A 50 años del golpe genocida, sobran los motivos para ganar las calles
Hoy, los negacionistas intentan cuestionar la cifra de las y los 30.000 compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos porque, si la clase trabajadora se pone de pie y desafía sus planes de ajuste y entrega del país, nos adelantan hoy que estarán dispuestos a repetir la historia.
Reivindican el genocidio porque las políticas de entrega que aplican hoy son las mismas de Martínez de Hoz, y saben que ese nivel de miseria solo pasa con represión. Gobiernan para las mismas patronales que se beneficiaron con el exterminio, mientras los genocidas mantienen el pacto de silencio, ocultando dónde están nuestros desaparecidos y el destino de los más de 400 bebés apropiados en la dictadura. Por eso, quienes históricamente exigimos las listas y la apertura de los archivos del gobierno militar, junto a las Madres y Abuelas, luchamos permanentemente contra el ajuste de la derecha y de todos los gobiernos; vamos a enfrentar el negacionismo en cada facultad, en cada lugar de trabajo y en las calles. ¡Son 30.000 y fue genocidio!
Los mismos grupos empresarios, como Ledesma de la familia Blaquier, que con sus apagones detuvieron a 400 personas en julio de 1976 -de las cuales 33 permanecen desaparecidas-, la minera El Aguilar, que también prestó sus camiones para la detención de obreros, o Techint de la familia Rocca, que tuvo campos de concentración en el predio de la fábrica; ellos son los que idearon y financiaron el golpe en Argentina. Son los mismos que hoy explotan y despiden trabajadores, saquean nuestros recursos y hambrean a los pueblos del mundo. No podemos levantar las banderas de los 30.000 sin denunciar el genocidio que hoy el Estado de Israel comete contra el pueblo palestino y la guerra que junto con Estados Unidos lanzaron contra Irán. ¡Por la derrota de Estados Unidos y el estado sionista de Israel en Medio Oriente! ¡Por una salida obrera y socialista por y a favor de las mayorías trabajadoras en Medio Oriente!
El peronismo y la antesala de la dictadura: Operativo Independencia y Triple A
La necesidad de un documento independiente, no es un capricho ni sectarismo; es una obligación histórica. No se puede marchar por «Memoria, Verdad y Justicia» sin señalar el rol de los gobiernos electos previa y posteriormente al golpe, los dirigentes sindicales, entre otros actores institucionales que adelantaron o facilitaron la impunidad de los artífices civiles, militares y eclesiásticos de la dictadura.
Nuestra provincia y la región fueron parte de una avanzada represiva antiobrera y antijuvenil desde fines de 1974. Tal como señala el comunicado del FIT-U, el rol del gobierno de Isabel Perón, la ejecución del Operativo Independencia (el laboratorio del genocidio en el Norte dirigido contra los combativos trabajadores azucareros y sus familias) y el accionar de las bandas fascistas de la Triple A, fundadas por Perón y López Rega o con el auxilio de figuras del PJ jujeño como el exgobernador y senador, José Humberto Martiarena, son claves para entender cómo se llegó a la dictadura. En la región no se puede olvidar que el gobernador de Salta, Miguel Ragone, que ingresó por el peronismo al poder con el apoyo de la CGT, fue secuestrado y desaparecido el 11 de marzo de 1976, semanas previas al golpe.
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Aunque la descripción histórica de los procesos exceda claramente los propósitos de este artículo, Jujuy, Salta y Tucumán fueron laboratorios de represión y persecución previos al golpe donde el PJ jugó un papel clave.
La historiadora jujeña, Adriana Kindgard [1], explica cómo en respuesta a procesos de lucha profundos en los ingenios (Ledesma, La Esperanza) y en Mina El Aguilar, el gobierno de Carlos Snopek —llegado al poder en 1973, en la “primavera camporista”— intentó conciliar los intereses de sectores combativos del movimiento obrero con sectores conservadores del propio peronismo, encabezados por Martiarena, quien contaba con el apoyo de sectores sindicales y de la juventud. Desde febrero de 1974 comenzaron los hostigamientos de la Policía Federal (que actuaba en todo el país junto a la Triple A) con el intento de secuestro de dirigentes de la Tendencia Revolucionaria como Juan Carlos Arroyo (luego detenido desaparecido). Posteriormente a la muerte de Perón, el accionar de la derecha se profundiza. Durante el año 1974 son detenidos dirigentes azucareros de Ledesma como Jorge Weisz y el abogado del sindicato, Carlos Patrignani; ambos se encuentran desaparecidos. Ese mismo año intervienen la intendencia de Libertador General San Martín, destituyendo al intendente Luis Arédez (desaparecido). Entrado marzo de 1975, bajo el marco del Operativo Independencia, se produjo la intervención del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (Soeail), que en aquel entonces también nucleaba a los trabajadores papeleros.
