La ministra de Educación de La Pampa, Marcela Feuerschvenger, participó de la jornada “Viralicemos la paz” en la Escuela Normal Clemente Andrade, donde se rechazaron los recientes retos virales y amenazas que afectaron a unas 50 escuelas de la provincia.
La ministra de Educación del Gobierno de La Pampa, Marcela Feuerschvenger, participó de la jornada que la comunidad educativa de la Escuela Normal Clemente Andrade denominó “Viralicemos la paz”, una actividad en la que estudiantes y docentes secundarios se movilizaron en la plaza San Martín en respuesta a los recientes retos virtuales y a las situaciones de violencia registradas en unas 50 escuelas de La Pampa. Estudiantes, docentes y familias se reunieron este jueves por la mañana para rechazar la violencia y los desafíos virales que alteraron la convivencia escolar.
“Son hechos que no se pueden pasar por alto cuando afectan la vida de las personas”, sostuvo la funcionaria en diálogo con la prensa. “Muchos lo tomaron como una broma, pero hay que entender que es un delito que está atentando contra la integridad física de las personas”, dijo Feuerschvenger. Hasta el momento hay unos 60 casos en La Pampa.
El primer caso ocurrió el viernes 17 de abril en un colegio secundario de 25 de Mayo. En un baño de mujeres, escribieron que iba a haber un tiroteo. Luego se registraron episodios similares en colegios de General Pico y Santa Rosa. Con el correr de los días, hubo casos en Rancul, Realicó, Eduardo Castex, Toay, Macachín, Lonquimay, Parera, General Acha, Trenel, Jacinto Arauz, Victorica, Intendente Alvear y Metileo. La mayoría de las amenazas aparecieron en baños, aunque también circularon por redes sociales.
La situación generó alarma, en un contexto marcado por un tiroteo mortal en la provincia de Santa Fe. La Provincia se constituyó en querellante y la Justicia ordenó allanamientos –con secuestros de armas en domicilios de padres–, además de análisis de celulares e intervenciones en redes sociales. Las autoridades judiciales y educativas lograron identificar a buena parte de los estudiantes que realizaron las amenazas. Todos eran menores de 16 años, por lo tanto inimputables. Algunos tenían apenas 11 años, como en un caso registrado en Macachín.
El último episodio se detectó –al menos hasta el momento– en un colegio primario de Metileo. “Se trató de un nene que admitió el error. Intervino Educación”, señaló el fiscal Guillermo Komarofky, de la Segunda Circunscripción Judicial, en diálogo con Diario Textual.
