domingo, 8 marzo, 2026
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Con un clima político tan enrarecido, el Mundial 2026 va camino a ser un fracaso

La política internacional y el fútbol son dos temáticas que referencian el trabajo del periodista Mariano Saravia, quien convocado por PERFIL CÓRDOBA analizó el impacto que la llamada ‘Guerra de Medio Oriente’ puede llegar a tener en la próxima Copa del Mundo de la FIFA.

“Lo primero que hay que decir es que se trata de una guerra totalmente ilegal, porque está al margen de la comunidad internacional. Y también ilegítima. La Organización de las Naciones Unidas ha dicho que no hay resolución que avale el ataque de Israel y Estados Unidos, técnicamente dos Estados parias, contra Irán”, afirma el comunicador. “Los mismos estadounidenses, a través de los representantes del Partido Demócrata, están hablando de un avasallamiento a las leyes de su propio país, ya que una decisión de ese carácter debe tener el aval del Congreso”, añade.

“Esta es la guerra de Israel. Más allá de ladre como un pitbull, Donald Trump (el presidente estadounidense) aquí es sólo un perrito faldero de (Benjamín) Netanyahu, el primer ministro israelí”, enfatiza.

«Que ahora no haya penalización para dos Estados terroristas y genocidas es una vergüenza, y deja en evidencia la hipocresía de la FIFA.”

“Por una cuestión similar, aunque en este caso ejecutada en forma mucho más alevosa, Rusia fue sancionada en muchas disciplinas deportivas y sobre todo en el fútbol, ya que se le impidió jugar el Mundial de Qatar. Que ahora no haya penalización para dos Estados terroristas y genocidas es una vergüenza, y deja en evidencia la hipocresía de la FIFA”, subraya Saravia.

APASIONADO DEL FÚTBOL. El periodista Mariano Saravia habló sobre la vida y obra de Belgrano, en un evento reciente del club de Alberdi. /// CEDOC PERFIL

¿Cambia el mapa?

De consecuencias impredecibles, el conflicto bélico por lo pronto ha puesto en duda la presencia del representativo iraní en el torneo que se jugará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá. “Realmente no me importa si Irán participa en el Mundial”, afirmó Trump, en alusión al equipo que integra el Grupo G y tiene programados dos juegos en Los Ángeles, ante Nueva Zelanda y Bélgica, y otro en Seattle, con Egipto.

La chance de una renuncia mundialista, la primera luego de 75 años, alimenta las expectativas de Irak, que en principio jugará Repechaje, y de Emiratos Árabes Unidos, más allá de que el reglamento le conceda a la FIFA ‘absoluta discrecionalidad’ a la hora de cubrir eventuales vacantes.

“Irán tiene muchas ramificaciones militares en países de Medio Oriente, como Líbano, Siria y Yemen, con los que forma el ‘Eje de la Resistencia’, y también tiene cercanía con (la organización palestina) Hamas. Con Irak trabajó mucho para limar asperezas y hoy pueden considerarse países cercanos”, explica Saravia. “Emiratos Árabes Unidos, en cambio, es uno de los blancos elegidos por Irán para su contraofensiva, ya que tiene muchas bases yanquis. Lo mismo pasa con Qatar, Baréin y Arabia Saudita”, agrega.

“Jordania, cuyo seleccionado será rival de Argentina en el Mundial, también está implicado en el conflicto, más allá de que políticamente trata de hacer equilibrio».

“En estos alineamientos y enfrentamientos confluyen cuestiones étnicas, políticas y religiosas”, sostiene el periodista. Y puntualiza: “Jordania, cuyo seleccionado será rival de Argentina en el Mundial, también está implicado en el conflicto, más allá de que políticamente trata de hacer equilibrio. La mayoría de su población está compuesta por refugiados palestinos”.

Más allá de Medio Oriente, Saravia advierte sobre el enojo que existe en Dinamarca (otro de los países que aún debe definir su clasificación a la XXIII Copa de la FIFA), por la pretensión del gobierno estadounidense de quitarle la soberanía sobre Groenlandia: “Allí hay mucha bronca contra Estados Unidos, por esa actitud de nene caprichoso que exhibe Trump”.

¿FUERA DE JUEGO? Como consecuencia de la Guerra de Medio Oriente, el seleccionado de Irán podría desertar de la XXIII Copa de la FIFA. /// CEDOC PERFIL

Cancha marcada

Otro frente abierto del Mundial 2026 es el recrudecimiento de la política migratoria del gobierno estadounidense, con restricciones de ingreso para ciudadanos de 75 países -incluidos Haití, Irán, Costa de Marfil y Senegal, cuyas selecciones están clasificadas- y la actuación del cuestionado Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que ya tuvo su primera consecuencia con la reducción y/o eliminación de los Fan Fest.

