martes, 9 junio, 2026
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Pobreza infantil cayó al 42,3% en 2025, según Unicef; proyectan un rebote en 2026

Un informe de Unicef Argentina indicó que la pobreza infantil descendió al 42,3% en el segundo semestre de 2025, el nivel más bajo desde 2018. El organismo advirtió que la recuperación es frágil y que el indicador podría subir al 44,4% en el primer semestre de 2026.

La pobreza infantil en Argentina registró una reducción durante 2025 y alcanzó el 42,3% en el segundo semestre del año, el nivel más bajo desde 2018, de acuerdo con un informe difundido por Unicef Argentina. Según el estudio, al cierre de 2025 había 5,1 millones de niñas, niños y adolescentes en hogares pobres, frente a los 6,3 millones registrados un año antes.

La indigencia infantil también mostró una mejora y bajó al 9,4%, equivalente a unos 1,1 millones de menores cuyos hogares no alcanzan a cubrir la canasta básica alimentaria. El informe, denominado “Pobreza monetaria y privaciones vinculadas a derechos en niñas y niños. Argentina 2016-2025”, permitió dimensionar la recuperación observada luego del deterioro social registrado durante el primer semestre de 2024.

Unicef recordó que el momento más crítico de la serie ocurrió a mediados de 2024, cuando la pobreza infantil llegó al 67,1% y la indigencia alcanzó el 27,3%. En ese período, más de 8 millones de niñas, niños y adolescentes estaban por debajo de la línea de pobreza y unos 3,3 millones atravesaban situaciones de pobreza extrema. Desde entonces, la mejora de los indicadores económicos permitió que cerca de tres millones de menores dejaran de vivir en hogares pobres y que más de dos millones salieran de la indigencia.

Sin embargo, el organismo advirtió que la situación continúa siendo preocupante, ya que más de cuatro de cada diez menores de 18 años siguen en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica total. El trabajo ratificó una tendencia persistente en Argentina: la pobreza golpea con mayor intensidad a la población infantil que al conjunto de la sociedad. Mientras la pobreza general se ubicó en 28,2% al cierre de 2025, entre niñas, niños y adolescentes alcanzó el 42,3%. La misma diferencia se observó en la indigencia: entre la población total fue del 6,3%, mientras que entre los menores de edad llegó al 9,4%.

El informe identificó los sectores donde la pobreza infantil mantiene los niveles más elevados. Entre los hogares con bajo nivel educativo, la pobreza alcanza el 68,8%, mientras que en los barrios populares llega al 68,3%. La situación empeora cuando el principal sostén económico del hogar está desempleado: en esos casos, el índice asciende al 74,8%. También se registran valores elevados en los hogares monoparentales encabezados por mujeres, donde la pobreza afecta al 52,8% de las niñas, niños y adolescentes. La calidad del empleo aparece como otro factor determinante: mientras la pobreza infantil alcanza al 21,5% de los hogares con empleo formal, sube al 55,2% cuando el principal ingreso proviene de trabajos informales.

Unicef destacó el papel de las políticas de transferencia de ingresos para contener los niveles de indigencia. De acuerdo con las simulaciones realizadas por el organismo, la pobreza extrema infantil sería seis puntos porcentuales más alta sin programas como la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Prestación Alimentar y otros mecanismos de asistencia estatal. “Estos instrumentos cumplen un papel central para proteger el piso alimentario y evitar que muchos hogares caigan por debajo de la línea de indigencia”, señalaron desde el organismo. No obstante, remarcaron que los ingresos monetarios no alcanzan por sí solos para resolver problemas vinculados al acceso a la vivienda, la educación, el agua potable, el saneamiento y la protección social. Actualmente, el 42,8% de los menores argentinos presenta al menos una privación en alguna de esas dimensiones.

Pese a la mejora registrada durante 2025, Unicef alertó que la recuperación todavía es vulnerable y podría sufrir un retroceso parcial durante este año. Las proyecciones del organismo indican que la pobreza infantil podría volver a subir hasta el 44,4% durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia podría escalar al 10,8%. La evolución del empleo, los salarios, la inflación y las políticas de protección social serán factores decisivos para confirmar o revertir esa tendencia. Además, Unicef advirtió sobre una posible reducción de los recursos destinados a la niñez. Según sus estimaciones, si no se amplían las partidas previstas para este año, la inversión nacional orientada a infancia y adolescencia podría sufrir una caída real del 16% durante 2026.

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