Agustín Rossi, diputado nacional de Unión por la Patria, afirmó que “hay causales de sobra» para que el Congreso inicie un juicio político al presidente Javier Milei por el caso Libra, aunque aclaró que su avance depende de la construcción de consensos parlamentarios más amplios. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el exjefe de Gabinete también aseguró que el peronismo debe «construir un frente lo más amplio posible» de cara a las elecciones de 2027. «Tenemos que convocar a la sociedad argentina a una nueva epopeya, que es construir una nación», dijo.
Agustín Rossi es un ingeniero civil y político perteneciente al Partido Justicialista. Es diputado nacional de Unión por la Patria por Santa Fe. Se desempeñó como jefe de Gabinete de Ministros en el gobierno de Alberto Fernández. Fue ministro de Defensa bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner entre (2013-2015 ) y con Alberto Fernández (2019 y 2021). También se desempeñó como titular de la Agencia Federal de Inteligencia.
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Con toda tu experiencia, ¿cómo ves la situación de conflicto de poderes entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo? ¿Vamos a un conflicto de poderes en algún momento antes de que termine este mandato presidencial?
Lo primero que hay que reivindicar es el trabajo de la comisión Libra. El caso Libra nace y, como todas estas cosas, después perdió actualidad y preeminencia en la discusión pública, pero la tarea que se realizó y que se llevó adelante fue una tarea muy importante. El Poder Legislativo hizo lo que tenía que hacer, periodistas de investigación hicieron lo que tenían que hacer y ahora la que tiene que actuar es la Justicia en esta situación que involucra directamente al Presidente y a la hermana del Presidente.
Cuando sucedió lo de (Manuel) Adorni, salieron en serie y en fila todo el Gobierno, la hermana del Presidente y el Presidente a defenderlo. Del caso Libra nadie dice nada. Ni el vocero del Gobierno, ni el jefe de Gabinete defendieron ni a la hermana del Presidente ni al Presidente. Nadie dice absolutamente nada, salvo alguna aparición del recientemente designado ministro de Justicia impugnando la forma en que se obtuvieron los audios.
Lo cierto es que es una situación que involucra directamente al Presidente en una estafa evidente. Yo recordaba este esfuerzo del Presidente en esa publinota, publirreportaje del chico (Jony) Viale, donde el Presidente hacía esa diferencia entre difundir y promover. Esto está penado en el Código Penal: difundir es gratuito, promover puede ser a título oneroso, y eso fue lo que terminó creando. Está claro que allí hubo una estafa, que el Presidente se prestó a esa estafa, y que para llevarla adelante cobró una cantidad de dinero junto a su círculo más cercano, que es su hermana.
Lo que pasó en la Asamblea Legislativa creo que el Presidente no fue a hacer eso. El presidente iba a la Asamblea Legislativa después de haber ganado las elecciones y después de haber tenido una performance oficialista parlamentaria en donde los objetivos que se habían planteado los habían cumplido. O sea que podía hablar como un ganador, como alguien que venía desde ese lugar. A mí me parece que el Presidente, en un determinado momento, sobreactúa la situación, sobre todo cuando nos dice a nosotros: “Ustedes me deberían aplaudir porque yo soy el presidente de todos los argentinos”. Obviamente que nosotros respondimos como podés responder. La Asamblea Legislativa está absolutamente despareja. El único que tiene micrófono es el Presidente, y además en este gobierno las cámaras enfocan solamente al Presidente o a los diputados del oficialismo.
Me parece que se salió de su eje, no volvió a encontrar nunca el eje y terminó generando un papelón, descalificando a la fuerza política opositora, descalificó a empresarios, insultándonos absolutamente a todos. Me parece que ante la sociedad, en lugar de mostrar un presidente sereno, seguro de sí mismo, con control de la situación, mostró un presidente descontrolado. Yo creo que se sacó. Yo creo que no era a propósito y que, como en el barrio, lo que hizo fue redoblar la apuesta permanentemente.
Estos temas en el bloque nuestro generan un debate, como si vas o no vas a la Asamblea Legislativa. Cuando ves lo que pasó, el debate también tiene sentido. Cuando tomás la decisión de ir es porque considerás que hay un ámbito institucional que hay que defender. Mi argumento es: Milei no defiende las instituciones, defendámoslas nosotros. Hay que ir porque el agresivo es él. Cuando uno se pone en esa situación, las palabras y las formas hablan mal no del destinatario de las agresiones, sino del que agrede.
¿Y el debate interno cuál es?
Es “nos quedamos o nos vamos”, “vamos a la sesión o no vamos”, “paramos y nos vamos”. Yo también en un momento dije: “Me levanto y me voy”.
