domingo, 29 marzo, 2026
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Laura Tuny: de Etelvina a la música con proyección internacional

El guardapolvo impecable y el moño perfecto de Etelvina Baldasarre quedaron grabados en la memoria de quienes, entre 1982 y 1985, seguían la tira infantil ‘Señorita Maestra’ por ATC. Detrás de ese personaje clasista y altanero, que se convirtió en la antagonista favorita del público, estaba Laura Tuny, una actriz cuya carrera comenzó mucho antes de aquellos desplantes a Cirilo Tamayo.

Los inicios: de la medicina a la televisión

Su primer acercamiento a los medios fue a través de su padre, un cardiólogo columnista del programa de divulgación médica ‘La salud de nuestros hijos’, conducido por el doctor Mario Socolinsky. Con menos de seis años, Laura y su hermana oficiaban como ‘modelos’ para las demostraciones en vivo de su progenitor. Fue en ese contexto donde un productor la descubrió, abriéndole las puertas a ‘Cantañiño’, un grupo con el que grabó dos álbumes y tuvo su primera temporada televisiva.

El éxito y el sello de Etelvina

Tras un paso por el grupo infantil ‘Agüita Clara’, inspirado en el estilo de ABBA, llegó el rol que definiría su reconocimiento público. Durante tres años, dio vida a Etelvina, la alumna antipática de la maestra Jacinta Pichimahuida, interpretada por Cristina Lemercier. «Estoy muy orgullosa de lo que hice, porque eso fue el inicio de mi carrera y gracias a eso pude hacer un montón de otras cosas», reflexiona la artista.

Un personaje extremo y querido

Contrario a lo que podría pensarse, la villana de la escuela fue ampliamente apreciada por la audiencia. Tuny analiza este fenómeno: «Era un personaje demasiado extremo, pero por eso todos comprendían que era solo eso. La gente en ningún momento me tiró ‘mala onda’ u odio; simplemente sabían que era un personaje». Incluso hoy, sus seguidores le confiesan que «la odiaban, pero que también la amaban y querían ser como ella».

La vida después del éxito infantil

La repercusión del personaje le permitió continuar actuando en ciclos como ‘Clave de Sol’, ‘Alta Comedia’ y ‘El sodero de mi vida’. Sin embargo, su camino tomó un rumbo inesperado hacia la danza, dedicándose profesionalmente a la salsa durante su auge. Pero la música, constante en su vida, nunca se fue. «Me iba preparando para la música, le empecé a dar forma a las canciones y, cuando sentí más o menos que estaba preparada, dije: ‘Bueno, ahora sé lo que quiero hacer a nivel musical, es el momento'», relata.

Superando el mito de la «maldición»

La actriz se refirió también a las trágicas muertes de algunos colegas de la serie de los 80, que algunos asociaron a una supuesta «maldición». «Es una tontería porque en todos lados pasan cosas. Éramos unos elencos enormes, tres generaciones de elencos, 40 personas por elenco, o sea, es imposible que no pasen cosas», sentenció, recordando en cambio los momentos de felicidad y juego durante las grabaciones.

Hoy, Laura Tuny mira con orgullo un recorrido que la tiene nuevamente en el centro de la escena, pero desde la música, con una proyección que ha alcanzado el cine internacional. Lejos de renegar de su pasado, lo abraza como el sólido cimiento de una carrera multifacética que continúa sorprendiendo.

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