En medio del respaldo oficial al Jefe de Gabinete, se observan movimientos y diferencias entre los principales actores del espacio libertario, con desacuerdos que también se trasladaron al tratamiento legislativo.
Mientras el Gobierno nacional ratifica su apoyo a Manuel Adorni, el Jefe de Gabinete, la interna dentro de la administración muestra movimientos y diferencias entre sus principales sectores. Por un lado, se ubica el entorno de Karina Milei, en coordinación con figuras como Martín Menem y Eduardo «Lule» Menem, y por otro, el sector del asesor Santiago Caputo.
El episodio que reactivó las tensiones fue la difusión, en la segunda semana de marzo, de un video que mostraba a Adorni caminando en una pista del aeropuerto de San Fernando junto a un amigo. Desde el sector de Karina Milei se impulsó la versión de que la filtración provenía del entorno de Caputo, algo que fue rechazado por fuentes libertarias, quienes señalaron que el material surgió de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Pese a este incidente, los distintos sectores coincidieron públicamente en respaldar la continuidad de Adorni en su cargo. Karina Milei y su hermano lo consideran un hombre propio y leal, mientras que Caputo y su entorno también lo valoran y lo exhiben en distintos ámbitos. En la Casa Rosada circula la versión de que Adorni habría rechazado, de manera «amable», un posible avance de figuras riojanas hacia espacios dentro de la Jefatura de Gabinete.
Las diferencias internas también se hicieron visibles en otros frentes. En el partido La Libertad Avanza se registran divergencias entre Santiago Caputo y Juan Bautista Mahiques respecto a los nombres de jueces y fiscales propuestos para cubrir vacantes en juzgados federales.
Asimismo, el proceso de negociación en el Congreso para la sanción de una nueva ley de financiamiento universitario, en un contexto de fallo judicial adverso, desató un nuevo cruce. Desde el oficialismo señalaron que algunos sectores, con aval de Karina Milei, apostaron a obtener un fallo judicial favorable para evitar la necesidad de un acuerdo legislativo, algo que finalmente no ocurrió.
El modo en que convivirán estas distintas líneas internas en el futuro inmediato se mantiene como una de las principales incógnitas dentro del Gobierno.