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La Escuela Nacional Normal Mixta de Maestros se convirtió en un foco de resistencia junto con los hijos de los trabajadores del Ingenio Ledesma. En 1974, la «Lista Celeste», conformada por estudiantes que enfrentaban la disciplina de una dirección ligada a la empresa, ganó las elecciones del Centro de Estudiantes frente a la lista de los hijos de los jerárquicos del Ingenio. Bajo la orientación de docentes militantes como Dora María Rebecchi (esposa de Jorge Weisz) y Carlos Alberto Melián, los jóvenes comenzaron a organizarse y a estrechar vínculos con el abogado Carlos Ernesto Patrignani. Esta unidad obrero-estudiantil se tradujo en acciones como la toma de la escuela por reclamos sanitarios en 1975, hasta la participación en la movilización en defensa del Sindicato del Azúcar tras su intervención. Muchos de estos estudiantes fueron perseguidos y desaparecidos en lo que hoy se recuerda como «La Tarde de los Lápices» de Jujuy. Esta solidaridad de los estudiantes también se daba con quienes se iban a estudiar la universidad en Tucumán, ellas y ellos, serán también víctimas de los apagones de 1976.
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El caso de otros dirigentes sindicales no fue diferente. El extitular de Aoma, Avelino Bazán, quien incluso habiendo llegado a ser diputado durante la década de los 60 con el apoyo de Martiarena, luego es destituido de su cargo como director de Trabajo durante la gobernación de Snopek. Tras el golpe será detenido en pleno centro de San Salvador de Jujuy y desde entonces se encuentra desaparecido. La combativa dirigente de la docencia, Marina Vilte, integrante del peronismo revolucionario, fue detenida el 24 de marzo de 1976, luego liberada y, tras su vuelta a la actividad sindical-social, el 31 de diciembre de 1976 fue detenida y desaparecida. Por último, destacamos el caso de dirigentes sindicales como Máximo Tell que, pese a colaborar armando listas de otros pares “contaminados de marxismo”, fue secuestrado y desaparecido.
Pasado y presente
Este breve repaso de la previa al golpe militar en la provincia con el peronismo en el poder, nos lleva a pensar algunas cuestiones de fondo que hacen a nuestro presente y futuro. Una de ellas reside en por qué no podemos tomar livianamente cuando dicen que, ante la derecha, “hay que tragarse sapos” y en las elecciones hay que votar al candidato menos malo (Scioli, Alberto, Massa). La historia del último ascenso revolucionario demostró que en la medida que las contradicciones de la lucha de clases avanzan, si desde la clase trabajadora, la juventud y los sectores populares no se llega con una organización política independiente de los patrones, la derecha no dará respiro y se “tragará” al ala izquierda del movimiento obrero y popular.
En Jujuy lo sabemos muy bien porque esa derecha que actuó con el “operativo independencia” antes del último golpe, en la vuelta de la democracia, ha demostrado siempre su odio de clase a todos aquellos y aquellas que desafiaron o desobedecieron al régimen político-patronal. Persecuciones, detenciones, fraudes electorales, proscripciones a diputados electos, represión indiscriminada a comunidades, jóvenes y trabajadores como en junio de 2023, entre un largo combo; que en los últimos años ha puesto nuevamente al desnudo lo que hay detrás de su democracia.
Se trata de un régimen dueño de las tierras, dueño de las fábricas, comercios y servicios que explota todos los días la fuerza de la clase trabajadora, impone su instinto de mandamás, discrimina por género, color de piel o sexo desde su condición de propietarios. Además, son los que controlan las muestras de arte y la cultura en pleno uso de las herramientas de su Estado.
Preparar nuestro futuro
Bajo esta reconsideración de los hechos históricos y a la luz de los desafíos del presente es que esta semana peleamos por una movilización unitaria y con un documento independiente este 24M, en la asamblea interclaustros de Humanidades (ante las autoridades del centro de estudiantes, Franja Morada y agrupaciones del PJ), y en la asamblea de la carrera de Historia. A la vez que abrimos la reflexión entre las fuerzas que son parte del FITU en Jujuy. Esto también fue importante porque permitió que las y los compañeros del MST, después de abstenerse de los debates en las distintas asambleas en Humanidades, se sumen a la marcha unitaria y al documento independiente, a diferencia de otras ciudades y localidades donde sostienen otra política.
Sin dudas, la movilización unitaria y la lectura del documento independiente será un momento de acción y reflexión de todas y todos aquellos que venimos enfrentando los planes reaccionarios de Trump, al FMI, a Milei, Sadir y las grandes patronales.
A 50 años del último ensayo revolucionario, el mejor homenaje que podemos rendir a las y los 30.000 compañeros y compañeras detenidos y desaparecidos es pelear por construir una organización política propia que ponga de pie a la clase trabajadora y, con su fuerza social, nos permita terminar con la herencia de la dictadura y el capitalismo.
[1] Kindgard, Adriana. «La dirigencia peronista jujeña y el movimiento obrero en el tercer gobierno de Perón: del entendimiento a la violencia política». PolHis, año 6, n.º 12, segundo semestre 2013, pp. 142-159.
