InicioEconomíaLos motores y las anclas inflacionarias en la era de Alberto Fernández

Los motores y las anclas inflacionarias en la era de Alberto Fernández

Dispersión de precios y un alza constante del costo de vida forman parte de la herencia que dejará Alberto Fernández cuando deje de gobernar. Desde que asumió, en diciembre de 2019 a la fecha, la inflación acumulada fue de 648,3%, a pesar de los controles de precios y las «anclas» con la que se intentó contenerla, como el dólar oficial y el atraso tarifario. En su ciclo (1.383 días hasta hoy), lo que más subió fue la ropa, el turismo y los alimentos. Los grandes «perdedores» fueron los salarios, especialmente los informales.

Hasta agosto, los rubros que más aumentaron fueron indumentaria y calzado (868,8%), gastronomía y turismo (824,5%), alimentos y bebidas (716,7%) y equipamiento para el hogar (659,6%). Como contrapartida, los más retrasados fueron las tarifas de servicios de comunicaciones (368,2%), y las de luz, gas y agua (384,4%). Esa misma distorsión se observa con las cotizaciones del dólar. En estos casi 4 años, el oficial aumentó 439,2%, que contrasta con la suba del 922,3% del blue, que el viernes cerró a $ 745

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La inflación en la era Alberto

En porcentaje

Fuente: CLARÍN EN BASE A DATOS DEL INDEC Infografía: Clarín

Los datos surgen de un relevamiento que hizo Clarín en base a datos oficiales del Indec. Sobre estos números, Sebastián Menescaldi, de Eco Go, sostiene que el enorme desequilbrio de precios se produjo por «el cierre de la economía y la concentración, le permitió a algunos rubros fijar precios y obtener más rentabilidad, como autos, electrónicos, indumentaria y restoranes y hoteles».

El economista agrega que la receta que usó este gobierno («anclar el dólar y las tarifas») es la misma que usó Cristina Kirchner en sus dos mandatos. Pero aclara que «todo el atraso que acumuló Cristina en 10 años, Alberto lo hizo en 4». Esta distorsión de precios (bienes caros, servicios baratos) es tal, que «son incentivos contrarios a la producción y las exportaciones», completa Natacha Izquierdo, de Abeceb.

El primer año de la era de Alberto cerró con una inflación de 36,1%, en gran medida por el parate de muchas actividades obligado por la pandemia. Luego, con la reapertura gradual, los precios treparon al 50,9% en 2021, y al 94,8%, en 2022. Las consultoras prevén un piso del 170% para este año, con una aceleración muy marcada tras la devaluación post PASO.

«La oportunidad perdida fue no haber tenido un programa antiinflacionario a la salida de la pandemia. En 2020, la inflación cayó 18% pero un año después ya había recuperado más del 80%», subraya Claudio Caprarulo, de Analytica. El economista coincide en que la «heterogeneidad en la evolución de los costos de la economía se profundizó en todas sus variantes. Entre multinacionales y pymes; entre salarios registrados y no registrados, entre otras cosas».

Lorenzo Sigaut Gravigna, de Equilibra, insiste en que el Gobierno no pudo aprovechar el shock inicial de la pandemia, lo que comprimió los precios por la falta de demanda y el congelamiento obligatorio que se impuso para afrontarla. Recuerda que la inflación venía a un ritmo del 4% mensual en la última parte del gobierno de Cambiemos, «pasamos al 2% en 2020; del 3 al 4%, en 2021; y el año pasado al 6%«, detalla.

La economía, en estos casi 4 años, estuvo atravesada por diversas emergencias. La ya citada pandemia y la extensa cuarentena, la guerra en Ucrania (que disparó los precios de los alimentos y la energía), y la sequía. También por 3 ministros: Martín Guzmán, Silvina Batakis, y la del actual candidato oficialista, Sergio Massa. La inflación acumulada en sus 12 meses de gestión fue de 124,4%, la más elevada de las últimas 3 décadas.

La inflación de agosto trepó al 12,4%, esto es casi el doble del mes anterior (6,3%). La ola de remarcaciones agudizó la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Según un estudio de Abeceb elaborado para Clarín, desde diciembre de 2019 hasta junio de este año, la inflación acumulada fue de 503%. En ese lapso, el sueldo promedio aumentó 472%. El público equiparó el costo de vida (502%); pero el esto perdío. El registrado quedó en 496%; y los no registrados, 356%.

«El promedio total de los salarios se ubicó 32% por debajo del IPC en estos tres años y medio, traccionado principalmente a la baja por el sector no registrado. Los del sector público, apenas 1% por debajo, mientras que el sector privado se acumuló una pérdida del 8%», enumera Izquierdo, economista especializada de esa consultora. Eso ocurre porque «el empleo informal no tiene paritarias, no hay nadie que lo defienda».

Otro informe, de FMyA, comparó la evolución del ingreso promedio formal con el dólar blue a lo largo de los años y concluyó que el actual (equivalente a US$ 444) se ubica en los niveles de las peores crisis de la Argentina. En el recordado Rodrigazo de 1975 (US$ 411), en la hiperinflación de 1989 (US$ 134), o en la crisis de 2011 (US$ 419).

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