“Suponiendo que tenemos capacidad económica para asistir a un Mundial donde las distancias geográficas serán enormes, ¿con qué tranquilidad vamos? Es impresionante el terror con que hoy se vive en Estados Unidos, y no sólo de parte de las personas que están ilegales. Hay persecuciones, deportaciones y asesinatos, y por ello mucha gente ha dejado de ir al trabajo, al médico o al supermercado, o de enviar sus hijos a las escuelas. No me los imagino asistiendo a un Fast Fest o un partido”, señala.

“Tal vez haya una importante presencia de hinchas europeos y eso sea presentado como un éxito, pero todos sabemos que, en este tipo de eventos, al color y la fiesta los ponen los latinos”, destaca. Y advierte: “Cualquier problema de seguridad que involucre a hinchas extranjeros, adentro a afuera de los estadios, podría generar un gran problema diplomático”.

«Es impresionante el terror con que hoy se vive en Estados Unidos. Hay persecuciones, deportaciones y asesinatos, y por ello mucha gente ha dejado de ir al trabajo, al médico o al supermercado, o de enviar sus hijos a las escuelas».

Saravia también pone bajo la lupa la relación entre Estados Unidos, que será sede de 78 partidos, y México y Canadá, que entre ambos albergarán 36 encuentros. “Con los otros dos países organizadores del Mundial, el gobierno de Trump camina por la cornisa y eso tiene que ver con una política exterior bastante loca, ya que incluye por igual peleas con amigos y enemigos, siendo Israel la única excepción a esa regla”, apunta.

En el caso de México, el analista afirma: “El operativo contra ‘El Mencho’ y todo ese circo que se armó en Guadalajara me pareció una ‘muñequeada’ de la presidenta Claudia Sheinbaum para tranquilizar las aguas y bajar la tensión con el gobierno yanqui, y fue bastante inoportuno a tres meses del Mundial”. Respecto a Canadá, señala: “El vínculo también está enrarecido, como no pasaba desde hace mucho tiempo. Trump siempre ‘chicanea’ con que ese país es una provincia, ‘una estrella más’, de Estados Unidos”.

LA PAZ SEA CONTIGO. El pasado 5 de diciembre, Donald Trump recibió de Gianni Infantino el insólito ‘Premio FIFA de La Paz”. /// CEDOC PERFIL

Guerra y Paz

“En 100 días, la FIFA va a darles la bienvenida a Norteamérica, para presenciar el mayor show del mundo”. La frase fue pronunciada por Gianni Infantino, ‘el dueño de la pelota’, 48 horas antes de que Trump hiciera efectivo el ataque a Irán.

El pasado 5 de diciembre, exactamente tres meses antes de que las primeras bombas cayeran sobre Teherán, el calvo dirigente futbolero le entregó al mandatario estadounidense el galardón ‘FIFA de la Paz’, una suerte de premio consuelo tras el frustrado anhelo del Nobel. “Aquello fue humillante, para Infantino y para la FIFA”, expresa Saravia.

“Ese premio ignominioso que le entregaron a Trump exhibe la doble cara de la dirigencia del fútbol”, resalta. “De este lado del mundo uno aspiraría a que la Conmebol y la AFA se le plantaran a Infantino y le dijeran algo, pero eso no sucedió. Al final, termina siendo más interesante el planteo de Joseph Blatter, un expresidente de la FIFA que quedó fuera de juego por hechos de corrupción, quien cuestionó el premio y también las políticas de exclusión de Estados Unidos”, refiere el comunicador.

“Ese premio ignominioso que le entregaron a Trump exhibe la doble cara de la dirigencia del fútbol. De este lado del mundo uno aspiraría a que la Conmebol y la AFA se le plantaran a Infantino y le dijeran algo, pero eso no sucedió».

Es llamativa la postura de Claudio ‘Chiqui’ Tapia, teniendo en cuenta su enfrentamiento con Javier Milei, que es un amigo de Trump. Eso demuestra que la política no es un partido de fútbol y tiene muchos grises”, asegura.

Al final de su análisis, Saravia manifiesta: “Tampoco hay que olvidar a una Europa cada vez más enojada con Estados Unidos, por el aumento del costo de la energía, la problemática de los refugiados y la chance de convertirse en blanco de la contraofensiva iraní. Hay un clima político muy enrarecido en todo el planeta, y eso se va a reflejar en un Mundial que, lejos de ser una fiesta de unión de los pueblos, parece ir en camino de ser un fracaso”.

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