viernes, 16 enero, 2026
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Lustramax, el laboratorio que ensaya el Gobierno para su reforma laboral

Los reclamos y el corte en la autopista Panamericana protagonizados por empleados de Lustramax, la empresa bonaerense dedicada a la elaboración y comercialización de productos de limpieza, artículos para catering y papelería, le calzó como anillo al dedo al Gobierno. Porque se trata de una oportunidad inmejorable para exhibir ante la opinión pública la necesidad de sancionar una reforma laboral y que se clausuren esta serie de problemas que escalaron en la era Javier Milei.

La iniciativa exhibe en su artículo 134, que una protesta no puede incluir el bloqueo o toma de establecimientos laborales o industriales. También sanciona el hecho de impedir el ingreso o egreso de personas o bienes al lugar de trabajo y afectar la libertad de trabajo de quienes no adhieren a la medida.

Estas conductas pueden acarrear sanciones económicas o incluso la pérdida de personería gremial, según cómo se reglamente la norma. Es un tema que siempre generó resistencia en todo el sindicalismo, que peleó para que en el capítulo laboral de la sancionada Ley Bases de 2024 no se reglamente el artículo dedicado a bloqueos.

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Lustramax: despidos, amenazas y un conflicto gremial en pleno debate por la Reforma Laboral

En el gremialismo el análisis que hacen es simple: la norma, así como está plasmada, deja a libre interpretación a las autoridades gubernamentales y judiciales cuando hay bloqueo o cuando no. “Un trabajador puede fumar en la puerta de una fábrica y una denuncia avalada por un juez lo puede dejar sin trabajo y sin indemnización por despido”, dijo un integrante de la calle Azopardo en relación al artículo. Con una discusión candente con la CGT fundamentalmente, finalmente no hubo reglamentación. Pero, tras las elecciones de octubre, el oficialismo aparece recargado, dispuesto a zanjar la discusión imponiendo su punto de vista en el texto que consiguió dictamen en el Senado.

Y los problemas que se generaron en Lustramax sirvieron para que, con Gendarmería a cargo, se disuelvan las protestas de los empleados en las inmediaciones del establecimiento. Una escena que se puede volver habitual con la reforma laboral aprobada por el Congreso. A esa acción, le siguió una narrativa concentrada en redes sociales dedicada a defenestrar el reclamo laboral y a quienes lo sostienen, como los integrantes del Frente de Izquierda (FIT).

Los twitteros más alineados a La Libertad Avanza, como “El Buni”, concentraron críticas sobre la ocupación fundamentalmente. “Los diputados del Frente de Izquierda mandaron a ocupar la empresa Lustramax para que les den plata. Los delegados tomaron la planta sin consultarle a los empleados. Ahora la empresa se fundió y quedaron 200 trabajadores en la calle. Unos genios”, dice uno de sus posteos que más likes cosecharon.

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Sin embargo, el discurso oficial de orden y cuestionamientos a la izquierda y a los empleados tuvo su contracara. A lo largo de la jornada, delegados de la firma hablaron de la situación que atraviesan y detallaron qué sucedió para que escale la pelea que desembocó en un corte total de la autopista Panamericana esta semana.

Uno de los delegados, Leandro Gómez, denunció que la patronal avanzó con despidos arbitrarios, persecución gremial e imposición de condiciones laborales fuera del convenio colectivo, en línea con la reforma laboral que colocó el debate la gestión libertaria. También descartó haberle exigido dinero para pagar canchas y asados, como contó el empresario en distintas entrevistas, y aseguraron que estos dos beneficios habían sido «otorgados» por la empresa.

«Cuando ingresé en el 2019 las condiciones eran esclavistas. Laburábamos 10 horas de lunes a viernes. Los sábados nos hacían trabajar por un sueldo menor al de convenio. No había delegados en esta planta, y éramos 125 en ese momento. Antes no se nos pagaba la obra social», lamentó el delegado de Lustramax.

DCQ / EM

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