacionales, en particular crímenes contra la humanidad”.

El canciller argentino siguió personalmente desde Buenos Aires la posición argentina, y la conversó con Alberto Fernández y su vicecanciller Pablo Tettamanti y embajador en Ginebra, Federico Villegas Beltrán. En varios momentos, como en lo que hace a la cuestión venezolana, los políticos se diferenciaron del consejo de los diplomáticos que promovían más dureza hacia le régimen chavista.

Las votaciones tan sensible para la Argentina, como las que siguen sobre Venezuela y Rusia que Santiago Cafiero decidió no asistir a la Asamblea General de la OEA, que se desarrolla en Lima con la presencia del secretario de Estado de Joe Biden, Anthony Blinken.

Abstención sobre Venezuela y firmeza con Rusia

Entre tanto, según pudo saber también este diario de altas fuentes, en lo que representa un fuerte giro de lo que sostuvo el mismo el Gobierno en 2020, en las próximas horas se abstendrá de votar a favor de la permanencia de una misión investigadora de los abusos a los derechos humanos en Venezuela, que se había establecido en 2019 y que había apoyado y copatrocionado en el Consejo de Derechos Humanos la administración de Mauricio Macri.

En la votación de Venezuela vamos a hacer hincapié en que Argentina manifieste su preocupación por los ddhh pero considera que ha sido más efectivo el trabajo del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU”, dijo una fuente que quiso señalar que ese cambio “no es un apoyo” al régimen de Nicolás Maduro como sin embargo podría ser interpretado. “Seguimos planteando preocupación por la violaciones de los derechos humanos, pero consideramos que se tiene que trabajar con el gobierno venezolano si queremos que mejore la situación”, insistió.

En cambio, con respecto a Rusia, Argentina piensa apoyar una resolución también promovida por Estados Unidos y como parte de su política de castigo tras la invasión rusa sobre Ucrania.

Esta  promueve un acuerdo para que el Consejo de la ONU designe un relator especial para monitorear la situación de los derechos humanos en la Federación de Rusia por un periodo de un año.

El documento también expresa profunda preocupación “por el importante deterioro de la situación de los derechos humanos en la Federación Rusa, en particular las severas restricciones a los derechos a las libertades de opinión y expresión, reunión pacífica y asociación, tanto en línea como fuera de línea, resultantes en la represión sistemática de las organizaciones de la sociedad civil, los defensores de los derechos humanos, en particular las mujeres, los medios de comunicación independientes, los periodistas, los abogados y la oposición política por parte de autoridades rusas y la ejecución extrajudicial de críticos del gobierno”.

De aprobarse, sería la primera resolución del Consejo de Derechos Humanos sobre la situación interna en Rusia, con una fuerte condena a los abusos del régimen de Vladimir Putin.

Si bien el Gobierno ha condenado la invasión de las fuerzas de Putin al territorio Ucraniano, y cuando se trate la anexión de territorios tiene previsto condenarlos, se niega a ampliar las condenas a los rusos en otras cuestiones. Esta es una de las más sensibles.