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Los bloopers y secretos de Los bañeros más locos del mundo, la película más disparatada del verano argentino

Los espasmos y el rescate a Emilio Disi, un tiburón traído “de Estados Unidos”, la incorporación de Paolo “El Rockero” y un golpe doloroso que no fue para nada actuado.

04 de enero 2024, 13:03hs

Los bañeros más locos del mundo, un clásico del cine argentino.

«Los bañeros más locos del mundo», un clásico del cine argentino (Foto: Argentina Sono Film)

Los bañeros más locos del mundo, una de las películas más disparatadas del verano argentino, esconde varios bloopers y secretos: los espasmos y el rescate a Emilio Disi, un tiburón traído “de Estados Unidos”, la incorporación de Paolo “El Rockero” y un golpe doloroso que no fue para nada actuado.

El filme se estrenó el 5 de febrero de 1987 y fue la tercera entrega de la saga La Brigada Explosiva, aunque también marcó el comienzo de una nueva etapa, la de ”Bañeros”, que tuvo su quinto lanzamiento en 2018.

Dirigida por Carlos Galettini, la película sigue las vacaciones en Mar del Plata de los icónicos miembros de La Brigada Explosiva: Emilio Disi, Alberto Fernández de Rosa, Berugo Carámbula y Gino Renni. También aparecen actores como Mónica Gonzaga, Horacio Ranieri, Adrián Martel, Mario Castiglione y Jorge Montejo.

«Los bañeros más locos del mundo» se relanzó en 2014 remasterizado y con escenas en 3D (Foto: Argentina Sono Film)

Con el paso de los años, Los bañeros más locos del mundo se convirtió en una verdadera película de culto del cine argentino. Tal fue así que en enero de 2014, a casi 30 años de su estreno, lanzaron una versión remasterizada digitalmente y con escenas en 3D, para volver a disfrutar ese clásico con la nueva tecnología.

El tiburón “de Estados Unidos” y un rescate verdadero que quedó en la película

Uno de los secretos detrás de Los bañeros más locos del mundo tiene que ver con el tiburón que aparece en una de las escenas y cuya estética deja mucho que desear, aunque se apega a la época: “Nos trajeron un tiburón de Estados Unidos… Estados Unidos y Entre Ríos. ¡Era más trucho! Era de plástico”, bromeó Emilio Disi sobre la apariencia de esa réplica de tiburón en una entrevista con Bendita TV.

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“Uno de los que hacía efectos especiales se metió en el agua y dijo que se bancaba tres o cuatro minutos abajo sin respirar. A los diez segundos salía y no podía más. Y bueno, así quedó la escena”, continuó.

Justamente, Emilio Disi fue protagonista de otro de los bloopers del filme. Según contó Gino Renni, su compañero sufrió espasmos por el agua fría y tuvo que rescatarlo. La escena fue tan real que ¡quedó en la película!

Video PlaceholderEmilio Disi habla sobre el tiburón que aparece en «Los bañeros más locos del mundo» (Foto: Argentina Sono Film)

“Nosotros filmamos en noviembre en Mar del Plata, hacía mucho frío. Yo y Emilio teníamos que entrar al mar a la altura del pecho para grabar una escena y nos avisaron que estaba muy fría el agua. Cuando nos metimos, a Emilio le agarró un espasmo de verdad. Lo agarré y lo saqué. Cuando vos lo ves en la película tirado en la arena, era verdad que estaba hecho pelota. Dejaron la escena”, recordó Renni.

La incorporación de Paolo “El Rockero” y un golpe doloroso: “Estuve dos días con la rodilla que no la podía ni mover”

El personaje cómico de Paolo “El Rockero”, interpretado por Jorge Montejo, tuvo su debut en 1986, en el programa de televisión Badía y Compañía. Se trataba de un hippie que llevaba el pelo muy largo, usaba bandana y soltaba muletillas con voz temblorosa como “Uhh, loco”, “Qué mala onda” y “¿Entendés, chabón?”.

Video PlaceholderFue con ese personaje que un año más tarde llegó por primera vez al cine, con Los bañeros más locos del mundo. “Lo mío empezó en Badía. Trascendió tanto que me empezaron a llamar para las películas. Trabajar con ellos era hermoso. Cómo extraño esas películas”, recordó en octubre pasado en diálogo con Entre Nos, por Net TV.

Además, evocó la emblemática escena en la que cae en sillas de ruedas por una rampa: “Una posibilidad era tirarme despacio por la bajada y acelerar la grabación. La otra era tirarme con todo, cosa que me estrellara de verdad, pero corría peligro”.

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“Entonces se buscó un equilibrio -prosiguió-. Me dijeron que me iban a empujar normalmente y que la silla de ruedas recién iba a tomar velocidad en el final de la rampa. Entonces tenía que hacer fuerza para tirarme. No fue necesario hacer fuerza… Me pegué un palo de verdad, no hubo ningún truco ni corte. Estuve dos días con la rodilla que no la podía ni mover”.

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