El superávit comercial se mantuvo en febrero, aunque se redujo a su menor nivel en ocho meses. El INDEC informó este jueves el Intercambio comercial de bienes y detalló que el saldo fue favorable en u$s788 millones.
Las exportaciones acumularon un total de u$s5.962 millones, lo que representó una baja del 2,95% interanual; mientras que las importaciones alcanzaron los u$s5.174 millones y evidenciaron un retroceso del 11,8%.
El intercambio comercial alcanzó así los u$s11.137 millones, una baja del 7,2% interanual.
El descenso en las exportaciones fue impulsado por una baja de 7,1% en las cantidades exportadas, ya que los precios aumentaron 4,4%. La serie desestacionalizada descendió 16,2% y la tendencia-ciclo, 1,0% en comparación con el mes anterior.
En tanto, la caída en las importaciones se atribuyó a la disminución de 14,9% en las cantidades, ya que los precios aumentaron 3,7%. La serie desestacionalizada registró un incremento de 8,2% y la tendencia-ciclo, una baja de 0,1%, en comparación con enero de 2026.
De esta manera, el superávit comercial fue el menor desde mayo del 2025.
Brasil y China, los principales socioes comerciales
El principal socio comercial en febrero volvió a ser Brasil, con un saldo que fue deficitario en u$s222 millones, producto de una caída del 12,5% en las exportaciones (u$s910 millones) y una merma del 18,7% en las importaciones (u$s1.133 millones).
Le siguió China, donde también el saldo fue negativo en u$s640 millones: las exportaciones subieron 67,6% interanual (u$s631 millones), mientras que las importaciones cayeron 14,7% (u$s1.271 millones). Le siguieron la Unión Europea, Estados Unidos y Paraguay.
Cómo puede impactar la guerra en las exportaciones
La guerra puede alterar, entre otros factores, el intercambio comercial argentino. Es que si bien el conflicto de Medio Oriente hasta hace pocas semanas era visto como la oportunidad argentina de aumentar su ingreso de divisas, se empezó a transformar en una preocupación seria. La señal más reciente al respecto es el desplome en la cotización de la soja en el mercado internacional, donde cayó u$s25 de golpe. Y todo indica que no se trata de un fenómeno pasajero, sino de un quiebre de tendencia.
A decir verdad, no resultó una sorpresa para los expertos del negocio agrícola. Más bien al contrario, desde hacía tiempo que llamaba la atención la tendencia alcista de la soja, que llegó a tocar u$s450 después de haber promediado los u$s380 durante el año pasado.
Y la explicación que se daba para explicar ese precio elevado es que obedecía a especulaciones geopolíticas, dado que los «fundamentals» marcaban que había más presión a la baja que a la suba.
De hecho, la oferta se encuentra en uno de sus mayores niveles históricos, con volúmenes récord de producción en los principales países exportadores: Brasil llegará a 180 millones de toneladas mientras que Estados Unidos -según la estimación del Departamento de Agricultura- cosechará 121 millones de toneladas de soja, un volumen 4,4% superior a la última cosecha.
Argentina también aportaba lo suyo, con una proyección de capacidad exportadora por 48,5 millones de toneladas, algo que dejaría este año cerca del récord histórico.
Los argumentos para sostener el precio obedecían, entonces, a la especulación política, sobre todo a la expectativa de un acuerdo entre Estados Unidos y China, que implicara un regreso de la potencia asiática al mercado internacional, donde es el principal demandante. Un acuerdo daría un impulso a la demanda mundial, pero después del anuncio sobre una reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, las expectativas se enfriaron por el conflicto en Irán.
En consecuencia, fondos de inversión que habían apostado a los commodities agrícolas, empezaron a deshacer sus posiciones, induciendo una caída de los precios.
A ese efecto de desilusión por el bajo nivel de las compras chinas, se agrega el tema geopolítico: China ha resistido la presión para sumarse a la seguridad en el estrecho de Ormuz, lo cual lleva a que las perspectivas se mantengan pesimistas sobre la oferta de petróleo.
«Un mercado alcista necesita combustible permanente. Si se deja de fogonear y encima el movimiento era de especulación y pánica, tenemos como resultado que un día vemos una baja de 25 dólares de un saque», grafica Fernando Vuelta, consultor y analista de Agroeducación.
