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El sendero del Vía Crucis, un calvario para mujeres: un crimen impune y un depravado suelto en Carlos Paz

El cuerpo de Andrea Castana apareció en un cerro de la Villa, a donde había ido a pasear, en marzo de 2015. Más de ocho años después, descubren coincidencias genéticas con otros tres ataques ocurridos en 2004 y 2005 en ese mismo lugar. Buscan a un sospechoso con una cicatriz en el rostro y labio leporino.

Luciana Soria Vildoza

18 de noviembre 2023, 05:55hs

Andrea Castana desapareció el 11 de marzo de 2015 y dos días después encontraron su cuerpo cubierto de piedras. (Foto: gentileza El Diario de Carlos Paz)

Andrea Castana desapareció el 11 de marzo de 2015 y dos días después encontraron su cuerpo cubierto de piedras. (Foto: gentileza El Diario de Carlos Paz)

El asesinato de Andrea Castana es una herida que todavía sigue abierta en Carlos Paz. El miércoles 11 de marzo de 2015, después de dejar a sus dos hijos en el colegio, la mujer que entonces tenía 35 años fue hasta el Cerro de la Cruz y desapareció. Dos días más tarde encontraron su cuerpo: había sido violada y estrangulada.

Con todas las hipótesis abiertas, al principio la Justicia se debatió entre la posibilidad de un crimen por encargo, un ataque al voleo y, como habitualmente sucede en este tipo de casos, también se barajó una cuestión personal y detuvieron al exmarido de la mujer, que recuperó la libertad cuando se constató que estaba durmiendo en su casa al momento del crimen.

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Ocho años y medio después, sin pistas firmes ni detenidos, el resultado de una prueba de ADN le dio un impulso inesperado a la investigación y puso el foco sobre la figura de un violador serial, que atacó a otras tres mujeres antes de asesinar a Castana.

Esos abusos ocurrieron entre 2004 y 2005, pero habían sido archivados por el fiscal de ese momento, Gustavo Marchetti. “Es muy llamativo que no se le haya dado importancia, no se pueden ignorar cuatro casos de violación más uno de asesinato”, cuestionó Guillermo Castana, tío de Andrea, en diálogo con TN. Y subrayó: “Yo creo que hay un pie pisando la causa”.

“Un trabajo quirúrgico”

Cuando Andrea no volvió de su excursión por aquella zona que conocía tan bien, su familia se puso al frente de la búsqueda. “Con mi hermano y un investigador vivíamos en el Cerro buscando evidencias”, recordó sobre aquel momento Guillermo.

Hasta que después de 48 interminables horas de angustia y desesperación, en una zona que ya había rastrillada por la policía, ellos advirtieron una mancha de sangre importante, siguieron ese rastro y unos 400 metros hacia adentro de la maleza, dieron con el cuerpo de Andrea cubierto de piedras. Lo único que asomaba era su pie.

“Era imposible reconocerla. Pude hacerlo porque tenía una curita en el pie”, remarcó su tío, que además era padrino de la víctima. Y contundente, afirmó: “Hubo mucha saña, no fue sólo una violación”.

Video PlaceholderEstaba desnuda. Su ropa, en cambio, apareció en el fondo de una cisterna con agua ubicada cerca de la estación 3, una zona bastante alejada del lugar donde hallaron el cuerpo. Entre tantos interrogantes y las irregularidades que tuvo la investigación, una certeza asomó con firmeza para la familia.

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“A Andrea la raptaron, la violaron, la asesinaron y la enterraron”, dijo a este medio Castana, y sostuvo: “Fue un trabajo quirúrgico. El violador común la viola y se va a tomar mate, no se toma todo el trabajo que se tomaron acá”.

Por otro lado, resaltó que “la custodia que debía preservar la escena, destruyó todo lo que había para hacerse una choza para pasar la noche”. “O son idiotas, o son cómplices de algo”, afirmó el tío de la víctima.

Arriba, el lugar donde encontraron el cuerpo. Abajo, el mismo lugar unas horas después del hallazo. (Foto: gentileza Guillermo Castana).