En el debate interno, muchos de tus compañeros consideran que era algo que el Presidente tenía pensado hacer así.
Es la corriente que yo escucho mucho. Muchos me decían: “No, el presidente vino a ese lugar, vino a ponerse en ese”. Inclusive los periodistas, muchos analistas dicen: “El Presidente está cómodo en ese lugar”. Yo creo que no es así por lo que vi. El eje de su discurso era la moral como política de Estado y terminó hablando de la rectitud de los estoicos. Después pasa lo de Adorni, se conocen todos los hechos de esta semana con el caso Libra y en el medio se habló solamente de los insultos y de lo sacado que estaba el Presidente.
Con la velocidad que le impone la época, 15 días después parece hace un siglo, porque las revelaciones de los últimos días del caso Libra parecerían dar una vuelta de página. ¿Ves plausible la posibilidad de un juicio político durante lo que queda del mandato del presidente?
Hay causales de sobra para un juicio político a Milei, pero después es una decisión política. La decisión política es con qué perspectiva de éxito llevás adelante el juicio político. Porque si no, lo que te termina pasando con una decisión de esa característica es que tomás la decisión de impulsar el juicio político, no llegás a ningún lado, se te frena y te genera un desgaste en tu propia fuerza política. Entonces, la realidad es que dependería mucho de los otros bloques, no solamente nosotros. Nosotros somos 93 diputados. Se necesita un mayor consenso de otros bloques parlamentarios. En la semana en que sucede esto, el Presidente se llevó a 10 gobernadores a la Argentina Week a Nueva York. En sus provincias la pasaron mal en esa semana.
Conversábamos antes de que a la tendencia habitual de desdoblar las elecciones que se viene repitiendo en las últimas elecciones presidenciales en cada una de las provincias, se suma que hay provincias que además la tienen obligada por su Constitución, como Catamarca. Mencionabas que no habría que descartar que en febrero o marzo se esté votando y ahí empezaría toda una cadena de elecciones. Eso indicaría que, dado que La Libertad Avanza pretende tener candidatos que le compitan a esos gobernadores en cada uno de esos distritos, probablemente tengamos en noviembre con los candidatos a competir a esos gobernadores en cada una de esas provincias. ¿No sería imaginable que esos gobernadores que acompañaron al presidente tengan una fecha límite?
Sí, esa es una especulación que tiene elementos sobre los cuales asentarse. Uno se preguntaría por qué el gobernador de la provincia hace tanto seguidismo, sus senadores y sus diputados, con la política de Milei, cuando le van a plantar un candidato a gobernador en la provincia de Santa Fe. Ya le plantaron una lista de diputados nacionales y salió tercero el gobernador en la provincia de Santa Fe y siguió haciendo seguidismo. No es lo mismo un gobernador que la lista de diputados nacionales, pero quiero verlo.
La realidad es que allí también hay dos grupos. Hay un grupo de gobernadores que son de origen radical y hay un grupo de gobernadores que son de origen peronista. Los gobernadores de origen peronista están haciendo la que fracasó muchísimas veces, que es tratar de generar un intento de posicionamiento hacia el interior del peronismo, apalancándose en el opositor al peronismo. Fracasa siempre, más temprano. Los gobernadores radicales habrá que ver cómo se terminan posicionando en cada uno de sus distritos.
Venimos de dos años en donde el primer año, el 2024, esta oposición y grupos intermedios apoyaron todas las políticas de Milei, y en el 2025 cambiaron y en el 2026 volvieron a hacer lo mismo que en el 2024. Así dentro de seis meses o dentro de ocho meses, cuando entremos en el período preelectoral, puede ser que empiecen a cambiar. ¿Ese cambio los va a llevar a que puedan llegar a sostener una decisión de juicio político al Presidente? No lo sé.
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Yo me refería al clima político, donde pareciera no haber buenas noticias en el terreno económico. Simultáneamente, un presidente que se saca con facilidad, no solamente con los diputados o con los senadores que estaban allí en la Asamblea Legislativa, sino también con los empresarios. La conjunción de esos elementos me hace preguntar si no se van a crear las condiciones para que esa parte de los intermedios que estaban acercándose al Presidente se vuelvan a alejar, cómo cuando a mediados del año pasado cuando 24 gobernadores firmaron un acuerdo y un petitorio común. Y, en ese contexto, se suma el caso Libra.
Sí, está claro que la situación que hoy estamos viviendo es una acumulación. Porque es Adorni más Libra, más el desasosiego social que existe hoy en Argentina.
