La Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Comunitario Evita, de Santa Rosa, conmemoró su décimo aniversario con la habilitación de una habitación exclusiva para pacientes. El servicio público es el único de su tipo en la provincia de La Pampa.
La Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Comunitario Evita, de Santa Rosa, cumplió diez años de funcionamiento y celebró el aniversario con la habilitación de una habitación exclusiva destinada a pacientes que requieren este tipo de atención. El nuevo espacio fue diseñado para brindar mayor comodidad, privacidad y acompañamiento familiar, con el objetivo de dignificar la internación y aliviar el sufrimiento en momentos complejos.
El servicio, único de carácter público en toda La Pampa, trabaja con pacientes que enfrentan enfermedades graves o potencialmente mortales, mediante un abordaje integral que contempla aspectos físicos, psicológicos, sociales y espirituales.
El subsecretario de Salud, Gustavo Vera, destacó la importancia de la fecha y la vinculó con las políticas sanitarias impulsadas por el Gobierno provincial.
“Celebramos los diez años del programa de cuidados paliativos habilitando una habitación especial y un espacio humanizado en el Hospital Evita”, afirmó.
También resaltó el crecimiento de la Unidad y la ampliación de su alcance. “Los cuidados paliativos están destinados a cualquier persona con problemas graves de salud, más allá de las patologías oncológicas. Contamos con un equipo interdisciplinario reconocido que trabaja tanto en internación domiciliaria como hospitalaria”, expresó.
Vera sostuvo que el fortalecimiento de este enfoque responde a una decisión política sostenida del gobernador Sergio Ziliotto, basada en una concepción de la salud como derecho.
Calidad de vida y alivio del sufrimiento
El director del Hospital Comunitario Evita, Hugo Argüello, explicó que los cuidados paliativos buscan mejorar la calidad de vida de pacientes y familias que atraviesan enfermedades graves.
“El objetivo es prevenir y aliviar el sufrimiento mediante el tratamiento del dolor y otros síntomas físicos, pero también acompañando los aspectos psicológicos y espirituales que aparecen en estas situaciones”, señaló.
Indicó que el trabajo del equipo se apoya en una mirada integral de la persona y no exclusivamente en el tratamiento médico tradicional.
Diez años de crecimiento
La coordinadora de la unidad, Marcela Pedetti, recordó que cuando el servicio comenzó a funcionar, la internación domiciliaria era una modalidad reservada al subsector privado.
“Cuando asumimos el desafío de poner en marcha esta Unidad en el hospital público, comenzamos con un pequeño equipo de enfermería que atendía pacientes con secuelas neurológicas graves y parálisis cerebral”, relató.
Con el tiempo, el equipo se especializó en cuidados paliativos y amplió la atención a pacientes oncológicos en sus domicilios.
Pedetti explicó que la apertura del consultorio externo estaba prevista antes de 2020, aunque debió postergarse por la pandemia. Una vez superada la emergencia sanitaria, el proyecto pudo concretarse en un espacio más amplio y confortable.
El paciente y la familia, una misma unidad de atención
La profesional remarcó que la filosofía de trabajo de la Unidad considera al paciente y a su entorno afectivo como una sola unidad de tratamiento.
“Buscamos optimizar la calidad de vida y controlar activamente los síntomas derivados de la enfermedad y de los tratamientos. El acompañamiento también incluye a las familias, especialmente en la etapa final de la vida”, explicó.
Añadió que, siempre que sea posible, se procura respetar el deseo de permanecer en el hogar, rodeado de afectos y pertenencias.
Pedetti también señaló que persisten ideas erróneas sobre la especialidad. “Todavía existe la creencia de que los cuidados paliativos intervienen únicamente cuando no hay nada más por hacer. El abordaje ideal comienza desde el diagnóstico de una enfermedad de mal pronóstico, porque permite acompañar mejor a la persona y a su familia”, sostuvo.
Un equipo interdisciplinario
La Unidad está integrada por médicos paliativistas, una pediatra que articula con el Hospital Favaloro, una psicóloga especializada en psicooncología, kinesiólogos, una terapista ocupacional, una trabajadora social, enfermeras, personal administrativo y choferes.
Pedetti destacó además el acompañamiento permanente de áreas como Farmacia, Laboratorio, Diagnóstico por Imágenes y el sector de internación.
“Afrontar el sufrimiento ajeno nos conecta con nuestra propia fragilidad. Por eso también generamos espacios de contención para el equipo, donde compartimos experiencias y procesamos los duelos que atravesamos”, explicó.
Una habitación pensada como un hogar
La incorporación más reciente fue la refuncionalización de una habitación destinada a pacientes que no pueden transitar la etapa final de la vida en sus domicilios.
“Buscamos que sea lo menos parecida posible a una habitación hospitalaria y lo más cercana a un hogar”, indicó Pedetti.
El espacio cuenta con un régimen flexible de visitas que permite la permanencia de familiares sin restricciones horarias e incluye la posibilidad de recibir a hijos pequeños.
Además, posee vista a uno de los jardines internos del hospital. El proyecto contempla la creación de un patio accesible con mesas, bancos, vegetación y espacios de sombra para que los pacientes puedan disfrutar actividades al aire libre cuando las condiciones lo permitan.
“La formación en cuidados paliativos nos llevó a fortalecer una medicina basada en la empatía, la compasión y el consenso con cada paciente. Nuestro compromiso es seguir humanizando la atención y acompañando a las familias en cada etapa del proceso”, concluyó Pedetti.