Arriba, el lugar donde encontraron el cuerpo. Abajo, el mismo lugar unas horas después del hallazo. (Foto: gentileza Guillermo Castana).

La pista del violador serial

Días atrás, la abogada que representa a la familia de la víctima, Daniela Pavón, confirmó que existen coincidencias entre el ADN que se encontró en el cuerpo de Andrea y el del violador que atacó a tres mujeres entre 2004 y 2005.

En esa línea de investigación, se pudo establecer también que el abusador repetía en todos los casos el mismo modus operandi. Atacaba a mujeres solas, de entre 20 y 30 años, que subían al Cerro por el sendero del Vía Crucis, y siempre a primera hora de la tarde. Después, se escapaba por un camino alternativo que actualmente está cerrado.

Los casos ocurridos en 2004, ocurrieron con tan sólo 15 días de diferencia. “Si se hubiera advertido a la gente que en un lugar tan transitado y turístico como el Cerro de la Cruz ocurrían estos hechos, se hubieran tomado otras medidas de seguridad por parte de la comunidad”, cuestionó Pavón.

Sobre esto último, en diálogo con TN Castana arriesgó: “No sé si fue porque venía la temporada de verano y no querían causar pánico”. En cambio, no dudó en afirmar: “Hoy es un silencio que aturde”.

La protesta en la fiscalía de Luis Castana, padre de Andrea, por la falta de avances en la causa. (Foto: gentileza Guillermo Castana).

La protesta en la fiscalía de Luis Castana, padre de Andrea, por la falta de avances en la causa. (Foto: gentileza Guillermo Castana).

El hombre del labio leporino

El resultado positivo de la prueba de ADN llegó para confirmar una sospecha que daba vueltas entre los vecinos de la zona desde hace varios años, conocida también por los familiares de la víctima. En tanto, la figura del sospechoso surgió de los datos que aportó una mujer que logró escapar del agresor, descripción que con el correr del tiempo fue respaldada por testigos.

En base a esto, el retrato que resultó de los testimonios apunta a un sujeto que ahora tendría unos 50 años, de contextura delgada, con una llamativa cicatriz del lado derecho de su rostro y labio leporino. No obstante, si bien los testimonios se repitieron en esa dirección, el sospechoso hasta el momento es un fantasma que sobrevuela la causa pero no aparece.

Los próximos pasos

Ante los medios locales, la abogada querellante Daniela Pavón destacó el trabajo de la nueva instructora de la causa, Silvana Pen, quien realizó la búsqueda que derivó en el hallazgo de las denuncias previas.

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Además, precisó que se hicieron 200 pruebas de ADN y que “hay un pedido de un análisis para para ampliar el patrón genético al linaje materno” que podría avanzar en EE.UU. “El FBI se encarga de este tipo de casos cuando la víctima es norteamericana, pero se interesaron por el caso de Andrea”, explicó al respecto Guillermo.

Andrea Castana tenía 37 años y dos hijos. (Foto: captura TN).

Andrea Castana tenía 37 años y dos hijos. (Foto: captura TN).

La posible participación de los investigadores estadounidenses para esclarecer el crimen que lleva impune más de ocho años renovó la esperanza para la familia de la víctima que, sin haber llegado al punto de la resignación, sólo se aferraban a que eventualmente “alguien despechado, o alguien que se vaya de boca en una cárcel” aporte por fin una prueba contundente.

Seguir adelante, roto

Guillermo Castana era el tío de Andrea y también su padrino. En medio de tanto dolor, no esquiva la oportunidad de recordarla. “Buena, linda, con una sonrisa gigante”, así la describe el hombre, que guarda, entre otras tantas cosas, los atrapasueños que ella misma hacía.

“Uno sigue adelante pero destruído, roto”, lamentó Castana ya sobre el cierre de la charla con TN. Y concluyó: “Es inaceptable, todavía paso la puerta de la casa donde vivía ella y miro para saludarla”.

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