domingo, 29 marzo, 2026
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Grete Stern: los fotomontajes que revelaron los sueños de las mujeres

Una ventana única a los anhelos y conflictos íntimos de las mujeres argentinas de fines de los años cuarenta se abre en el Museo del Libro y de la Lengua. La exposición «El inconsciente óptico: Grete Stern y Gino Germani en la revista Idilio 1948-1951» reúne, por primera vez en su totalidad, los 146 fotomontajes que la artista alemana-argentina realizó para ilustrar los sueños que las lectoras enviaban a la publicación.

Un consultorio psicoanalítico en papel

El 26 de octubre de 1948 aparecía en los kioscos «Idilio», una revista de la editorial Abril dirigida al público femenino. Entre sus páginas, convivían consejos domésticos tradicionales con una sección revolucionaria para la época: «El psicoanálisis te ayudará». Esta invitaba a las lectoras a completar un cuestionario y narrar sus sueños más significativos, prometiendo un análisis personalizado. La respuesta fue masiva. Cientos de mujeres, bajo seudónimos como «Triste y sola» o «Lirio entrerriano», encontraron en este espacio un canal inédito para expresar sus miedos, frustraciones y fantasías.

El equipo detrás de los sueños

La interpretación de los relatos oníricos estaba a cargo del sociólogo italiano Gino Germani, quien firmaba como Richard Rest. Su trabajo consistía en analizar las cartas y clasificar los sueños en categorías como «angustia», «aislamiento» o «disconformidad». Con estas interpretaciones textuales, Germani le pasaba el material a Grete Stern, quien tenía la tarea de traducirlos a imágenes.

La mirada vanguardista de Stern

Grete Stern, formada en la mítica escuela alemana Bauhaus, había emigrado a la Argentina huyendo del nazismo. Para la serie «Sueños», empleó la técnica del fotomontaje, utilizando como modelos a familiares, amigos y a su empleada doméstica. La escenografía y el vestuario eran cotidianos, extraídos de su entorno inmediato, lo que dotaba a las imágenes de una poderosa sensación de realidad perturbada.

El eje de cada composición era siempre una figura femenina en situación de conflicto, reflejando temas que obsesionaban a la artista. En uno de los fotomontajes más emblemáticos, una mujer plancha directamente la figura de su marido, una metáfora visual potente sobre las tensiones domésticas. A partir de 1950, la sección incorporó preguntas más incómodas y avanzadas, invitando a las lectoras a reflexionar sobre su insatisfacción laboral, la certeza del amor o sus verdaderos deseos.

Un legado recuperado

La muestra, coordinada por Inés Ulanovsky, se basa en la colección casi completa de la revista que conserva la Biblioteca Nacional. Se exhiben las reproducciones de la página 2 donde se publicaban semanalmente estos trabajos. La exposición permanecerá en el Museo, ubicado en Las Heras 2555, hasta el 31 de mayo, ofreciendo una mirada fascinante a un experimento único donde el psicoanálisis, el arte vanguardista y la cultura de masas se entrelazaron para dar voz a una generación de mujeres.

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