Senegal armó una fiesta en las tribunas, aunque no pudo con el fútbol artesanal de Frenkie De Jong

Durante 98 minutos, los senegaleses pusieron la alegría y la diversión en el estadio Al Thumana. Allí, ganaron por goleada, aunque sobre el césped el crack del Barcelona les empañó la fiesta. 21/11/2022 16:16 Clarín.com Deportes Actualizado al 21/11/2022 16:16 El estadio Al Thumama es otro monstruo arquitectónico que está ubicado en el medio del…

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Durante 98 minutos, los senegaleses pusieron la alegría y la diversión en el estadio Al Thumana. Allí, ganaron por goleada, aunque sobre el césped el crack del Barcelona les empañó la fiesta.

21/11/2022 16:16

Actualizado al
21/11/2022 16:16

El estadio Al Thumama es otro monstruo arquitectónico que está ubicado en el medio del barrio de Ad-Dawhah, en las afueras de Doha. Tiene capacidad para 40 mil espectadores. Pero parece mucho más grande. Desde afuera. Y también desde adentro, donde resultó llamativo ver tantas butacas vacías. Allí, Países Bajos logró su primer triunfo en este Mundial y le dio alcance a Ecuador en la cima del Grupo A. Fue gracias a las atajadas del gigante Andries Noppert y a las apariciones oportunas de Coyd Gapko y Davy Klaasse, que marcaron los dos goles de la noche en los únicos dos disparos al arco de los europeos. Pero la gran figura de la noche en Qatar fue Frenkie De Jong, un artesano del buen fútbol que a los 25 años se erigió en el patrón de los de Louis Van Gaal.

Fue un partido que durante un buen rato se disputó muy bien, con mucho ritmo, sin pausas y sin interrupciones. También sin sustos para los arqueros hasta bien entrado el segundo tiempo. Transiciones rápidas. Sin embargo, el encuentro también se jugó en las tribunas. Y allí los que ganaron a pesar de haber perdido y de haber merecido mejor suerte fueron los hinchas del país africano.

No pararon de cantar durante todo el tiempo que estuvieron en la cancha. Hasta con su barullo disimularon las numerosas butacas vacías que se veían en las tribunas. No los aplacó nada. Ni siquiera los goles del rival. Tampoco la derrota. Fue ensordecedor, tal vez ayudado por la exageradamente potente acústica del estadio.




La hinchada de Senegal, música y color en Qatar.
Foto: AFP

La fiesta había comenzado en las afueras. Los estacionamientos, incluidos los de prensa, están a distancias kilométricas del estadio, tal como sucedió en el Al Bayt, la casa del partido inaugural. Fue por eso que se presentía que la fiesta sería grande entre los senegales. Sobre todo entre ese grupo que se encargó de musicalizar el partido. Cantaron antes que comenzara el juego. Cantaron durante los 98 minutos que duró el partido. Y a eso hay que sumarle el entretiempo. Pero también cantaron cuando el partido terminó. No les importó demasiado el sacudón de haber perdido un duelo en el que merecieron mejor fortuna. Siguieron 27 minutos más hasta que los invitaron gentilmente a dejar su lugar en la cancha. Fue imponente y conmovedor. Eso es el Mundial.

Los neerlandeses, en cambio, sólo ebullían cuando su equipo se acercaba al arco de Edouard Mendy, algo que paso pocas veces en la noche dohana. Pero las suficientes. Es que el equipo de Louis Van Gaal pateó tres veces entre los 2,44 metros y los 7,22 del arco rival -dos en una misma jugada- y metió dos goles. Así se acomodó en la punta del Grupo A junto con Ecuador.




Los Picapiedra holandeses, un clásico de los Mundiales.
Foto: REUTERS/Amanda Perobelli TPX IMAGES OF THE DAY

La falta de contundencia no quitó que el equipo naranja haya jugado bien, más allá de que en la segunda parte hubo un rato que la pasó mal. Y mucho de lo bueno que pasó fue por obra y gracia de De Jong, un tipo que que proyecta fútbol en alta fidelidad.

Parece que patrulla con lentitud la cancha, pero siempre está en zona. Siempre aparece en el lugar indicado para hacerse comandante de los avances y manejar los tiempos de Países Bajos. Parece, incluso, que el reloj corre más despacio cuando tiene la pelota cerca suyo. Se mueve en cámara lenta, pero procesa el juego mucho más rápido que el resto.

El mejor momento de Senegal fue cuando De Jong, ya en la segunda parte, enhebró un par de errores -ya había tenido una falla en un intento de salida desde abajo en el primer tiempo-. Sin embargo, fue solo un instante. Y quedó claro cuando el crack del Barcelona, a los 39 del complemento, recibió de Memphis Depay, la pisó con la suela y puso un centro al punto penal para la entrada de Cody Gapko, quien anticipó a Mendy y tuvo un debut redondo en Mundiales. Fue también el primer tiro con destino de arco de los europeos.

A partir de entonces, en los 14 minutos que restaban -contando los ocho de tiempo agregado-, el rubio formado en Ajax volvió a hacerse dueño de la pelota para que el tiempo pasara y Países Bajos redondeara una importante victoria inicial. Entre tanto ruido, De Jong aportó claridad y fútbol de alta fidelidad.

Enviado Especial