En un fútbol argentino donde a menudo priman los resultados inmediatos, Defensa y Justicia, bajo la conducción técnica de Mariano Soso, insiste con un estilo de juego asociativo y ofensivo. Este proyecto, que algunos tildan de contracultural, encuentra en el uruguayo Juan Manuel Gutiérrez Freire a uno de sus máximos exponentes y una de las sorpresas positivas del campeonato.
Un equipo con sello propio
El Halcón no solo ocupa un lugar destacado en la tabla de posiciones del Grupo A, sino que es el único equipo que permanece invicto tras once fechas, con cuatro triunfos y siete empates. Con 15 goles a favor, es una de las escuadras más goleadoras, sustentando su buen momento en un juego de posesión y una defensa sólida, articulada por la dupla experimentada de David Martínez y Emiliano Amor.
La apuesta de Mariano Soso
La filosofía del entrenador Mariano Soso, que prioriza el toque y la gambeta, ha encontrado en Florencio Varela un terreno fértil. En el mediocampo, la complicidad entre Aaron Molinas y Rubén Botta, con el lujo de Ever Banega como alternativa, le da un perfil distintivo al equipo, alejado de los esquemas más comunes del fútbol local.
La revelación uruguaya
En este contexto, la irrupción de Juan Manuel Gutiérrez Freire ha sido fundamental. El extremo de 24 años, nacido en Atlántida, Uruguay, llegó a préstamo y rápidamente se ganó un lugar. Con habilidad, desequilibrio y una notable capacidad para definir, ya lleva tres goles y dos asistencias en la presente temporada.
Su gol más memorable fue el que cerró la victoria 2-0 ante Unión, en un contragolpe espectacular que recorrió medio campo. También fue figura clave en la histórica goleada 5-2 ante San Lorenzo en el Gasómetro, donde anotó un tanto de primera intención y provocó un penal.
Proyección y mentalidad
Formado en Danubio y con un paso por el fútbol español en el Almería B, Gutiérrez fue considerado en 2019 entre las 60 promesas mundiales por el diario The Guardian. Lejos de conformarse, el jugador se define como un estudiante constante del fútbol, analizando a referentes como Benzema, Lewandowski o Bruno Fernandes para mejorar su juego.
«Me gusta tener campo para correr, enfrentarme a los defensores y aprovechar las oportunidades», explica el uruguayo, quien se siente más cómodo como mediapunta o por las bandas. Su adaptación ha sido tan rápida que la hinchada de Defensa y Justicia ya lo ha adoptado con cánticos específicos, renovando una histórica afinidad del club con futbolistas orientales.
Con su bigote característico y una prosa elocuente, Gutiérrez representa la combinación perfecta entre talento fresco y mentalidad aplicada. En un equipo que juega a «la nuestra», él es, sin duda, uno de los principales argumentos para soñar con grandes objetivos esta temporada.
