lunes, 25 mayo, 2026
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Pequeño J declaró: negó participación en el triple crimen y pidió perdón a las familias

Tony Jenzel Valverde Victoriano, conocido como Pequeño J, amplió su declaración ante el juez federal N° 2 de Morón y negó haber participado en el triple crimen de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez. También confirmó que conocía a dos de las víctimas y pidió perdón a los familiares.

Tony Jenzel Valverde Victoriano, alias Pequeño J, amplió su declaración ante el juez federal N° 2 de Morón, Jorge Rodríguez. En su testimonio, sostuvo que no participó del triple crimen ocurrido en Florencio Varela, confirmó que conocía a dos de las víctimas y pidió perdón a las familias. La declaración se realizó de manera virtual desde la cárcel de Marcos Paz.

Según el acta a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, Pequeño J relató su ingreso ilegal a la Argentina en octubre de 2024 desde Bolivia, cruzando a Jujuy y luego viajando en micro hasta la Terminal de Retiro de Buenos Aires. Allí preguntó cómo alquilar un cuarto y le sugirieron el barrio Zabaleta. Comenzó vendiendo ropa de forma ambulante, comprando mercadería en La Salada.

A los tres meses de su llegada, se encontró con Miguel Ángel Villanueva, a quien conocía de Trujillo, Perú. Villanueva le ofreció trabajo como ayudante. A inicios de 2025, Pequeño J comenzó a trabajar con Villanueva, alias “Julio”, “Gonzalo” o “Gato”, y conoció a Celeste, otra acusada que inicialmente era empleada y luego inició una relación con Villanueva.

El 6 de septiembre de 2024, Villanueva le indicó que fuera al barrio de Flores a buscar a dos chicas. Allí conoció a Morena Verdi y Lara Gutiérrez, dos de las víctimas. Una semana después, volvió a encontrarse con ellas en un boliche de Flores, donde supo que se realizaría una “fiesta”.

El 18 de septiembre, Villanueva le ordenó ir a Quilmes a recibir a personas para llevarlas a su casa. Junto a Nero y “El Gordo”, llegaron a la vivienda de Florencio Varela donde ocurrieron los asesinatos. Allí, “El Gordo” señaló un lugar al costado de la parrilla para “poner las cosas” y preguntaron si los vecinos dirían algo; Villanueva y Celeste respondieron que no.

El 19 de septiembre, día de los crímenes, Villanueva llamó a Pequeño J para que acompañara a “El Gordo” a comprar un auto. Esa noche, Pequeño J afirmó que llegó a su casa, jugó al juego “Street Fighter”, compró pollo en un restaurante peruano y se fue a dormir. A la madrugada del 20, Nero y Matías Osorio llegaron a su casa; Osorio tenía la ropa mojada, se bañó y se cambió. Luego, Osorio le entregó un arma y le pidió que la escondiera en la casa de su novia Micaela, pero Pequeño J se negó. Horas después, se trasladó a esa vivienda y al ver la televisión se enteró del caso.

Al ver su rostro en los medios, Pequeño J declaró haber sentido “mucho miedo y confusión”. Habló con Osorio y acordaron huir a Perú. Viajaron en remis desde José C. Paz hasta Bermejo, cruzaron la frontera en bote. Pequeño J pidió a Micaela que escondiera la pistola en un colchón y quemara la maleta de su tío. En Perú, le dijo a Osorio que no podía alojarlo en la casa de su madre. Pagó 300 dólares a un trailero para llegar a Lima, pero fue detenido en Pucusana a fines de septiembre.

Por consejo de su abogado, se acogió a la extradición pasiva, señalando que “las cosas en Argentina estaban calientes”. Estuvo siete meses en el penal de Cañete, Perú, hasta su extradición a Argentina a comienzos de mayo.

En el cierre de su declaración, Pequeño J pidió disculpas a las familias de las víctimas: “Lamento mucho sus pérdidas, sé lo que se siente perder a un ser querido, pero soy inocente”. También afirmó que sus tíos, Manuel David Valverde Rodríguez y Luis Alan Valverde Rodríguez, están siendo injustamente acusados porque encontraron sus documentos en su casa, cuando realizaban trámites de residencia en Uruguay.

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