Y ANDIS y la candidatura de José Luis Espert…
Pero fijate que la candidatura de Espert no le impidió ganar las elecciones. Ahora, en algún lugar queda eso, eso es cierto. No soy escéptico ni mucho menos, pero creo que hay que verlo andar y ver si se generan las condiciones. Y en donde primero lo vas a sentir es en la Cámara de Diputados, porque esa Cámara funciona mucho con el humor social. Ahora tenemos un debate, que es la Ley de Glaciares. Es un debate en el que hay que ver si se mantiene esta alianza que construyó el Gobierno para las otras leyes, que le sirvió para sacar la media sanción en senadores, porque e]esta modificación, es modificar algo que funciona bien.
La actual Ley de Glaciares es una ley que se construyó con mucho esfuerzo allá durante el gobierno de Cristina (Kirchner), que logró un equilibrio. No es una ley antiminera. De hecho, la explotación minera aumentó durante todo este tiempo, pero preserva áreas estratégicas desde el punto de vista de las áreas de glaciares y de las zonas de periglaciares. Y lo más importante es que tiene constitucionalidad. Esta ley actual fue impugnada constitucionalmente y después de años la Corte Suprema de Justicia le dio la constitucionalidad del caso. Entonces, es una ley constitucional que tiene la ventaja de darle certezas a todos.
Si vos hacés un emprendimiento minero en un lugar de los que está hoy permitido, no vas a tener ningún tipo de inconveniente. Ahora, vas a modificar una ley que viene funcionando, en donde lo primero que va a suceder con esta ley, si la modifican, es que se va a empezar de vuelta la declaración de inconstitucionalidad. Y como modifica una ley que fue declarada expresamente constitucional por la Corte Suprema de Justicia, yo aventuro que esa inconstitucionalidad va a encontrar una decisión de esta característica en la Corte, que no ha cambiado demasiado.
Haciendo un pacto de lectura con la audiencia, nosotros conversamos hace años, sabemos mutuamente que ni yo personalmente ni Perfil tiene una predilección por el peronismo, sino cierta distancia. Y sin embargo, esto nos ha permitido a lo largo de los años establecer un vínculo de respeto.
Guillermo Moreno te diría que no te descubriste peronista todavía.
Exacto. Yo noto al peronismo más apichonado de lo que en realidad debería estar. Y en temas como Libra, no dándole la importancia gigantesca que a mi juicio tiene. Siempre veo a la Coalición Cívica en estos temas mucho más preocupada y probablemente desde el peronismo aceptando que un grado de corrupción es inmanente a la constitución del poder y con cierto pudor en ese tema. ¿Es correcto o injusto este juicio que acabo de emitir?
En el caso Libra claramente es injusto. Es injusto fundamentalmente porque nosotros, cada vez que logramos acuerdo con otros bloques opositores, tenemos una decisión interna de dejar que los otros bloques más chicos protagonicen más que nosotros para que no caiga dentro de la grieta. Nosotros tuvimos el vicepresidente de la comisión, y nos hubiese correspondido a nosotros presidir la comisión, pero probablemente si lo presidíamos nosotros, bloques minoritarios, pero con una mirada claramente opositora, se hubiesen sentido no contenidos. Entonces, nosotros preferimos que las cosas avancen, aunque nuestro bloque tenga que ceder en protagonismo.
Me pasaba también con (Mauricio) Macri, cuando yo fui presidente del bloque, que dejábamos muchas veces que el protagonismo lo tuviesen bloques minoritarios porque, si no, aparecía las descalificaciones. Entonces, pusimos en valor que es importante que se constituya la comisión, pero es más importante que se constituya la comisión que el rol que tengamos nosotros. Me parece que es para valorar. De hecho, uno de nuestros diputados, Juan Marino, es el vicepresidente de la comisión y tuvo un rol muy destacado en todo lo que fue la constitución de la comisión y en la tarea de la comisión, como otra diputada, Sabrina Selva, que trabajó muchísimo alrededor de ese tema.
Después está el peronismo, que hoy es como un cuerpo sin alma. Tiene piernas, tiene brazos, tiene cabeza, tiene corazón, pero le falta lo intangible, le falta lo que genera trascendencia, le falta lo que le genera sentido de futuro, le falta lo que genera pasión. En otras épocas de la historia teníamos alma y no teníamos cabeza, o la cabeza estuvo 18 años fuera de la Argentina, pero vos sabías que el peronismo en algún momento iba a volver, que el peronismo estaba, que el peronismo existía.
Entonces, cuando pasan estas cosas, como por ejemplo la del caso Libra, a veces aparece esta idea, que yo creo absolutamente equivocada y con la que estoy absolutamente en desacuerdo.
¿De que el peronismo es golpista?
No, aparece esta idea de decir que regulando llegamos al gobierno dentro de dos años, y yo creo que es un error. Nosotros tenemos que despertar algo, se tiene que mover algo en el conjunto de la sociedad y lo tenemos que lograr nosotros, en ese sentido.
