El empresario Alfredo Cassani, integrante del Grupo Lequio, propietario de Carnes Pampeanas, indicó que la planta frigorífica de Santa Rosa mantiene su capacidad de faena en 550 cabezas y cuestionó la estructura de costos y la falta de acuerdos para mejorar la competitividad.
El empresario Alfredo Cassani, integrante de Grupo Lequio, propietario de Carnes Pampeanas, describió a Diario Textual el panorama que atraviesa la planta frigorífica de Santa Rosa y afirmó que la empresa continúa limitada en su capacidad de crecimiento.
“No estamos donde quisiéramos estar. La planta sigue trabada en las mismas 550 cabezas de siempre, acotada, limitada a lo que tiene y a no crecer”, declaró.
Cassani sostuvo que el frigorífico enfrenta “una estructura de costos desproporcionada” y mencionó la falta de acuerdos para mejorar la competitividad de la actividad. “Lamentablemente nadie quiere entender que para invertir y levantar actividad hay que ser competitivos”, señaló.
El empresario reveló además que el grupo decidió avanzar con inversiones en la provincia de Santa Fe, en la planta de Carcarañá, y sostuvo que esos fondos podrían haberse destinado a La Pampa. “Nosotros estamos invirtiendo en aumentar faena en Santa Fe, en Carcarañá, inversión que podría haber ido a Santa Rosa, pero no hay entendimiento del gremio ni de la provincia con respecto a premios y beneficios que pudieron tener una lógica hace 40 años, pero hoy son costos que impiden el crecimiento y la generación de puestos de trabajo”, manifestó.
Cassani también enumeró otros factores que afectan al sector frigorífico y exportador, entre ellos la falta de financiamiento, las retenciones y el tipo de cambio. “Si a eso le sumamos falta de crédito, retenciones y tipo de cambio, el combo es malo. Así estamos”, concluyó.
El escenario descripto por Cassani se da en un contexto de caída del consumo de carne vacuna en Argentina, producto de la pérdida del poder adquisitivo y el deterioro de los salarios. En los últimos meses, distintas cámaras y operadores del sector advirtieron sobre una baja en las ventas internas, con consumidores que reemplazan cortes vacunos por opciones como pollo o cerdo.
La combinación entre menor demanda, costos de producción, presión impositiva y dificultades para exportar afecta a frigoríficos y plantas de faena de distintas provincias, especialmente aquellas con menor escala o costos laborales y operativos elevados.