¿Creés que hay un mal diagnóstico?
No sé, pero no creo que el diagnóstico correcto sea “regulando llegamos”. El diagnóstico tiene que ser que nosotros tenemos que convocar a la sociedad argentina a una nueva epopeya, que es construir una nación. Construir una nación en donde nos respetemos, nos valoremos. Yo sé que las analogías no significan homologaciones, pero durante la dictadura militar se creó la Multipartidaria. ¿Qué había de consenso entre esos partidos? Dos cosas: democracia y elecciones.
Entonces yo creo que nosotros tenemos que construir un consenso que podrá tener o no expresión electoral, que diga: “Estos personajes como Milei, como Karina Milei, nunca más”. Este señor que se para en un lugar payasescamente y dice que es «el presidente más sionista del mundo, vamos a ganar la guerra”, nunca más. Eso es lo que tiene que construir el peronismo.
Antes era “elecciones” y “golpe de Estado nunca más”. ¿Cuál sería hoy el equivalente?
Los libertarios, una expresión como la que está gobernando hoy la Argentina.
¿Sería un cinturón sanitario?
No, a la figura del cinturón sanitario me cuesta encontrarle similitud acá en la Argentina. Lo que digo es que hay que dar una vuelta de página de esto. Fijate lo que dice Milei de la justicia social. ¿Cuándo lo dijo? Lo dijo cuando ganó las PASO: lo primero que dijo fue: “La justicia social es un robo”. Lo dijo el otro día en la Asamblea Legislativa, lo volvió a decir durante lo de los empresarios. Y nosotros construimos un país, construimos una sociedad donde ese es un valor que está extendido en todos los argentinos, no le pertenece al peronismo, como la ley de educación inicial, la 1420, Julio Argentino Roca y Domingo Faustino Sarmiento.
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Cuando se decía “militares nunca más” y “elecciones ya”, no se estaba diciendo Jorge Videla nunca más, se estaba diciendo «nadie que represente esta categoría». Entonces, mi planteo es: ¿qué representa Milei? ¿Un outsider?
No, es una ultraderecha antidemocrática.
Entonces, el planteo sería poder asociar a la figura de los libertarios como un significante de la antidemocracia, en cuyo caso lo que hay es que revalorizar la democracia.
Hay que revalorizar la democracia, hay que revalorizar el disenso, hay que revalorizar el consenso, hay que revalorizar el respeto. Hay que valorizar una cantidad de cuestiones. Tenemos que construir un frente lo más amplio posible, desde la izquierda hasta los arrepentidos del PRO, en una expresión de estas características. Algunos me dicen que eso es imposible. Y yo digo que cuando uno analiza la historia argentina ve que hay valores que están desparramados en todas las familias políticas, que no le pertenecen a una sola y que tuvieron distintos orígenes.
Se discutió la reforma laboral, y la jornada laboral de 8 horas es de 1929, cuando Hipólito Yrigoyen era el presidente. Es decir que seguramente un bisabuelo nuestro debe haber celebrado esa decisión, una ley que estableció la jornada laboral de 8 horas. Entonces, todos esos valores, independientemente de los partidos políticos, están expresados en distintas corrientes de pensamiento, en distintas familias políticas. A mí me parece que todo está de un lado y esto que desprecia todo esto tiene que estar en otro lado.
¿Y eso te lo imaginás como un proceso de aproximaciones sucesivas, donde primero tendría que haber un candidato del peronismo y luego una eventual interna junto con otros partidos? ¿Cómo ves que tendría que resolverse el liderazgo en el peronismo?
Lo primero que tenemos que tratar de hacer es preservar las PASO. Para mí, el sistema de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias siempre fue un buen sistema, porque le saca al partido político, al cenáculo partidario, la posibilidad de elegir exclusivamente los candidatos. Si antes era un buen sistema, ahora es absolutamente necesario tratar de mantenerlo y de que se expresen todas las corrientes políticas que se quieran expresar. Si no hay PASO, habrá que buscar consensos igual.
¿No una interna?
sí, una interna. Si se puede hacer una interna, sí. Si sostenemos las PASO, están las PASO, y si no, tendrá que haber una interna abierta, pero hay que construir primero el continente. Lo que no creo es que haya que hacer una interna del peronismo para ver el candidato del peronismo.
¿Lo que vos planteás es una interna que incluso trascienda al peronismo?
Sí, en unas PASO, pero hay que construir un frente lo más amplio posible para que en ese frente, todos los candidatos que quieran participar, con sus listas de diputados nacionales, con sus listas de senadores nacionales, puedan participar en las PASO.
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